Amigos o algo más Enemigos o algo más incursores de la noche incursores del ocaso Eladil Atrapada en otra dimensión Viajera interdimensional48 trozos 126 trocitos 42 trozos PINCHA EN CADA PORTADA PARA SABER MÁS SOBRE EL LIBRO. Para más información visita la Web oficial de Déborah.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Resucitar a Damien...

Christine corría por el cementerio, en busca de una tumba en particular. ¡Al fin, tras años de investigaciones, había encontrado el hechizo apropiado para resucitar a Damien! Era peligroso, pero ella era una bruja experta. Y nada le impediría hacerle volver. Así pues, tras llegar a la tumba que buscaba, comenzó a entonar los salmos que le devolverían a su amado. Pero no ocurría nada. Confusa y decepcionada, repitió varias veces el salmo sin aparente éxito. Pero cuando, agotada, empezó a alejarse, oyó un ruido y se volvió. La mano de Damien sobresalía de su tumba. Paralizada, sólo pudo contemplar cómo el cuerpo salía de la tierra. Entonces él la miró. Era el mismo rostro angelical que recordaba, pero sus ojos… sus ojos no eran de este mundo. Y no presagiaban nada bueno. Su instinto de supervivencia la instó a huir. El demonio acababa de llegar, y tenía posibilidades de salvarse si corría, ya que aun estaba débil. Corrió pues a su casa, y se apresuró a buscar entre sus libros de nigromancia. Pero una presencia extraña irrumpió en su casa. Aferrada a un amuleto especial se enfrentó a ella… Y se encontró cara a cara con el espíritu de Damien.

-El demonio fue más rápido que yo, corazón, no pude impedirlo. Debes romper el hechizo antes de que él te encuentre y te mate a ti.

-Si lo hago, te condenaré al infierno – dijo ella sollozando.

-Si no lo haces, traerás el infierno a la Tierra. – respondió él, resignado.

Su alma estaba dividida en dos promesas. Devolver la vida a Damien o proteger la Tierra de la oscuridad. Cuando su sexto sentido la avisó de que el demonio se acercaba hacia ella, miró por última vez el rostro de Damien y deshizo el hechizo. Su figura se deshizo y reinó el silencio tras un último te quiero. La amenaza había pasado. Pero él estaba condenado por su culpa.

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