Amigos o algo más Enemigos o algo más incursores de la noche incursores del ocaso Eladil Atrapada en otra dimensión Viajera interdimensional48 trozos 126 trocitos 42 trozos PINCHA EN CADA PORTADA PARA SABER MÁS SOBRE EL LIBRO. Para más información visita la Web oficial de Déborah.

sábado, 31 de julio de 2010

El hijo del héroe

El hijo del héroe no quería ser héroe. Pero eso no parecía importarle a nadie, así que cuando empezó la guerra, aunque en teoría era necesario que los reclutas se apuntaran voluntariamente, al hijo del héroe le apuntaron sin siquiera preguntar. ¿Para qué preguntar? Ese muchacho va camino de ser como su padre… sólo necesita un empujoncito. El muchacho no pudo hacer otra cosa que tomárselo con resignación, recordando que su padre le había dicho una vez que él tampoco pretendía ser héroe… y ahí estaba. Pero él, al contrario de lo que decía la gente, no se parecía en nada a su padre.
Le asignaron como segundo de un general idiota e incompetente, que tomaba decisiones con tan poco sentido común que hasta un niño de 6 años se lo hubiera pensado dos veces. Pero poco importaba eso a todos, teniendo al hijo de un héroe entre sus filas. Aterrado, en una ocasión vio cómo iban directos a una emboscada. Cuando protestó, el general le reprendió públicamente y le avergonzó delante de todos, tras lo cual le mandó en primera línea al combate. La batalla se tornó caótica y el hijo del héroe decidió que era el momento propicio para huir. Pero el maldito general estaba en medio del único camino de salida. Ese hombre odioso se interponía entre él y su oportunidad de sobrevivir, así que, en su desesperación, cogió su espada y se la lanzó como si fuera una jabalina, con tan mala pata que alguien se interpuso entre el arma y el general… con tan buena suerte que ese alguien era el general enemigo. Privados de su superior, el ejército enemigo se empezó a retirar caóticamente. Fue una gran victoria.
-Sí –decía el idiota del general – El muchacho vio que el general enemigo me atacaría por la espalda y, a costa de perder su arma, se la lanzó para salvarme la vida. ¡Todo un héroe, como su padre!
El joven héroe estaba en un banquete en su honor, escuchando cómo se relataba su gran hazaña. ¡Si supieran! Al verse reflejado en un espejo cercano, se percató de que en ese momento tenía la misma cara que su padre cuando contaban sus batallitas. Sonrió. Quizás sí se parecía a su padre después de todo.

3 comentarios:

  1. Ay!!!
    Qué relato más lindo!!! breve, conciso... me encantó!!!

    besos!

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  2. este relato es fruto de la desesperación por presentarme a un concurso sin tener a las musas de mi parte... me alegra que saliera bien

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  3. Hola,

    Estimado blogger, visité tu blog y está excelente, me encantaría enlazarte en mis 2 sitios webs.

    Y por mi parte te pediría un enlace hacia mi web y asi beneficiar ambos blogs con mas visitas.

    Espero tu Respuesta.

    Un cordial saludo

    Catherine Mejia
    munekitacat@gmail.com

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