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martes, 12 de marzo de 2013

El atraco

Como ya dije cuando colgué El androide, el pez y el acordeón, en el último proyecto de Adictos a la escritura (que lamentablemente cierra por un tiempo) había tres opciones de Fuera de lugar. Esta es la segunda que elaboré. Un atraco con estos elementos fuera de lugar: un payaso, un globo y un cachorro.
 El atraco
Tras varios minutos perseguido, Elias, que viene del trabajo aún con su traje de payaso, consigue que el de seguridad deje de ser su sombra tras mostrarle su documento de identidad y limpiarse un poco el maquillaje para que le vea la cara. Agotado, se pone en la cola detrás de una señora con un enorme bolso que se mueve hasta que el cachorro que lleva dentro asoma la cabeza.
Suelta un suspiro mientras se estira un poco y, mirando a su alrededor, se da cuenta de que hay un niño con un globo en la fila de al lado. Haciendo un esfuerzo por superar el cansancio, le sonríe. En cuanto lo hace el pequeño pone cara de susto y acaba escondido tras las faldas de su madre. Elias se encoge de hombros, disculpándose con ella. Pensándolo bien, no le extraña. A esas horas, y más tras quitarse parte del maquillaje para librarse del de seguridad, parece un payaso maligno y no el encantador bobalicón al que intenta parecerse cada mañana.
Espera pacientemente la cola y, cuando están a punto de atender a la señora del cachorro, se escucha:
—Todo el mundo quieto. Esto es un atraco.
Un niñato con una pistola agarra al de seguridad, al que esposa a una barra, tras lo cual se dirige a las cajeras y las obliga a vaciar la caja. No contento con ello, decide apuntar a cada uno de sus clientes para que le den todo lo que tienen de valor. La señora agarra su bolso con el cachorro y se niega a entregárselo. Cuando el chaval al fin comprende que sólo hay un perro se dirige a Elias, que le entrega los cuatro euros que iba a usar para pagar. No lleva nada más, pero su atracador no se queda satisfecho hasta que le registra.
Luego va a por la madre, que le da su bolso con tranquilidad, ya que en un descuido del delincuente ha entregado a su hijo disimuladamente su cartera. No obstante, el atracador se ha dado cuenta y va a por el chiquillo, al que zarandea para obligarle a darle el dinero. No obstante, sólo consigue hacerle soltar el globo y alza la mano para pegarle.
Es entonces cuando Elias se cabrea y le hace un placaje. Como no lo espera, le reduce fácilmente. Justo entonces llega la policía. Entran corriendo y se lanzan directamente contra el pobre payaso. El delincuente intenta escapar, pero el cachorro ladra y el de seguridad le pone la zancadilla mientras el resto de clientes hace comprender a los agentes su error.
Finalmente, el verdadero atracador es detenido y Elias, con un dolor de espalda que no puede con él, es vitoreado. No obstante, la verdadera satisfacción llega cuando el niño le abraza espontáneamente, aunque sus pintas son peores que nunca. Por eso se metió a payaso. Las sonrisas de los pequeños, y su inocencia, le levantan siempre el ánimo.
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Todas las historias y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

1 comentario:

  1. Hola! Tienes un premio en mi blog: http://mihobbyesleer.blogspot.com.ar/2013/03/otro-premio-para-mi-blog.html

    Saludos!

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