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lunes, 15 de diciembre de 2014

El barco fantasma

Este es el proyecto de Adictos a la escritura del mes de diciembre (casi no me ha dado ni tiempo a escribirlo, con todo el montaje de mi asesoría de marketing literario y servicios editoriales). Se trataba esta vez de documentarse y ambientar un relato en un periodo histórico en particular. No sé por qué, se me antojó hacerlo sobre la peste y me puse a inverstigar sobre ese tema. Vi algunos artículos médicos de síntomas, estudios y la historia de su propagación. Entonces encontré referencias a cómo había llegado a Noruega: a través de un barco fantasma que embarrancó cerca de Bergen. Me llamó tanto la atención que dediqué horas a buscar información sobre el dichoso barco, pero solo pude descubrir que venía de King's Lynn, que llevaba un cargamento de lana y que era verano. Otras fuentes dicen que en el barco quedaba alguna persona viva, aunque me he quedado con la del barco fantasma porque tiene más encanto. Lo que está claro es que se descargó el cargamento y que a raíz de ahí se propagó la enfermedad.
Por supuesto, me he tenido que inventar los nombres, pero los hechos son comunes a lo que pasaba en muchas ciudades a las que llegaba la enfermedad. Y, sin más dilación, el relato.

El barco fantasma
Era mediados de julio de 1349 cuando la tranquilidad de la ciudad de Bergen quedó perturbada: un barco había embarrancado cerca de la localidad, pero nadie había salido de él, ni se percibía movimiento en cubierta. La zona pronto se llenó de curiosos, pero nadie parecía atreverse a dar el paso de subir a bordo.
-¿No es ese el barco que debía llegar de King's Lynn con tu cargamento de lana? -preguntó uno de los mercaderes más eminentes de la ciudad a su más feroz competidor, el señor Bergman, que acababa de llegar.
El hombre asintió en silencio, con el ceño fruncido por la preocupación, y pronto se puso en contacto con las autoridades locales para organizar un grupo que subiera a investigar. No tardaron en oírse los gritos de los hombres:
-¡Muertos, todos muertos!
Todos los presentes se santiguaron y comenzaron a murmurar. Pronto, un párroco llegó, reunieron a unos pocos voluntarios que no temían adentrarse en ese barco maldito o no tenían inconveniente en arriesgarse por unas pocas monedas y se organizó todo para el traslado de los muertos al cementerio. No obstante, todavía quedaba el asunto de qué hacer con lo que había en el interior del navío.
-Hay que quemarlo, quemadlo todo -exclamó uno de los mercaderes.
Todos sus colegas, salvo el señor Bergman, estuvieron de acuerdo. No obstante, el resto de la gente que se había reunido alrededor sabía que no lo decían por otra cosa que puro revanchismo, porque todos salvo él habían tenido algún momento de mala suerte en el último año. Así pues, cuando el señor Bergman propuso donar a la comunidad todo el contenido del barco salvo el cargamento de lana y algunos bienes que había hecho comprar en Inglaterra para su uso personal, el asunto quedó zanjado.
El barco no tardó en quedar vacío y se procedió a desmantelar las partes aprovechables y quemar todas las demás. Pronto, el asunto del barco fantasma no tardó en ser olvidado por los habitantes de la ciudad debido a algo más grave: de repente, algunos habitantes trabajadores del puerto de la ciudad comenzaron a mostrar signos de una extraña enfermedad: tenían fiebre alta y grandes dolores, convulsionaban y a algunos les salían bultos.
Habían llegado rumores de la peste que asolaba otros países, pero resultaba difícil de creer que hubiera llegado hasta Bergen, pues todos sabían que la enfermedad era un castigo de Dios y que la localidad se caracterizaba por ser piadosa. Los párrocos locales tranquilizaron a la población, asegurando que los que no fueran pecadores no correrían peligro. No obstante, la enfermedad seguía extendiéndose, e incluso acabó con la vida de la viuda Rohde, una costurera con reputación de santa que dejó todos sus bienes a la comunidad.
La conmoción fue aún mayor cuando el señor Bergman fue atacado por la lacra, y fue entonces cuando la gente comenzó a atar cabos: habían cometido un gran pecado, el de la avaricia, al permitir que el mercader se quedara con el cargamento de ese barco maldito a cambio de que se repartieran el resto de bienes del mismo. Un grupo de familiares furiosos de los fallecidos quemó los almacenes de Bergman y milagrosamente el mercader se recuperó, aunque no así su mujer y sus tres hijas, que murieron poco después.
Convencidos de que el pecado por el que les castigaba Dios era la avaricia, numerosos grupos de personas se reunieron para deshacerse de sus posesiones y para quemar los almacenes de algunos de los mercaderes más ilustres, muchos de los cuales habían huido de la ciudad en un intento de escapar del contagio. Aun así, la peste continuó extendiéndose por la ciudad, lo que hizo que todo el que podía se marchara a otras poblaciones, pero pronto ningún lugar del país estaba a salvo de la enfermedad.
Desde su hogar, el señor Bergman observaba cómo estallaba el caos, cómo a pesar de los intentos de la gente piadosa por evitar los pecados la gente caía en la desesperación y en el libertinaje y cómo, finalmente, la ciudad se convertía en un lugar casi desierto, tan fantasmal como el barco que había traído la muerte a sus costas.
Arruinado, desesperado por el sentimiento de culpa y aún débil por la enfermedad que había pasado, caminó hasta el lugar donde había embarrancado el barco de King's Lynn, se metió en el agua, y se dejó llevar por las olas.
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6 comentarios:

  1. Me ha gustado el desenlace, la descripcion es muy bonita y no he podido parar hasta el final. Veo que te has documentado y ese era el proposito. Enhorabuena. Un abrazo.

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  2. Hola, me ha gustado el desarrollo de la historia y veo que te has documentado sobre el barco y la peste. Las descripciones las has bordado y no he podido parar hasta el final. Enhorabuena. Te mando un abrazo.

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  3. Hola, me ha gustado mucho la trama del relato y el desarrollo. Un relato que atrapa desde el principio en el misterio del barco!!

    Besos!!

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  4. Un tema muy interesante el que has elegido, el relato está cargado de curiosidades :). No conocía nada acerca de esta historia y he aprendido mucho.

    Un saludo!

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  5. Hola me ha parecido interesante y convincente pues realmente en esa época le atribuían todas las consecuencias malas al pecado. Y por otro lado un final inesperado. Pero en realidad una muestra peculiar de desesperación.

    Saludos

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  6. Me ha gustado mucho el relato, aunque creo que se podría haber desarrollado la historia un poco más. Muy buena idea la de usar un barco fantasma como origen de la peste.

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