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sábado, 5 de diciembre de 2015

Off topic Crónica de mi inspirador viaje a Roma: Día 1.

Muchos me estáis pidiendo que os cuente cositas sobre mi viaje a Roma y, dado que ha sido de lo más inspirador y creo que saldrá alguna novela ambientada en esa maravillosa ciudad (probablemente también en Pompeya), supongo que este es el mejor sitio para compartir la experiencia. Así, si esas novelas se escriben y se publican, podréis ver en qué se han basado.
Antes de empezar con la crónica en sí, deberíais saber algunas cosas:
  1. Es uno de mis tres viajes soñados: Roma, Escocia y Japón.
  2. Eran las primeras vacaciones de más de tres días que cogía en alrededor de 15 años. En esos 15 años solo me he ido los tres últimos, solo por un par de noches, a Salamanca, Alicante y Granada, respectivamente.
  3. Es la primera vez que salgo al extranjero (Portugal no cuenta, y tampoco es que allí estuviera mucho tiempo... por no hablar de que casi ni me acuerdo).
Teniendo todo esto en cuenta, a algunos les sorprenderá que tomara la decisión de hacer este viaje SOLA. Lo hice en parte porque es complicado coordinarse, pero en parte porque quería que la experiencia fuera solo para mí y porque de ese modo salía del todo de mi zona de confort, lo que siempre es un estímulo para la mente.
Aun así, no fui del todo a la aventura. Contraté un buen seguro de viaje y estaba dentro de un tour con excursiones dos de los días, de modo que si pasaba algo no me quedaba completamente desamparada. Salió carísimo (más de un sueldo) pero me motivó mucho que una de las excursiones fuera a Pompeya, para qué engañarnos. Además, si me llego a ir a la aventura a mi madre le da un patatús ^^.
Pero empecemos con la crónica: me levanté a las 4.30 de la madrugada y, afortunadamente, mi padre accedió a llevarme al aeropuerto, porque los taxis son carísimos. Pasé los controles de seguridad en muy poquito tiempo (me tuvieron que cachear, pero todo bien) y me tocó quedarme leyendo hasta las 7 que salía el vuelo. A las 9 y pico ya estaba en Roma y esperé en el mostrador al resto de personas del tour que llegaban a la misma hora (ellos tenían un paquete que incluía más ciudades, así que solo coincidimos los días 2 y 3 en las excursiones) para que nos llevaran a nuestros respectivos hoteles. A eso de las 12 me dejaron en el hotel, dejé la maleta en mi habitación y, tras pedir a la guía que me aconsejara dónde ir y asegurarme de que tenía libre hasta las 8, cogí un autobús y me fui, en solitario, al centro histórico de Roma.
El autobús me dejó sin incidentes (aunque, y esto no es una leyenda urbana ni un tópico, los romanos están locos y conducen fatal) en Plaza Venecia y lo primero que hice fue subirme al sitio más alto que encontré: el monumento al soldado desconocido, también conocido como la tarta de merengue. Al margen de que es un pegote que no pinta nada con la ciudad alrededor, me parece un edificio bonito. Ahí van un par de fotos, una del edificio y otra de las vistas del mirador (el interior eran todo banderas y símbolos militares, no lo bastante interesantes para tirarles foto):
Mi siguiente parada estaba justo al lado: la columna trajana y las ruinas de la Roma antigua. Es una zona peatonal y había un escenario donde estaba tocando un grupo y puestos de distintos ecologistas que más adelante se iban a manifestar (ya llegaré a eso). Por supuesto, di una amplia vuelta a TODO y tiré como mil fotos, pero no es plan de enseñarlas todas (total del viaje: 850... con eso lo digo todo). Ahí van un par:
Tardé mucho más de una hora en recorrer este cachito: estaba alucinando. Mi imaginación se disparó, casi podía ver los edificios tal y como eran hace 2000 años... Incluso me senté un rato a fantasear (¡los bancos eran columnas rotas!). Pero decidí dejarlo por el momento e ir hacia el Coliseo. De camino, conocí a un par de ex-drogadictos que pedían firmas para luchar contra las drogas y charlé un rato con ellos sobre la ciudad (no les di dinero, eso sí).
Debo decir que el monumento insignia de Roma nunca me había llamado la atención, en fotos no parece gran cosa. Pero estar frente a él... impresiona. Le di un rodeo con la boca abierta, claro (aunque una de las partes está fatal), y me subí lo más alto posible para verlo bien.
Como ya era la hora de comer, me compré una cara e insípida pizza que me comí frente a esta maravilla antes de seguir con mi recorrido. Estaban los arcos, claro, y luego me metí en una larga cuesta arriba que llevaba a unos relieves de Jesucristo con la cruz y a una iglesia. La iglesia no era demasiado interesante, pero las vistas merecieron el esfuerzo.
Después rodeé el Palatino hasta llegar al Circo Máximo, el mayor estadio jamás creado. No queda mucho, pero podemos ver la extensión que tiene y resulta impresionante. Las vistas del Palatino desde ahí son muy bonitas también.
Un poco más allá conocí a un napolitano que decía ser arquitecto, tonteamos un poco y durante un rato me hizo de guía privado. Pero al rato quiso que le acompañara hacia nosédonde y me despedí de él. A partir de entonces callejeé un poco y encontré verdaderas joyitas.
Por desgracia, las fotos que tiré cuando oscureció no quedaron demasiado bien. Pero bueno, ahora toca la anécdota. Como estaba anocheciendo y no llevaba reloj (de haberlo llevado no me hubiera estresado tanto, porque allí a las 5 ya es casi de noche) decidí volver al hotel, porque tenía la reunión con la guía a las 8 de la tarde. Conseguí llegar hasta Plaza Venecia sin incidentes... para encontrar que el centro estaba cortado por manifestación y no había autobuses. Pregunté a los carabinieri en italospanglish y me recomendaron que fuera hasta Termini, que estaba a "10 minutos". 15 minutos después llegué a una mini parada de bus donde no estaba mi estación y llamé a la guía, desesperada. Resultó que iba bien, pero que a Termini hay mucho más de 10 minutos. Pero bueno, al final no hay mal que por bien no venga, porque vi algunos edificios interesantes antes de llegar al autobús y al hotel. 
La cena no fue muy allá: macarrones recalentados y algo duros, carne picada picante con patatas y macedonia, pero bueno. Aparte de la pizza, me había olvidado de comer nada por la impresión que me dio la ciudad y estaba famélica ^^. Me fui pronto a dormir, eso sí, porque al día siguiente tocaba levantarse a las 5 para ir... ¡a Pompeya! Pero eso lo contaré en la próxima entrada...
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