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Todos los relatos cortos y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

miércoles, 24 de junio de 2026

Escapadas desde Nápoles: Herculano, Baia, Costa Amalfitana

Herculano

Una casa y una calle de Herculano
Había estado en Pompeya, pero no en Herculano, así que decidí que iba a ver esta otra excavación en vez de volver a Pompeya. Contraté una excursión y tuve la suerte de que en el tour de Herculano era la única de habla hispana y por eso tuve a un guía para mí sola. 
Como solo éramos dos personas, íbamos más rápido y visitamos muchas más cosas que en el tour habitual. El guía lo hacía muy bien y, tal y como me habían dicho, aunque Herculano es más pequeño que Pompeya, está muchísimo mejor conservado porque curiosamente al enterrarse en lava se conservaba hasta la madera. Visita imprescindible.

Sorrento y Costa Amalfitana

Tocaba excursiones por los pueblos cercanos a Nápoles. Empezamos en Sorento. Nos dejaron cerca de la calle principal, peatonal. Muy agobiante porque había mucha gente y era muy estrecha. Apenas había tiempo para ver esa calle, entrar al duomo y volver al bus.
Sorrento, Positano y Amalfi
Luego fuimos a Positano, un pueblo de la costa con una cuesta inmensa que tiene muchos sitios de postal. También estaba a tope de gente, pero la iglesia estaba cerrada, así que me dio tiempo a bajar a la playa y volver a subir tranquilamente la (matadora) cuesta.
Luego hicimos una innecesaria parada en medio de la nada para comer. Yo me comí mi bocata, pero la gente pidió cosas que tardaron en servir y salimos tarde, así que perdimos tiempo para ver Amalfi. No pude entrar en el duomo por ese motivo, así que me limité a pasear por la calle histórica y ver la playa.
Había un pueblo más, pero el conductor decidió saltársela sin preguntar y puse una reclamación, pero me quedé con las ganas :(

Baia

Solo tenía una actividad para el día: una aventura en la excavación arqueológica submarina de Baia, a una hora de Nápoles. La tenía a mediodía, así que sobraba tiempo y exploré Nápoles antes de llegar hasta la estación de tren donde debía ir a Baia. Es un poco caótica y no estuve muy convencida de haber cogido el correcto hasta que llegué.
La experiencia con el snorkel es aleatoria: te asignan una de las ocho zonas del parque arqueológico. Tuvimos la suerte de que, en la que nos tocó, estaban los arqueólogos trabajando y estaba todo al descubierto, porque otras veces tienen que ir destapando y tapando. No había estatuas, sino mosaicos y estructuras diversas.
En cuanto al snorkel en sí, ponerse el neopreno es un infierno (una pareja decidió ir sin él y, si lo sé, no me lo pongo yo tampoco, porque el agua estaba buena) y descubrí que los mareos que me produjo mi esclerosis múltiple me incapacitan para esa actividad. Aguanté sin vomitar toda la actividad, pero por poco. Manejarse con las aletas y el tubito, por otro lado, no es tan fácil... y no fui capaz de bucear más de medio metro. Pero bueno, una experiencia interesante, no me arrepiento de haberla hecho.
Baia

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miércoles, 10 de junio de 2026

Viaje a Nápoles

Ya había estado en Nápoles, apenas un rato antes de pillar el ferri a Capri. Pero poco vi, así que quise volver y explorar más la zona.

Mi primera impresión de Nápoles fue muy mala porque mi hotel estaba en la zona de la estación central, repleta de gente con pinta de delincuente vendiendo lo que parecía mercancía robada a modo de top manta. En esas condiciones no me atrevía a moverme demasiado, ni a alejarme lo suficiente como para que cayera la noche. 
Por eso bajé hacia el mar, pero me encontré con unos astilleros que no me dejaban verlo. Di la vuelta, pero al cambiar de acera había una torre interesante a lo lejos y decidí acercarme. Encontré una iglesia preciosa, la Basílica Santuario de Santa Maria del Carmine Maggiore. Y, un poco más allá, una plaza bonita. En ese punto decidí no tentar a la suerte y volver al hotel.
El día siguiente empezaba con un free tour por Nápoles. Nos encontramos en la Plaza del Plebiscito, zona turística. Según me iba alejando del hotel, menos chungo parecía todo. Lo primero que hicimos fue ver la iglesia por dentro, neoclásica, muy elegante. También nos indicaron cómo llegar al paseo marítimo y entramos al patio y los jardines del palacio. 
Luego bajamos al castillo nuevo, al que tampoco se podía entrar. Y después nos hablaron del teatro San Pablo, tras lo cual entramos en la galería comercial Umberto I, donde nos dieron algo de tiempo libre. Ahí está un local típico donde se vende el Sfogliatelle: me comería uno por la tarde, está muy rico pero se toma caliente y es una bomba de relojería.
La siguiente zona que visitamos fue el barrio español, donde callejeamos un poco, y luego nos llevaron al Mercato Pignasecca, famoso por sus puestos de pescado, aunque no había ninguno porque era lunes (otros puestos de mercado sí estaban abiertos).
Varios puntos de interés en Nápoles
Varios puntos de interés en Nápoles: Piazza San Domenico Maggiore, Iglesia del Gesù Nuovo, Galería Umberto I
El tour acabó en el exterior de la Iglesia del Gesù Nuovo, que tiene como curiosidad un código en la fachada que es una partitura. Como nos habíamos retrasado mucho porque había un asistente en silla de ruedas, ya iba pillada para llegar al tour por Herculano, así que entré deprisa y corriendo en la iglesia y luego me dirigí al punto de encuentro en el puerto. Por la tarde, a la vuelta de Herculano, intentaría volver a ese punto pero no lo conseguí.
Fui hasta la playa pasando por el castillo del huevo. Para cuando llegué a esa altura, me di cuenta de que la playa estaba terriblemente lejos, hacía demasiado calor y de todas formas no iba a poder bañarme. Por eso cambié de planes y, aunque no di con la plaza, encontré el duomo y una preciosa iglesia, en las que por supuesto entré, antes de volver al hotel.
El último día hice un tour por el centro de la ciudad, más concretamente por los dos decumanos principales. Salvo por unas pocas plazas, casi todo ya lo había visto, aunque nos contaron bastantes curiosidades sobre la historia de la ciudad y su situación actual.
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miércoles, 27 de mayo de 2026

Escapada a Parque Europa

Parque Europa está en Torrejón de Ardoz y, como su nombre indica, es un parque que está dedicado a Europa. Con todo tipo de recreaciones de edificios y monumentos de distintas partes del continente (más y menos logrados) y un claro objetivo educativo (con carteles explicativos de lo que se representa), tiene también todo tipo de atracciones y restaurantes, por lo que bien puedes echarle el día (aunque sale caro).
Si solo vas a pasear, sin embargo, lo ves fácilmente en un par de horas, aun cuando el recorrido no está del todo claro y hay que volver atrás a veces. No tiene pérdida, sin embargo, porque cada poco encuentras carteles indicando por dónde ir a cada cosa.
En cuanto a los monumentos recreados, curiosamente, hay mucho de Madrid (lo cual no tiene demasiado sentido porque el parque está a una hora escasa de la capital) y está bastante focalizado en unos pocos países, con algunos monumentos solo a trozos, pero está gracioso para los niños. El parque al menos es original, y merece la pena ir al menos una vez.

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miércoles, 13 de mayo de 2026

Escapada a Pastrana

Llegamos a Pastrana a media mañana, justo cuando acababa de salir la última visita guiada de la oficina de turismo y tampoco había plaza para visitar el palacio. Cuando nos acercamos a la iglesia colegiata también nos informaron de que las visitas estaban llenas por la mañana, pero que por la tarde había una que cubría tanto la iglesia y la exposición de tapices como la propia visita al pueblo. Así pues, vagabundeamos por allí hasta después de comer.
Pastrana - Iglesia colegiata de la Asunción y Palacio ducal
Empezamos entonces entrando al Palacio Ducal, del que solo queda original los artesonados. Aunque nos explicaron todo fenomenal, creo que 5€ para lo que hay que ver es pasarse bastante.
Luego nos fuimos a la Iglesia Colegiata de la Asunción, donde vimos la propia iglesia, bajamos a la cripta y entramos a ver la joya: el museo de tapices. Los cuatro más importantes son espectaculares, así que esa entrada sí que tiene un precio más que justificado (5€). Luego, tras un concierto de órgano ofrecido por el párroco, salimos a la visita guiada (5€ adicionales) donde volvimos a recorrer más o menos los puntos que habíamos visto por la mañana: plaza de los cuatro caños, la Calle de la Palma (antigua Calle Mayor con edificios singulares), la Plaza del Deán y finalmente la Plaza de la Hora. En todo momento, se contaron bastantes cosas de la historia del pueblo, pero se hizo énfasis en dos personajes clave: Santa Teresa de Jesús y, sobre todo, la princesa de Éboli.
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