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Todos los relatos cortos y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Escapada en el tren de Felipe II

Otro de los trenes temáticos que me faltaban por hacer (este no es de Renfe, sino de Alsa) era el tren de Felipe II, que lleva al monasterio de San Lorenzo del Escorial. El pack que pillamos fue el Imperial, que además del tren contenía una visita por la ciudad y la visita guiada por el propio monasterio. 
Está tan cerca de Madrid que no hace falta madrugar mucho, y el trayecto inicial en tren está teatralizado para hacerlo más ameno. Es un tren histórico con asientos muy cómodos, lo que le da un punto extra.
Nos llevaron en autobús hasta la estación de autobuses de San Lorenzo e hicimos la visita desde ahí, avanzando siempre por todos los puntos de interés (nos hablaron de la construcción de las casas, de algunas de las más conocidas, de la calle de las columnas... ya os hablé de ellas en mi anterior entrada sobre el Escorial) hasta el monasterio, que es la joya de la visita. 
Sala de las batallas y biblioteca del Monasterio de San Lorenzo del Escorial
Sala de las batallas y biblioteca del Monasterio de San Lorenzo del Escorial
La visita por el interior abarcó tanto las estancias de los Austrias (muy austeras) como las criptas de los príncipes y de los reyes, finalizando en las estancias de los Borbones (mucho más bonitas). No pudimos entrar a la iglesia con la visita guiada porque había una boda pero, como luego nos dejaron a nuestro aire, hicimos tiempo en la sala de las batallas (¡es de lo mejor de la visita!) y en la maravillosa biblioteca hasta que salieron los novios y pudimos entrar. Muy bonita, mereció la pena esperar para verla.
Después, comimos y tuvimos bastante tiempo libre. Por desgracia, es uno de esos pueblos donde los comercios cierran ampliamente, así que, para cuando iban a abrir, ya teníamos que estar en la estación. Así pues, paseamos por el pueblo (aviso: las cuestas son importantes) y bajamos tranquilamente hasta la estación de tren andando. 
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miércoles, 5 de noviembre de 2025

Escapada: El tren paleontológico de Cuenca

Este era uno de los pocos trenes turísticos de Renfe que salen desde Madrid y que me faltaban por visitar, y además me gustan mucho los dinosaurios, así que no me lo pensé para reservar el último día de la temporada. 

Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha. 

Nada más bajar del tren (y en todo momento con un guía que nos fue contando cosas sobre la ciudad) nos metimos en un bus rumbo al Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha. Este, además de unas vistas impresionantes de la ciudad, tiene numerosas reconstrucciones de dinosaurios a tamaño natural tanto en el parque de fuera como en el interior.
Nos dividieron en dos grupos y nos fueron explicando todo lo que podíamos ver en el museo, primero en un orden cronológico de las diferentes eras y luego centrándonos en los fósiles de animales y dinosaurios (algunos únicos) que se han encontrado por la zona. La verdad es que el museo está muy bien montado y tiene piezas impresionantes, así que es un imprescindible para los amantes del tema.

Cuenca desde el museo paleontológico - catedral - casa colgada que contiene el museo de arte abstracto
Cuenca desde el museo paleontológico - catedral - casa colgada que contiene el museo de arte abstracto

Cuenca

Después, nos trasladaron a la ciudad de Cuenca, a la zona del castillo, para hacer una visita guiada por la ciudad que desembocaba en la Catedral de Santa María y San Julián. Es realmente bonita por dentro, con capillas espectaculares, y vimos las más representativas con la visita guiada antes de que el guía se marchara. Como seguíamos dentro, exploramos el resto de la catedral por nuestra cuenta antes de salir a comer.
Había un mercadillo medieval, aunque no pudimos verlo porque la mayor parte de los puestos estaban cerrados. Así pues, paseamos por la ciudad, bajando poco a poco hasta los rascacielos de Cuenca y las casas colgadas, donde paramos para ver el museo de Arte Abstracto Español, que es una de las casas colgadas. Ya sabéis que el arte moderno y yo no nos llevamos bien, así que no me dijo mucho... Aunque algunas de las ventanas están abiertas y tienen buenas vistas.
Saliendo del museo, cruzamos el puente y paseamos hasta el punto de encuentro, donde volvió a recogernos el bus rumbo a la estación.
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