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martes, 7 de marzo de 2017

Mi perfecto viaje a Japón: Día 3 (Kioto y maico plan)

Día 1: Vuelos y Osaka
Día 2: Osaka, Nara, Kioto
El desayuno seguía siendo muy japonés pero tenía algo muy valorable: chocolate caliente. Con eso ya me tenían ganada. Además, no tenía nada de jetlag, así que había dormido bien y estaba superfresca.

Visita con el tour por Kioto

La primera parada del día fue el pabellón dorado (kinkaku-ji), que es fascinante tanto por el propio pabellón como por los preciosos jardines japoneses de alrededor y su salón de té. Me he quedado con la boca abierta.


Castillo de Nijo
Castillo de Nijo
Después fuimos al Castillo de Nijo, la impresionante fortaleza que los Tokugawa tenían en Kioto para cuando tenían que ir a presentar sus respetos al Emperador. Dimos una vuelta por fuera y vimos el sistema de seguridad (tiene unos hierros que hacen que el suelo suene al pisarlo) y luego entramos (no permiten fotos en el interior, lo siento) para ver las distintas salas donde hacía esperar y recibía a según que visitas (puerta oculta para una veintena de guerreros con la espada desenfundada incluida) y en las que dormían él y sus mujeres. También nos contaron cómo distribuían el espacio y cómo eran las esposas y cortesanas.
santuario de Heian
Santuario de Heian
Tras eso visitamos el santuario de Heian, con un jardín precioso que, por desgracia, a estas alturas del año no está en su máximo esplendor (demasiado frío para cerezos y nenúfares) pero que aun así resulta de lo más impresionante.
Comimos en un restaurante fantástico, un lujazo de sitio, precioso, con buenas vistas y una comida genial, tras lo cual quedó la tarde libre y yo me fui corriendo a un plan muy especial.

Experiencia en Maica maiko plan: 

Sí, es una trampa para turistas carísima (7220 yenes en total con impuestos y alquiler de taquilla) pero una trampa en la que caí gustosa. Por cierto, si lo queréis hacer con Maica, os recomiendo que lo localicéis en el mapa previamente, porque encontrarlo puede ser un tanto... complicado. Además, las chicas no entienden ni papa de inglés pero al final, entre gestos, carteles y algunas palabras sueltas, nos entendimos.
Déborah F. Muñoz vestida de maico
Yo, vestida de Maico
Yo elegí el maico plan (maico es aprendiz de geisha, se diferencian en que la maico tiene pelo natural y el lazo de atrás desabrochado) porque era el más barato y, para qué engañarnos, a nivel visual no hay mucha diferencia.
Primero te hacen poner las cámaras en una taquilla aparte, elegir entre unos veinte kimonos (si eliges un plan superior -yo elegí el más barato- tienes más posibilidades) y pagar, tras lo cual vas a desvestirte y ponerte una especie de ropa interior que va debajo de todo. Esas taquillas para la ropa y demás efectos personales sí son de pago.
Luego te echan la base blanca en cara y cuello y te pintan con el resto del maquillaje, tras lo cual te ponen un kimono interior, infinidad de fajas y el kimono elegido. La sensación final es como llevar un corsé y no puedes moverte fácilmente; bajar las estrechas y empinadas escaleras es una odisea.
Abajo, me hice la foto oficial, incluida en el precio (si quieres más, o de mayor tamaño, pagas otro plus) y, como iba sola, me hicieron cinco fotos más con mi cámara, tras lo cual me dejaron total libertad para grabar y hacerme selfies. Todo dentro del recinto, claro, si quieres salir fuera o pasear por la calle también toca pagar más. Aun así, fue divertido.


Luego simplemente es quitarte el kimono, recoger tus cosas y quitarte el potingue de la cara. Para desmaquillarte te untan con un producto y te dan una toalla húmeda, pero lo de secarte lo llevas tú.

Otra vuelta por Kioto

Alrededores del templo de Yasaka
Alrededores del templo de Yasaka
Después de la experiencia, busqué una red wifi abierta para contactar con algunos del grupo y unirme a ellos. Les esperé en el templo de Yasaka, que recorrí entero en solitario, y luego paseamos por Gion, donde descubrimos muchas cosas sobre las geishas y vimos una maico de verdad. Es difícil pillarlas y no suelen dejarse hacer fotos, además, van tan rápido que, como no estés atento, no te da tiempo a sacar la cámara para hacérsela destrangis.
La vuelta en autobús urbano hasta el hotel también fue una experiencia, y el paseo posterior del centro comercial igual. Las escaleras mecánicas no paran de darte la bienvenida, aunque ya hayas subido unos cuantos pisos. Es un poco raro.

Extra tips y curiosidades

Prácticamente todo lo que encontramos en Japón se ha quemado una o varias veces. No obstante, los japoneses se han encargado de reconstruirlo a imagen y semejanza de su estructura original, así que la sensación general es de viejo.
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