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sábado, 29 de septiembre de 2018

Mi viaje a Rusia: día 5, Moscú esencial

Día 3: Peterhof y Hermitage
Día 4: Palacio de Pavlovsk y Parque Pushkin
Mi primera mañana en Moscú estaba repleta de decepciones. Y con un desayuno aún más cutre que el del otro hotel.
Primera decepción: la Plaza Roja estaba llena de pabellones y gradas, con lo que no se podía apreciar ni la plaza ni los edificios circundantes, especialmente la tumba de Lenin, que apenas se veía. La catedral de San Basilio era una preciosidad, pero quedaba muy deslucida por su entorno (por delante un escenario y por detrás gradas).
También vimos un centro comercial viejo por dentro, nada que no se vea en otras ciudades con centros comerciales de esa época.
Viaje a Rusia: Moscú. Catedral de san Basilio con Kremlim de fondo y monumento de Minin y Pozharsky, gradas tapando el Museo de Historia Rusa, centro comercial GUM y Catedral de Kazán de Moscú
Viaje a Rusia: Moscú. Catedral de san Basilio con Kremlim de fondo y monumento de Minin y Pozharsky, gradas tapando el Museo de Historia Rusa y la torre Nikolskaya centro comercial GUM y Catedral de Kazán de Moscú
Viaje a Rusia: Moscú, catedral del Cristo Salvador
Catedral del Cristo Salvador
Segunda decepción: en vez de ir al Monasterio de Novodévichi, que está andamiado y en obras desde hace tiempo y va para largo, cosa que seguro que sabía la agencia antes de hacer el catálogo, nos llevaron a la catedral principal de Moscú, la del Cristo Salvador, que está en pleno centro y tiene acceso gratuito. Vamos, que salieron ganando. Muy bonita, y con una iglesia subterránea dentro de la catedral, sí, pero podría haberla visto por mi cuenta, porque la guía apenas dijo nada (nos dejó a nuestro aire) más allá de que es una reconstrucción. De final del siglo pasado.
Luego nos llevaron a una zona donde ver la panorámica de la ciudad. Estaba a tope y ¡oh, sorpresa! los baños estaban cerrados y solo había retretes portátiles sin cisterna, os podéis imaginar el asco.
Viaje a Rusia: Panorámica de Moscú
Viaje a Rusia: Panorámica de Moscú
El resto de la panorámica fue poco reseñable, apenas nada aparte de los famosos rascacielos de Stalin, que son vistosos pero no tienen mayor interés histórico o cultural. No ayudaba nada que nuestra guía pareciera una grabación de tono monocorde y no se saliera del guion (que por su parte no se salía del discurso oficial) ni un ápice.
Luego fuimos a comer. Como todo lo que nos sirvieron en el viaje, precocinado y de sobre. Y con pelos en el brócoli, para demostrar que cumplen con las normas de higiene básicas en la cocina. Vaya día.

Visita del Kremlim

Después nos encontramos con que la visita del Kremlin era ese día y no al siguiente. La verdad, fue otra pequeña decepción, porque esperaba algo más vistoso que lo que me encontré, y más después del chasco de mañana que llevaba. 
El complejo consta de algunos edificios antiguos que se usan para trabajo y recepciones oficiales, un horrible edificio blanco que se  se creo en el siglo pasado para reuniones del partido, el cañón más grande del mundo (que al parecer solo se disparó una vez, para probar), la campana más grande del mundo (que nunca llegó siquiera a alzarse del suelo) y varias catedrales (destacando en las que entramos: la del Arcángel, la de la Dormición y la de la Anunciación),  siendo estas últimas lo único bonito y lo bastante interesante que hay en el interior como para justificar las colas que tienes que sufrir para pasar los controles de seguridad. Colas que se repiten a la entrada de cada catedral, y con el calorazo que hacía (manda huevos, me voy a Rusia para estar fresquita y paso calor, estábamos a 30 y pico grados) no fue del todo agradable.
Viaje a Rusia: Kremlim de Moscú. Entrada (de fondo, edificio donde trabaja Putin y pabellón de convenciones), y catedrales de la Dormición, la Anunciación y el Arcángel
Viaje a Rusia: Kremlim de Moscú. Entrada (de fondo, edificio donde trabaja Putin y pabellón blanco horrible), y catedrales de la Dormición, la Anunciación y el Arcángel
Finalizamos el día con un paseo por el centro histórico qué duró no más de 20 minutos y en el que vimos cuatro cosas más que tampoco eran demasiado reseñables, como el parque de Alexander, repleto de estatuas de cuentos de hadas, la calle Nikolskaya, la puerta de entrada a la Plaza Roja, donde está el kilómetro cero de Rusia...
Vamos, un día bastante mediocre. A las 6 estábamos en el hotel y decidí salir a dar una vuelta por los alrededores y buscar un supermercado (necesitaba chocolate) con otra viajera. Llevaba yo el mapa y ya sabéis que soy de las que, si tiene que elegir una dirección, elige la equivocada. En este caso había tres direcciones que elegir y tuvimos que volver atrás dos veces antes de llegar a la zona que buscábamos, que estaba en línea recta con respecto a donde veníamos. Tampoco encontramos demasiado que ver (y el único chocolate que tenían era con leche, no negro).
La cena al menos estuvo algo mejor que la media, aunque no es que fuera nada del otro mundo y desde luego no arregló el día.

Sobre el Holliday Inn Exprés Paveletskaya:

Mucho más cutre que el de San Petersburgo, y eso que son de la misma cadena. El colchón y las almohadas eran un desastre, no reponían ni el agua ni (lo que es peor) las toallas, siendo el personal bastante maleducado.
El desayuno solo podía calificarse como insuficiente en la parte dulce (unas galletas raras con algo de fresa encima y croissants sin relleno), a veces ni tostadas normales tenían. Las cenas eran ligeramente mejores, aunque también precocinadas y cutres, al menos había opciones de ensalada aceptables y el postre no estaba mal (recurrí a robar el postre de la cena para el desayuno). De fruta entera no precortada solo podías encontrar manzanas.

Consejos y curiosidades para viajar a Rusia

Orientarse en Moscú: 

Es relativamente fácil. Tienes un río ancho y un canal que hacen como un círculo, y todo está organizado de forma circular con grandes avenidas que lo cortan como un queso. Solo hay que buscar el agua y luego la avenida más cercana a donde quieres ir.

Entrada a las iglesias y catedrales en Rusia:

 La mayoría de las iglesias y catedrales turísticas no dan ningún problema por la vestimenta, pero, si no quieres arriesgarte a que te nieguen la entrada en alguna, mejor vete con pantalón o falda por debajo de las rodillas y los hombros tapados. También, en algunas más pequeñas, se prohibe que las mujeres entren sin cubrirse la cabeza con un pañuelo, ¡mejor llevar un fular en la mochila por si acaso! Además, recomiendan que, por respeto, no hagas fotos en el interior de las iglesias que tienen culto. Y siempre sin flash.

Si quieres leer más consejos y saber qué tal fue el resto del viaje, visita las siguientes entradas:


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miércoles, 26 de septiembre de 2018

La poción, un relato de fantasía

Este relato corto se ha hecho con lo que queda de las palabras recibidas la última convocatoria de Vuestras consignas, mi relato. Ya hice uno con las tres primeras y ahora quedan espeso y sosiego, que mandaron Eva y Be Sincro, respectivamente.

La poción

El profesor de pociones podía decir lo que quisiera: a ella, remover ese asqueroso potingue espeso no le producía ningún sosiego, más bien la ponía nerviosa. Para colmo, tenía un resfriado tan gordo que no podía adivinar, por el olor, si estaba ya lista o no. El libro decía que, cuando alcanzara un color verdoso, fuera tan espesa que costara moverla y empezara a oler mal, había que retirarla del fuego en pocos minutos o se echaría a perder. Las dos primeras condiciones se habían cumplido de sobra; la tercera, a saber. Tal y como estaba, podía tener una mierda de dragón delante y oler exactamente lo mismo que en ese momento: nada.
Barajó sus opciones. Podía pedir que la oliera a un compañero o al profesor, pero ellos no habían acabado y removían sus pociones casi como en trance. O, si lo que se decía de que el gusto y el olfato estaban conectados, podía probarlo, a pesar de que les habían advertido que nunca debían probar las pociones antes de que estuvieran listas... y a veces ni siquiera después. No obstante, no podía fracasar a la hora de entregar ese trabajo: sus notas no debían resentirse por ese estúpido resfriado, así que se llevó el cucharón a la boca...
-De verdad, no entiendo cómo ha podido pasar -dijo el maestro, horas después, cuando el director fue a la sala de pociones, donde una de sus alumnas yacía en el suelo, dormida en un trance mágico que se alargaría varios meses-. Mientras se prepara, esa poción transmite un olor dulzón que te pone en estado de trance que te impide dejar de remover hasta que está lista y empieza a ser un poco fétida. Además, aunque el alumno sea resistente y no entre en ese estado, tiene una pinta tan nauseabunda que nadie en su sano juicio se la llevaría a la boca, por no hablar de que les dijimos mil veces que no deben probar...
-Ya, ya. Todos los inviernos la misma cantinela y nunca sabeis cómo ha podido pasar -le interrumpió el director. Ya no sabía a cuántos profesores había despedido por el mismo problema con la misma poción, estaba claro que alguien quería sabotear la clase. Sin duda, esos tarados que pretendían que solo se enseñara a los alumnos las pociones más básicas.
Por supuesto, también despidió a ese profesor y, convencido de que había conspiradores entre su personal, comenzó a ver traidores por todas partes. Solo cuando se hubo deshecho de la mitad de sus mejores profesores y el prestigio de su escuela cayó en picado, un par de inviernos después, se percató de que todos los alumnos afectados tenían en común un simple resfriado.

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 Todos los relatos cortos y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

sábado, 22 de septiembre de 2018

Mi viaje a Rusia: día 4, Pavlovsk y parque Pushkin + la señora acosadora

No tenía que madrugar para el último día en San Petersburgo, pero el hambre me despertó, así que decidí comer rapidito e irme a ver la catedral de San Nicolás. Como estaba enfrente del hotel, no había entrado todavía. Fuera es espectacular, pero por dentro es un poco sombría y pequeña. A los turistas solo les dejan entrar hasta cierto punto, pero no se veía mucho más.
Luego andé hasta un edificio que me llamó la atención y, tras dar una vueltecita por los canales, volví al hotel para hacer el check out.

Palacio de Pavlovsk y Parque Pushkin

Nos metimos en el bus rumbo a Pavlovsk, otro Palacio de interés, construido por Catalina la grande, la que asesinó a su marido para acceder al trono, para su hijo Pablo, al que usurpó el mismo durante más de treinta años (y que fue el que fue asesinado por sus propios cortesanos en el castillo de San Miguel, cosa de la que al parecer su propio hijo tenía conocimiento). También adoraba a su primera esposa, que murió en el parto y como su madre quería que tuviera hijos para moldearlos a voluntad se las arregló para encontrar pruebas de que ella le había sido infiel con su mejor amigo para que él decidiera casarse de nuevo. Un dramón de hombre, vamos.
Viaje a Rusia: Peterhof: exterior y algunos interiores del palacio
Viaje a Rusia: Peterhof: exterior y algunos interiores del palacio
Esta vez la cola fuera era larguísima y además tuvimos que ponernos otra vez los patucos, como en Peterhof. Era muy pequeño y tuvieron que dividirnos en dos grupos. El palacio y su historia (construido para Pablo y su segunda mujer, que lo decoraron con los objetos de su viaje por Europa y algunos hechos por ella misma) son interesantes pero bueno, visto un palacio, vistos todos. Nos dieron como 20 minutos para pasear por los jardines, pero la cola del baño era tan larga que me los pasé esperando mi turno y solo me sobraron 5 minutos, los suficientes para ir al punto de encuentro.
Después fuimos al Palacio de Catalina pero solo para pasear por los jardines del parque Pushkin porque la cola para entrar es de unas 6 horas. Hay muchos pabellones, en uno de los cuales nos dieron un concierto acústico de 3 minutos, el resto lo vimos todo por fuera y la verdad es que era muy bonito.
Viaje a Rusia: palacio de Catalina y jardines del parque Pushkin
Viaje a Rusia: palacio de Catalina y jardines del parque Pushkin
Después llegó la hora de comer y de recoger a nuestros compañeros en San Petersburgo con una parada para hacer compras. Me enamoré de una caja lacada pintada a mano que costaba un pastizal, pero bueno, para eso están las tarjetas de crédito. También, durante la comida, encontré unas matrioskas mucho mejores que las de las tiendas de souvenirs, y en Pavlov había comprado unos marcapáginas (menos mal, porque luego no encontré más).
Finalmente nos fuimos al tren bala rumbo a Moscú, ciudad a la que llegamos casi a medianoche porque el viaje duraba casi cinco horas. Entre que llegamos al hotel y no llegamos, nos dio la una y al día siguiente había que madrugar. ¡La vida del viajero es dura!

El caso de la señora acosadora

Esta tenía que contarla, y aprovecho esta entrada, que es más cortita, para hacerlo. Una de las cosas que enturbiaron mi viaje a Rusia fue que me salió una acosadora ¡en mi propio grupo!
El primer día se sentó a mi lado en el autobús y ya no me dejó en paz. Empezó invadiendo mi espacio personal a cada paso, poniéndose a mi lado sin preguntar en las comidas bufé cuando me veía sola y pegándose a mí en las excursiones. Lo triste era que no se enteraba de nada y pretendía que le explicara lo que la guía acababa de decir, aunque siguiera hablando, o se ponía a contarme la película que se había montado, mezcla de varias cosas que había dicho nuestra guía. Yo hacía esfuerzos por ignorarla y prestar atención, pero ni mis monosílabos ni ninguna indirecta eran suficientes.
Al principio me daba pena, porque era una señora mayor y además no quería ser maleducada, aunque ella lo fuera y mucho. Pero luego su nivel de acoso aumentó, llegando al punto de patrullar los pasillos del hotel para ver dónde dormía, subir al autobús para volver a bajar cuando veía que no me sentaba a su lado y hacer el intento de sentarse a mi lado como si acabara de entrar y no tuviera sitio, o acercarse en el tren varias veces para intentar sentarse en los asientos contiguos a los míos, aunque estuvieran ocupados.
Por suerte, al explicar la situación a otra viajera, se apiadó de mí y desde entonces nos sentamos juntas, así que ese frente quedó cubierto. Solo quedaba evitarla en las comidas y excursiones. En serio, me sentía como un ninja, intentando camuflarme con el entorno para que el enemigo no me detectara. 
Al menos, al final otros viajeros se percataron de la situación y me ayudaron 'interceptándola' cada vez que se me acercaba, aunque no pude relajarme en todo el viaje porque, al mínimo descuido, allí estaba mi acosadora particular. Lo triste es que, cuando casi al final del viaje se percató de que yo la evitaba, empezó a adosarse a otros grupos de viajeros y a molestarles como hizo conmigo.
¿Por qué diablos viaja sola una persona que no soporta estar sola e impone su presencia a quien no la quiere? Yo apuesto a que le regalaron el viaje porque no la aguantaban y querían librarse de ella ocho días...

Consejos y curiosidades para viajar a Rusia:

Movilidad a pie:

Los rusos solo conducen algo mejor que los italianos, así que mejor tener cuidado, aunque en los pasos sin semáforos tengas preferencia. Por cierto, con los semáforos más te vale prepararte para correr, porque están tan mal calculados que algunas avenidas largas te dan solo unos segundos de margen. Lo bueno es que muchas veces ves cuánto tarda, porque para los coches también hay contador de segundos en muchos de ellos. También hay zonas donde los pasos son subterráneos, estate atento.

Si quieres leer más consejos y saber cómo siguió el viaje a Rusia, lee las siguientes entradas:


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miércoles, 19 de septiembre de 2018

¡De buena me he librado! Un relato corto

Nuevo relato corto hecho tras lanzar los dados:


¡De buena me he librado!

resultado del lanzamiento con el que he hecho el relato breve
Hizo una declaración por todo lo alto, con un desfile de trompetas, cánticos, artistas y saltimbanquis que convergieron en la casa de su amada. Por todo lo alto también fue su ridículo cuando ella, tan bella como fría, se limitó a decirle:
—Debiste haberte limitado a mandarme una carta con membrete en forma de corazón, al menos te habrías gastado mucho menos dinero.
Eso, no obstante, no le desanimó y, antes de que ella se diera la vuelta y regresara al interior de su hogar, le preguntó:
—¿Qué tengo que hacer entonces para que me ames?
—No sé. Lo que sí sé es que solo me casaré con alguien que haya hecho grandes proezas, y como en estos tiempos ya no hay verdaderos héroes aventureros, lo más probable es que me quede soltera —respondió ella, sin ningún miramiento, antes de darle con la puerta en las narices.
Así pues, tenía que convertirse en un aventurero y eso es lo que haría. Era atlético y tenía dinero más que suficiente para financiarse unas cuantas aventuras. Incluso tenía un supuesto mapa del tesoro de su tatarabuelo, que insistía en que con él se podía llegar a un tesoro en medio de la selva Amazónica.
Partió pues, rumbo a lo desconocido, dispuesto a volver con una montaña de oro para ponerla a los pies de su amada. El mapa no sirvió, no obstante, de gran cosa: la ciudad a la que conducía ya había sido descubierta, y saqueada, mucho tiempo atrás. No obstante, los indígenas le dieron una pista que le condujo a otro lugar donde encontro interesantes restos arqueológicos. Tampoco encontró oro esa vez, ni en el siguiente yacimiento que descubrió.
Sí que encontró un modesto tesoro en el tercero, suficiente para cumplir su sueño de volver y ponerlo a los pies de su amada, pero para entonces ya le había cogido el gusto a eso de explorar lo inexplorado y decidió continuar con la expedición unos meses más, aprovechando cada vez que volvía a la civilización para mandar a su editor los diarios de sus viajes, que se vendían como churros en su patria.
Cuando volvió por fin a su hogar, ella estaba esperándole en el puerto, ansiosa, y se lanzó a sus brazos:
—¡Ahora sí me casaré contigo!
Entonces él, aunque seguía creyendo que era la más bella criatura que existía, pensó en lo fría y egoísta que era en realidad, y en la aburrida vida que llevaría si se casaran. Por tanto, se desprendió de ella con suavidad:
—Lo siento, querida, pero la declaración caducó hace mucho tiempo. Aunque te lo agradezco. De corazón —dijo. E iba en serio porque, aunque sus motivos para empezar a viajar fueron los equivocados, ahora había encontrado la felicidad al hacerlo, y todo gracias a su rechazo.
Por supuesto, ella, acostumbrada al sarcasmo, no supo entender que lo decía con sinceridad y le arreó un buen sopapo pensando que se estaba vengando del desplant. Luego se marchó, toda digna, por donde había venido. Él la observó divertido, frotándose la mejilla enrojecida, y finalmente soltó una carcajada:
—¡De buena me he librado! 

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sábado, 15 de septiembre de 2018

Mi viaje a Rusia: día 3, Peterhof y Hermitage

Excursión opcional a Peterhof

El madrugón fue criminal y la excursión costaba 50€ más de lo que me había dicho la agencia (120€ en total, y os aseguro que no valía los 50€ extra, los 70 quizás sí), pero era interesante, así que hubo que tragar. Los rusos no son nada chocolateros, esta vez no había nada más que una especie de Cola-Cao ruso (soy de Nesquik, pero cuando aprieta la necesidad...), así que estaba sin fuerzas. No obstante, fue buena idea salir tan pronto, porque fuimos prácticamente los primeros y pudimos disfrutar del interior sin aglomeraciones.
El Palacio de Peterhof es como cualquier otro por dentro, muchos tipos de salas en las que te explican para qué servían y alguna anécdota interesante. Lo más chulo, sin embargo, fueron los jardines, con un montón de fuentes, algunas de ellas trampas que ponía Pedro I para mojar a sus invitados sin previo aviso, algunas muy ingeniosas. Pedro era todo un personaje: además de conquistar la salida al mar, estaba obsesionado con lo europeo y obligó a todos sus cortesanos a europeizarse y beber café en vez de té (hacía inspecciones sorpresa para comprobarlo). Lo de las fuentes trampa era otra de sus gracias, ¡a ver quién decía nada!
Viaje a Rusia: Peterhof: palacio y fuente principal, una fuente trampa y fuente del ajedrez
Viaje a Rusia: Peterhof: palacio y fuente principal, una fuente trampa y fuente del ajedrez
Llegamos con tiempo a la cascada principal para ver el espectáculo de activación con el himno desde un lugar privilegiado. Es bonito, aunque las fuentes se activan al máximo nivel en pocos segundos y era innecesario grabar todo hasta el final del himno.
Luego seguimos paseando hasta el embarcadero y cogimos el hidrofoil hasta San Petersburgo.

El Hermitage

Tras recoger al resto del grupo y comer, tocaba la visita más deseada para mí: el Hermitage. Mi idea era, cuando la guía finalizara su explicación y todos se fueran, quedarme. Pero:
  1. No puedes entrar con agua. 
  2. Hace mucho, mucho calor dentro. 
  3. Hay tantísima gente que casi no se puede andar, tanto menos apreciar algunas obras. 
  4. No hay apenas carteles, y los que hay no están traducidos al inglés.
Total, que aunque es maravilloso y merece acampar en él, salí con el grupo mareada por el calor y desesperada por beber agua.
Viaje a Rusia: San Petersburgo: Plaza del Hermitage y dos interiores del museo
Viaje a Rusia: San Petersburgo: Plaza del Hermitage y dos interiores del museo
Pero sí me hubiera encantado visitarlo tranquila y con tiempo, porque es una mezcla de museo y Palacio, tiene grandes obras y piezas históricas que me gustaría ver sin tanto chino en medio y sin ir a la carrera. Creo que volveré en algún momento, con tiempo y cuando haya menos turistas y haga menos calor.
A la vuelta fui dando un rodeo para ver de cerca y sin autobús mediante los monumentos más interesantes, como el almirantazgo, el Jinete de Bronce, la catedral de san Isaac... Fue un paseo de como una hora y media, llegué al hotel superpronto pero no lo bastante como para dar una vuelta hacia otro sitio antes de la cena, así que me relajé en la habitación.

Consejos y curiosidades para viajar a Rusia: Desplazamientos


Taxis :

En Rusia los taxis no están regulados hay varias compañías, algunas con taxímetro y otras sin él. Todos los guías coincidieron en lo mismo: aunque tengan taxímetro, lo mejor es negociar el precio antes de entrar en el vehículo enseñando la tarjeta del hotel o la dirección del sitio que quieres y los billetes que crees que debes gastar hasta llegar.

Transporte público:


Es la mejor forma de moverse por las ciudades. Tienes Metro, autobús, trolebús y tranvía, y cada ciudad tiene su propia tarjeta y precios.

Puedes leer más consejos y la crónica del resto del viaje en las próximas entradas:


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miércoles, 12 de septiembre de 2018

Vivir sin ti, un relato breve ilustrado

Otro relato hecho con las portadas que prediseñé, esta vez era una cubierta tan melancólica que no había forma de salirse un poco de lo esperado. Pero como no me siento cómoda escribiendo cosas melancólicas y casi poéticas ha sido un ejercicio interesante. Aunque no sé hasta qué punto ha quedado bien. Juzgad por vosotros mismos.

Vivir sin ti

ilustración del relato breve Vivir sin ti
Vivir sin ti es vivir en un mundo sin luz. Es una sensación de atontamiento constante, de irrealidad, de que la vida ya no tiene sentido. Vivir sin ti es sentir que el tiempo es perdido, es quedarse sentada mirando al vacío sin que nada pueda afectarme.
Todos me dicen que este dolor se superará, que vendrán otros en los que podré volver a volcar todo mi amor y mi alegría pero, aunque eso fuera cierto, tu ausencia siempre dejará un hueco enorme en mi corazón que no podrá llenar nadie. Simplemente, porque no quiero vivir sin ti.
Y, sin embargo, tengo que vivir por ti. Porque recuerdo tu fuerza al enfrentarte a tu enfermedad, porque sabías que yo no querría vivir sin ti y me obligaste a prometer que haría todo lo que tú no habías podido hacer.
Así pues, cada vez que caigo en el pozo que ha llenado tu ausencia, me sobrepongo, suspiro hondo y sigo adelante. Viviendo por ti. Viviendo sin ti.

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