PINCHA PARA SABER DE QUÉ VAN. Para más información visita la Web oficial de Déborah.
Todos los relatos cortos y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

sábado, 27 de noviembre de 2021

Viaje a Italia 4: Milán

Viaje a Italia los días anteriores:

Milán: toda una sorpresa

Confieso que no esperaba mucho de Milán, por eso no me importó demasiado que los billetes de tren y avión que encontré no me dejaran ni un día completo en la ciudad. Me equivoqué, y diría que me faltó, al menos, un día extra. Me quedo por ver, aparte de algunas zonas más de paseo que me recomendaron, el cementerio monumental, el Castillo Sforzesco por dentro, el museo del novecento, el museo Da Vinci... Demasiadas cosas. Pero vamos por partes.
Debo decir que la estación de trenes de Milán me pareció alucinante, hasta el punto de que estuve un rato allí. Luego llegó una pequeña decepción cuando salí por la puerta y me encontré con una pelea de vendedores ambulantes y una ciudad repleta de rascacielos y conductores coléricos sin ningún encanto antiguo. 
Después, camino del hotel, me fui topando con algo más decimonónico y empecé a pensar que la ciudad, o parte de ella, tendría su encanto. Entonces me topé con la galería de Víctor Manuel II y todas las dudas desaparecieron. Al salir de las galerías también me encontré con la catedral de Milán, maravillosa, y con muchos otros puntos interesantes y bonitos. Así que todo apuntaba a que el día siguiente sería interesante.
Castillo Sforzesco, Catedral de Milán, Galerías de Victor Manuel, universidad de Milán
Castillo Sforzesco, Catedral de Milán, Galerías de Victor Manuel, universidad de Milán
Lo que sí hice fue un tour por la Milán monumental. Me levanté pronto para hacer la maleta, desayunar y dar una vuelta por el centro. Luego, con la maleta a cuestas (no sabía qué haría al finalizar el tour, así que ni pregunté en el hotel si habría consigna), me fui a la ruta guiada.
Nuestra guía era estupenda y se notaba que conocía a fondo la ciudad, que tiene más historia de lo que parece (el tour, de hecho, duró casi tres horas). Empezamos en la catedral, cuya historia nos fueron contando en varias etapas. También fuimos a una iglesia que estaba en el primer espacio consagrado de la ciudad, en el Imperio romano, que además tiene sarcófagos en lo alto. 
Luego, entramos en la universidad, que era un antiguo hospital con servicios gratuitos a los ciudadanos. También pasamos por la Iglesia de San Bernardino, que tiene una capilla decorada de forma muy tétrica... ¡Con huesos! Conocimos también distintos palacios y edificios públicos de distintas etapas de la ciudad, así como fuentes, leyendas... Hasta canciones. 
El tour finalizó frente a una escultura muy controvertida de Maurizio Cattelan que parece un corte de manga y está frente a la bolsa de Milán. Desde ahí, la guía nos dio indicaciones según nuestras preferencias.
Como me quedaban apenas dos horas y media en la ciudad, me recomendó subir al Castillo Sforzesco para luego pasear por el barrio y bajar en metro en la zona de los canales. Con comer tranquilamente, ver el castillo (por fuera, donde había una exposición de vehículos militares y varios carteles) y pasear por Breda ya se me echó el tiempo encima, así que bajé hasta la parada de bus que llevaba al aeropuerto y me despedí de la ciudad.
 

martes, 23 de noviembre de 2021

Relato de fantasía: La venganza es un plato dulce

Hoy voy a mezclar otras dos consignas: "Usa un narrador en segunda persona para la historia de un personaje que ha sido maldito" y "Utiliza las palabras “bombona”, “afilador” y “revuelta” en tu relato"

 La venganza es un plato dulce

Tú fuiste el culpable de todo. Con esos aires de hombre comprometido con la causa y tu lema de que la venganza es un plato dulce, siempre poniendo a punto tu espada con un afilador, nos hiciste creer que realmente te importaba la revuelta. Pero lo único que te importaba era sembrar el caos y, mientras nosotros nos enfrentábamos a ellos en la puerta principal del castillo, tú te colabas en la cocina y hacías estallar una bombona. ¿Qué conseguiste con eso, salvo matar a inocentes de la servidumbre y que el mago aprovechara la energía mágica que generaron esas muertes para lanzarnos una maldición a todos los que estábamos dando la cara?
Ahora, nuestra vida es dolor, un dolor que se vuelve insufrible cuando no hacemos lo que el mago nos ordena. Pero esta vez es diferente. El mago no nos lo ha ordenado, pero torturarte nos produce placer, incluso por encima de ese dolor que no nos abandona. Va a ser verdad eso que decías de que la venganza es un plato dulce.

https://deborahfmunoz.com/mis-obras/ 

sábado, 20 de noviembre de 2021

Viaje a Italia 3: Verona

Viaje a Italia los días anteriores:

Una tarde en Verona

Como dije, andaba un poco preocupada porque me metí en el tren sin indicación alguna, pero no había de qué preocuparse porque nadie pasó a revisar los billetes, y en cuestión de una hora y media ya estaba en Verona, tras un viaje en tren bastante cansino porque una familia dio el coñazo todo el trayecto. 
El hotel Ark de Verona estaba bien, cerca de la estación y con las habitaciones que tiene que tener un hotel de 4 estrellas y un desayuno maravilloso. Al llegar, me dieron un mapa y me enseñaron cómo llegar a los sitios más destacados, así que me dirigí al centro, que está un poco apartado del hotel, eso sí. 
No tenía ningún plan, me habían anulado el tour y no había alternativas guiadas. Pero había oído que a 20 minutos del centro había un castillo con un mirador flipante y decidí ir a ver el atardecer allí. Era un poco pronto para el atardecer, así que decidí callejear un poco y a lo tonto me recorrí buena parte del casco histórico
Entre otras cosas, me encontré con la Arena, la casa de Julieta (piden certificado covid para entrar hasta la zona del balcón, más allá de eso no pasé porque me parece absurdo pagar por ver la casa de un personaje ficticio y no estaba claro que hubiera nada de interés ahí dentro, más allá de hacerse la foto en el balcón, para lo que necesitas tener a alguien que esté debajo para tirártela), el Castelvecchio y algunas iglesias destacadas en el mapa. 
Luego ya sí que subí al mirador del Castel San Pietro: la cuesta fue matadora, pero la vista lo merece. Me quedé un rato por allí hasta que me vi con fuerzas para emprender la bajada. Ya era bastante tarde, así que decidí ir tranquilamente hacia el hotel, al que llegué después de tomarme un helado que no era nada del otro mundo. Al menos, las calles estaban iluminadas y era difícil perderse.

Puente Castelvecchio, balcón de Julieta, atardecer desde castel san Pietro,   Palazzo della Ragione
Puente Castelvecchio, balcón de Julieta, atardecer desde castel san Pietro,   Palazzo della Ragione
Una mañana en Verona

Tenía un mapa lleno de localizaciones interesantes en Verona y una mañana larga para verlas todas, así que hice check out (me dejaron aparcar la maleta en el hotel) y me puse en marcha. Vi todo lo que me faltaba: la casa de Romeo y sus alrededores, el duomo, el teatro romano, el Palazzo della Ragione, un montón de iglesias, casas y palacios impresionantes, unos cuantos sarcófagos... 
Renuncié a entrar en la Arena porque leí varias reseñas que decían que no vale lo que cuesta, y menos si has estado en el Coliseo, que es el caso. Tampoco entré en la tumba de Julieta: es un museo que por alguna razón tiene un sarcófago que atribuyen al personaje, pero que necesiten eso como reclamo ya me da pistas de lo interesante que es el resto del contenido. 
Esto limitaba mis opciones de entretenimiento, pero por suerte, cuando a media mañana me encontré con que había visto todos los puntos del mapa (y casi todas las calles del centro), todavía me quedaba un sitio en el que meterme, el museo Castelvecchio. Primer punto a favor: es un castillo y puedes subir. Segundo punto a favor, es variado. Sí, casi todo son cuadros, pero también hay esculturas, armas y hasta una colección de campanas. Por 6€ no está mal, aunque no habría sobrado que hubiera carteles en inglés o al menos una audioguía. 
El caso es que salí a la hora de comer y decidí tomar algo más consistente que lo habitual, así que di con un local de pasta artesanal, Miscusi, y probé unos ravioli rellenos de calabaza con carbonara y pistacho que estaban de muerte. De postre, un helado de chocolate artesano en Grom. Mucho mejor que el de la noche anterior. Y con esto ya me había quedado sin tiempo, así que fui al hotel a recoger la maleta y me dirigí a la estación de tren para partir a la última ciudad del viaje: Milán.

Viaje a Italia el día siguiente:


martes, 16 de noviembre de 2021

Relato de ciencia ficción: Juego peligroso

Portada del relato corto de ciberpunk Juego peligroso
Nan había jugado un juego peligroso. Pertenecía a las Fuerzas de Seguridad de la Burbuja, pero había aceptado sobresueldos de una de las Empresas Religiosas que dominaban la ciudad extraoficialmente. Eso no solo engrosó su cuenta de créditos, sino que además le hizo manejar información privilegiada que pudo vender a una segunda empresa. Y el hecho de que esa segunda empresa estuviera interesada en la primera era un dato interesante para una tercera, que pudo adelantarse a los movimientos de sus competidores y la recompensó con mucho más dinero.
Las tres empresas entraron en guerra y todavía pudo arreglárselas para jugar a varias bandas durante un tiempo, hasta que fue descubierta. Entonces, se convirtió en objeto de venganza para las tres empresas más importantes de la ciudad y mandaron a sus fuerzas de seguridad privadas tras ella. 
En cuanto lo supo, hizo una transferencia que vació su cuenta de todos los créditos que había ganado y se encerró en su habitación del pánico, donde tenía todo tipo de consolas con softwares de seguridad que le permitieron poner en serios aprietos a sus sitiadores. Ayudaba bastante que pertenecieran a empresas rivales, y se las arregló para generar algunos combates entre los tres grupos de asalto, pero al final acabaron llegando a la puerta de su último refugio.
Miró el reloj y suspiró hondo: tenían buena tecnología para abrir su puerta tarde o temprano. Esperaba que sus defensas aguantaran lo suficiente, pero ellos avanzaron muy rápido. Cuando saltó la alarma indicando que la penúltima de sus defensas había caído, se agachó, arma en mano, y esperó para vender cara su vida cuando entraran. 
Fue entonces cuando escuchó la explosión y el sonido de la lucha fuera. Suspiró, aliviada. Habían llegado los refuerzos. Aun así, cuando se hizo el silencio, mantuvo la guardia alta hasta que una de sus consolas comenzó a emitir un viejo himno de Cazbengol y la puerta de su habitación del pánico comenzó a abrirse sola.
Nan soltó una carcajada y corrió a abrazar a Zana. El resto de los Incursores del Ocaso les dejó unos segundos de intimidad antes de urgirles para que salieran de allí cuanto antes. Nan cogió la pequeña mochila donde había guardado las pocas pertenencias que había decidido conservar y activó los mecanismos de autodestrucción del que había sido su hogar tantos meses. 
Había costado conseguir una identidad falsa para que la aceptaran en las Fuerzas de Seguridad de la Burbuja pero, una vez dentro, había sido fácil sembrar el caos aceptando sobresueldos de varias empresas y pasando a los Incursores toda la información interesante que conseguía para perjudicar a sus empleadores y mantenerlos ocupados en sus rencillas mientras varias bandas de Incursores se preparaban para sabotear sus puestos avanzados en el exterior. 
Su transferencia había dado la señal de ataque, y además ayudaría a financiar futuras incursiones. Pero eso, para Nan, podía esperar. Después de tanto tiempo viviendo en esa horrible burbuja, necesitaba un buen baño de naturaleza y Zana le había prometido que se tomaría unos meses de descanso para acompañarla. Luego, volverían a la lucha: la ambición de las Empresas Religiosas no tenía límite y las bandas de Incursores necesitaban todos sus recursos para contenerlas. 

 
Portadas de Incursores de la noche e Incursores del Ocaso