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Todos los relatos cortos y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

miércoles, 8 de abril de 2026

Relato: La campaña de Navidad

 Un nuevo lanzamiento de dados, podéis verme hacerlo aquí:
 

La campaña de Navidad

Dados que inspiraron un relato. La doble identidad de un superhéroe, un hatillo y "A tu socio"
-No sé si debería decirte esto, pero es que me caes muy bien, te veo muy estresada y, como me has comentado lo complicado que es el proyecto y lo mucho que queda para que esté fino... -le dijo a Lucía Carmen, la becaria de Toño, justo el día que se le acababa el contrato de prácticas-. Desde ayer, a tu socio le ha dado por decir que vais a lanzar vuestro nuevo robot para la campaña de Navidad.
Tomó aire y lo soltó lentamente. Toño se debía de pensar que en realidad era una superheroína con supervelocidad y superinteligencia. Y que luego todo se hacía mágicamente. Aunque se alinearan los astros y acabara de cerrar todos los flecos de diseño del prototipo para que no saltara todo por los aires antes de un mes, la puesta en producción se alargaría hasta la primavera.
Se dirigió al despacho de su socio para volver a meterle en la cabeza los tiempos reales que manejaban, solo para encontrarle asegurando a un cliente con el manos libres que pronto podría hacer el pedido del nuevo robot. Lucía agarró el teléfono y colgó sin contemplaciones.
-Vamos a ver, Toño. ¿Tú eres sordo, eres tonto o eres un mentiroso redomado? Porque solo una de esas opciones explicaría que andes haciendo promesas que no vamos a poder cumplir cuando te he dicho ya que el robot no va a estar para la campaña de Navidad.
-Venga ya, mujer -dijo él, zalamero-. Siempre acabas los trabajos antes de plazo y no podemos permitirnos perder la campaña de Navidad. Solo hay que hacer un pequeño esfuerzo... 
-No, yo tendría que hacer un gran esfuerzo. Mucho más que ahora, que ya trabajo muchas más horas que si estuviera trabajando por cuenta ajena. Tú no tendrías que hacer ningún esfuerzo adicional y seguirías con tu cómodo horario de oficina.
-Bueno, es que yo cumplo con mis objetivos dentro de ese horario, llevo las cuentas, contacto a los proveedores, vendo los robots incluso antes de que salgan a la venta y ...
Fue la gota que colmó el vaso:
-Pues este lo has vendido antes de que llegue a existir, porque voy a dejarlo como está, voy a hacer un hatillo con mis cosas y me voy a pillar todas las vacaciones que tengo pendientes ahora mismo.
-¡No puedes hacer eso, sería la ruina! -gritó él, descompuesto y horrorizado. Tan descompuesto y horrorizado que Lucía se quedó con la mosca tras la oreja, porque la empresa iba viento en popa. 
Volvió a su oficina, sí, pero no para seguir trabajando en el robot, sino para contratar a un auditor de confianza y a un abogado que destaparon la infinidad de movimientos que hacía su socio con el dinero de los dos a sus espaldas. Por no hablar de que la producción y las ventas eran muy superiores a las que Lucía conocía, sin que hubiera recibido su parte.
Cuando acabaron de destaparlo todo, le ofrecieron a Toño un trato a cambio de que no diera con sus huesos en chirona: Lucía, a partir de entonces la única propietaria de la empresa, recibió una sustanciosa cantidad de dinero. Suficiente para poder vivir sin trabajar durante mucho tiempo.
Después de recibir lo que le correspondía y de devolver a los clientes los adelantos que habían hecho por un robot inexistente, Lucía contrató a Carmen para que hiciera las labores de comercial y a un buen administrativo contable. Una vez que estuvo segura de que la empresa podía funcionar sin ella con los robots que ya tenían en catálogo, se tomó sus merecidas vacaciones y se replanteó su futuro. Pero a Lucía le encantaba su trabajo y odiaba dejar cosas a medias, así que acabó por volver a la carga. 
El robot tardó muchos más meses de los que había previsto, porque dejó de hacer horas extra y se lo tomó con calma, pero por fin consiguió acabarlo, justo para la campaña de Navidad del año siguiente.
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miércoles, 18 de marzo de 2026

Relato: Un cadáver en mi cocina

Hoy tocaba escribir una historia de suspense en la que la primera frase sea "Estoy de pie en mi cocina" 

Un cadáver en mi cocina

Estoy de pie en mi cocina mientras miro el cadáver de un desconocido. Quienquiera que lo haya matado ha intentado simular una pelea que ha acabado con un cuchillo atravesándole el corazón, pero es un chapucero: hay demasiada poca sangre y está claro que no ha muerto aquí.
Las autoridades sin duda llegarán a esa conclusión también, pero si les llamo tendrán que cumplir el protocolo y me interrogarán, aunque tengo una coartada muy sólida, porque vengo de echarles un cable con un asunto. 
Demasiado tiempo perdido, no me lo puedo permitir. Soy hacker blanca y estoy detrás de algo muy gordo, parar ahora podría significar perder la ventana de oportunidad. Quizás sea por eso por lo que me he encontrado un muerto casa, porque han averiguado que estoy tras su pista. Aunque la gente a la que me enfrento tiene más nivel y se habrían limitado a recurrir a sus informáticos, no a intentar detenerme de forma tan burda.
Ignoro al cadáver y me voy al salón para empezar a trabajar. Un par de horas más tarde, ya lo he dejado todo listo y ahora el proceso es casi automático, así que dejo a mis bots hacer su magia y vuelvo a la cocina. Tiro una foto a la cara del muerto y, mediante reconocimiento facial, le encuentro en redes sociales. Un tipo corriente. 
No me cuesta nada hackearle y escrapear sus últimas conversaciones. Encuentro respuestas en un chat con una chica misteriosa con la que ha quedado hace unas horas. Entonces, dirijo mis esfuerzos hacia el perfil anónimo y sobrepaso sus débiles defensas hasta dar con la culpable. Mi vecina y casera, que por supuesto tiene mis llaves.
Ahora sí que puedo llamar a las autoridades, a los que pongo en antecedentes. Mandan a dos parejas de agentes; todos me conocen. Les explico lo que ha pasado y lo que he averiguado. Cuando van a casa de mi vecina, ella sigue intentando quitar las manchas de sangre del verdadero lugar del asesinato. 
Aun así, tienen que seguir el protocolo y me interrogan mientras la científica hace su trabajo; pasamos un buen rato así, menos mal que he hecho lo que tenía que hacer antes de llamarles. 
Casi como si lo hubiéramos coordinado, cuando ya se han llevado al muerto y acaba el interrogatorio, mi ordenador emite una señal de victoria.
-A propósito, chicos, ¿os acordáis de ese post it con claves que fotografiasteis por casualidad en la casa del abogado de los mafiosos? Pues eran la puerta de acceso a todo su sistema digital, y estoy dentro. 
Sus caras de pasmo no tienen precio. Son conscientes de que he hecho el trabajo con un cadáver en la cocina. Pero la información a la que puedo acceder ahora es demasiado jugosa y lo pasan por alto.
-¿Qué puedes contarnos?
-Vamos a comisaría y lo vemos.
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miércoles, 11 de marzo de 2026

De vuelta a Roma

Roma fue mi primer viaje al extranjero y recuerdo con mucho cariño mi estancia allí. Vi bastantes cosas y siempre me había prometido volver, así que decidí que ya era hora. Como me parece un gran destino para las primeras veces, decidí llevarme a mi madre, que nunca había salido de España y Portugal.
Como ella no había visto lo básico, fue un equilibrio entre ver lo básico y ahondar en lo que me quedó por ver, que salió bastante bien. Por desgracia, un problema con la aerolínea me estropeó la experiencia, pero bueno, es lo que hay.

Roma Barroca

Este tour ya lo había hecho con la agencia en su momento, así que sabía que merecía la pena que nos apuntáramos a un free tour (más completo que el de la agencia) la tarde de nuestra llegada. Empezaba en la Plaza de España (que había visto malamente en mi primer viaje y me gustó mucho por su ambiente) y desde ahí callejeamos a la Fontana di Trevi, donde tuvimos tiempo libre para visitar una iglesia cercana y tomarnos un helado.
Luego seguimos por la galería Vittorio Emanuele hasta el panteón, siempre callejeando por plazas y fuentes barrocas de interés. Después, atravesamos la preciosa Iglesia de Nuestra Señora del Sagrado Corazón hasta Plaza Navona, donde acababa la visita.

Roma aleatoria (básicamente, entrar en iglesias)

La idea era vagabundear la mañana del segundo día porque no teníamos las entradas para el Vaticano hasta las 13 (por cierto, la página "oficial" es una estafa, no pagues tres veces más de lo que vale la entrada en ella). Se materializó en que entramos en cada iglesia que veíamos y flipábamos en todas. Eso no lo hice la primera vez que estuve en Roma, pero merece mucho la pena. Casi todas son extraordinarias y casi no me dio tiempo a subir las escaleras de la Plaza de España para ver la panorámica antes de correr hacia Vaticano.
vistas desde el puente de Sant Angelo y una de las muchas iglesias que visitamos en Roma
vistas desde el puente de Sant Angelo y una de las muchas iglesias que visitamos en Roma

Museos Vaticanos y Basílica de San Pedro

Cuando entré con la agencia, años atrás, me desesperé al encontrarme con que veíamos todo en solo dos horas y dejábamos atrás muchas salas y museos. Esta vez, teníamos toda la tarde por delante y vaya si cundió. El museo Egipcio me decepcionó un poco, los demás de cosas de la antigüedad no están mal, pero la parte artística es extraordinaria. Una podría quedarse embobada con cada obra durante horas, pero no es posible hacerlo, claro. Entrar antes de comer fue buena idea, porque los grupos de turistas a la carrera solo nos abordaron cuando ya habíamos visto buena parte del museo. 
La pena es que la capilla Sixtina estaba en obras y una pared no se veía, pero lo disfruté mucho.
Luego nos pusimos en la cola para la Basílica de San Pedro (gratis si no entras a la cúpula) y volví a alucinar con las dimensiones del lugar. Una maravilla.

Tour por la Roma imperial

Otro básico especial para mi madre que contenía mucha información nueva para mí que en el tour de la agencia pasaron por alto. Visitamos las panorámicas de los cinco foros romanos cercanos al Coliseo y, la verdad, una vez que te explican las dimensiones de cada cosa, flipas todavía más. 
Cuando acabó el tour, aprovechamos para pasear hasta la Boca de la Verdad. En mi primer viaje pasé casi al lado, pero no la llegué a ver (por entonces no había Google Maps ni roaming, me siento vieja) y me había quedado con las ganas. 
Después, tocó pizza y un nuevo tour que me parece imprescindible (ahora que soy más mayor y sé lo que contienen las iglesias).

Tour por las iglesias barrocas

Nos llevaron por las que tenían las obras más importantes (que no coincidieron con las otras que habíamos visitado por nuestra cuenta) y nos hablaron de ellas. Quizás fue un poco técnico todo, pero la verdad es que no habríamos acabado en la mayor parte de esas iglesias por nuestra cuenta, así que merece la pena apuntarse al tour.

El resto del viaje fueron paseos tranquilos por la zona del Castillo de Sant Angelo, más iglesias y dar vueltas cerca de la parada del bus al aeropuerto, casi en el Vaticano, donde no había mucho que ver.

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miércoles, 25 de febrero de 2026

Visita a Amarante desde Oporto

Decidí hacer una excursión a los alrededores de Oporto y el lugar elegido fue Amarante, un pueblo con mucho encanto famoso por las vistas desde el río. 
Como las excursiones oficiales eran prohibitivas, lo monté por mi cuenta con un autobús regional y el único free tour del pueblo. Mejor no confiar en las horas de llegada oficiales de los autobuses: fueron más de veinte minutos tarde tanto a la ida como a la vuelta, aunque el autobús salía en hora. Por suerte, llegué dos minutos antes de que empezara el tour.
Mirador de Amarante
El guía me llevó a lo largo de la calle que va al puente, señalándome los locales históricos y puntos de interés locales. Luego, cruzamos el puente y fuimos a la iglesia de San Gonzalo, una preciosidad a la que se puede entrar de forma gratuita. Luego subimos la calle hasta otra iglesia cercana, la de San Domingo, en la que, según me confesó, cada vez que intenta hacer una visita turística los voluntarios se ponen a cantar. 
Subimos a un mirador y pasamos ante la biblioteca, otra iglesia que estaba abierta por un funeral (la de San Pedro), varias casas de gente eminente del pueblo… hasta dar a la calle principal, muy comercial. 
Ahí acababa el tour, todavía me quedaban unas horas por delante, así que fui a la biblioteca para verla por dentro (solo quedan un par de detalles en el techo del antiguo convento), entré en la iglesia que faltaba, paseé por la ribera y visité un mercadillo local.
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