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Todos los relatos cortos y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

martes, 6 de octubre de 2026

Escapada a Bilbao

Bilbao es una ciudad que se ve en un día si vas apresurado y en dos si vas sin prisas. Nuestro primer día estuvimos por el centro histórico, empezando por la catedral y la iglesia de san Antón (que viene incluida en la entrada de la catedral). No merece la pena pagar la entrada, y la audioguía es un desastre.
Luego hicimos un tour que empezó por el Teatro Arriaga, la iglesia de San Nicolás y la Plaza Nueva. En la Plaza de Miguel de Unamuno están las escaleras a la Basílica de Begoña, pero se puede tomar un ascensor en el metro y lo dejamos para más adelante. Esta sí que es bonita de ver (y no cobran entrada), así como otras iglesias del centro histórico.
Recorrimos las siete calles y acabamos en el Mercado de la Ribera, y entre tanto nos hablaron de las bilbainadas, de los dulces típicos y de los pinchos. Allí, esto último es casi obligado y la verdad es que comes bien por muy poco.
Bilbao - paseo por la ribera y museo Guggenheim

Se puede seguir la ribera hasta la zona del Museo Guggenheim, o también puedes ir pasando por la Gran Vía. No faltó la visita a ese museo: otro derroche de dinero, y más cuando, como a mí, no te gusta el arte moderno.
También visitamos el parque de Begoña, aunque no tiene muchos puntos de interés, pero siempre que se nos ocurría ir a otros museos los encontramos cerrados. Y, si no has llegado en tren, te recomiendo que subas a la estación, porque tiene una vidriera preciosa.
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martes, 29 de septiembre de 2026

Relato: La corbata

La consigna para hoy era "Escribe un relato sobre una corbata y un personaje que no sabe cómo ha llegado allí".

La corbata

Esa corbata no debería estar ahí. Ni en ningún sitio de la casa, porque él nunca había llevado una desde que se casó. Habría entendido que estuviera en la terraza, porque siempre se le podía caer del tendedero a un vecino de los pisos superiores. ¿Pero entre los cojines del sofá? Imposible.
La única explicación posible era un amante. Se sentó, desolado. Amaba a su esposa con toda su alma, no podía perderla. Seguro que era un bache. Tenía que ser un bache. Pero ¿qué podría hacer para recuperar la chispa?
Empezó a darle vueltas al tema, dispuesto a luchar por ella, retorciendo la corbata entre las manos. Y así fue como le encontró su hija Chiara cuando volvió del instituto.
-¡La has encontrado! -dijo la joven, y se la arrebató de las manos-. Kitty me habría matado si al final hubiera ido a la fiesta sin ponérmela. ¿Pero me la puedes planchar, porfa? La fiesta es mañana.
-Me he perdido. ¿Para qué quieres la corbata? -preguntó desconcertado.
-Para la fiesta, papá, para la fiesta. Vamos a dejar a todos boquiabiertos con nuestro nuevo look -respondió Chiara, con los ojos en blanco-. Me voy a hacer los deberes, ¿me la planchas, porfa?
Asintió y se dispuso a acabar las tareas domésticas que había dejado aparcadas durante su pequeña crisis. Luego, encendió la plancha para que su hija pudiera llevar a la fiesta el dichoso complemento.
-¿Cómo? ¿Ahora usas corbata? -preguntó su esposa, sorprendida y un poco preocupada, cuando le vio. 
-Tu hija, para nosequé fiesta -se apresuró a decir, contento por la reacción. Estaba seguro que él había puesto la misma cara cuando vio la dichosa prenda, tan fuera de lugar en esa casa. Definitivamente, no había bache. Pero de todas formas decidió poner en práctica algunos de los planes en los que pensó en ese corto periodo en el que creyó que lo había. Después de todo, mientras Chiara estaba en la fiesta, tendrían la casa para ellos solos.
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miércoles, 23 de septiembre de 2026

Excursión desde Oviedo a la playa de Las Catedrales, Tapia y Ribadeo

Necesitaba un descanso del Celsius y, como Oviedo y Avilés los tengo muy vistos, decidí hacer esta excursión con Civitatis. Y sí, es una excursión chula, pero para hacerla por tu cuenta. Las paradas están muy mal pensadas y, si eres de los que van al baño cada dos horas o dos horas y media, estás perdido porque no tienen ninguna consideración: te dan a elegir entre ver algo o ir al baño.

Faro de San Agustín

Parada de mirador. Sales, haces la foto, te vas. El faro ni siquiera es antiguo, es de mediados del siglo pasado. No sé por qué estuvimos allí 20 minutos, ni siquiera estaba abierta la capilla.

Faro de Isla Pancha

Aquí sí habrían hecho falta los 20 minutos, porque el faro está más lejos de donde te deja el autobús. Corrimos para acercarnos y ni siquiera alcanzamos la base antes de que el guía nos obligara a dar la vuelta.

Playa de las catedrales

Muy bonita si no te estás meando y te obligan a entrar sin pasar por el baño porque las entradas son grupales y se niegan a esperarte. Sí, va por entradas al estar tan masificada, y obviamente abajo no hay aseos. Tiene bastante peligro, porque muchas zonas resbalan y hay que mojarse sí o sí para llegar a ciertas zonas, pero las formaciones rocosas son espectaculares. Pena que no pudiera ver todo con tranquilidad. Ya daban poco tiempo de por sí, pero, si tienes que reservar 25 minutos para la cola de los aseos, mejor ni hablar.
Faros de San Agustin e Isla Pancha, Playa de las Catedrales, Ribadeo y Tapia de Casariego
Faros de San Agustin e Isla Pancha, Playa de las Catedrales, Ribadeo y Tapia de Casariego

Ribadeo

Una ciudad muy cuca gracias a los indianos. Se ve en una hora porque el centro histórico es una calle. Es una buena opción para pararse a comer.

Tapia de Casariego

Es un pueblo pesquero con una bonita playa, pero nosotros lo que vimos fue el puerto y una plaza con encanto. No hubo tiempo para más.

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miércoles, 16 de septiembre de 2026

Relato: El lamento de Divlin

Nueva tirada de cartas Fatum, con un personaje que me va a complicar bastante la vida a la hora de hacer el relato:
El protagonista es una criatura forjada que es familiar mecánica de un mago moderno. Su origen es una nave espacial y su background es de arbitraje de la ley. Tiene un confidente genéticamente modificado y su marca del pasado es el final de los tiempos, con ímpetu en un viaje de negocios a una galaxia lejana.

El lamento de Divlin

-Cuando Oxtrot me forjó en esa nave espacial para que fuera su espíritu familiar, seguro que no pensaba en que ambos acabaríamos en este viaje de negocios en un crucero a una galaxia lejana. Yo soy una criatura de acción, no valgo para callarme lo que pienso -se quejó el pequeño dragoncito mecánico Divlin a su confidente y amiga, Xel.
-Bueno, el fin de los tiempos cambió los planes de todo el mundo y tendrás que adaptarte. Yo nací con genes modificados para trabajar en las minas, y aquí me tienes, haciendo de escolta de un millonario.
-¡De un mafioso, más bien! -gimió Divlin-. En otros tiempos, ya habríamos ayudado a que la ley cayera con todo su peso sobre él.
-¿Qué ley? ¿La que permitió que el apocalipsis llegara a nuestro planeta por dejar sueltos a un puñado de sectarios gracias a un error burocrático?
La criatura mecánica hizo rechinar sus engranajes, el sonido más parecido a las lágrimas que podía emular.
-Venga, venga. Seguro que Oxtrot también lo está pasando mal, deberías dar tu apoyo a tu creadora -la consoló Xel.
-¡Si ella está encantada con la situación! Dice que nunca se había sentado tan relajada y ya no hace ningún hechizo interesante. ¿Dónde quedan los tiempos en los que perseguíamos a los criminales y practicábamos magia de ataque y defensa? ¡El otro día pidió mi colaboración para idear un número de magia que entretuviera a algunos pasajeros selectos a los que quiere camelarse para que la contraten! -se lamentó Divlin-. Eso cuando le da por hacer magia, porque pasa todo el día en su camarote leyendo noveluchas de suspense mientras yo vago por aquí como un alma en pena.
Xel siguió consolando a la criatura un buen rato y, cuando se despidieron, acudió a su jefe para asegurarle, una vez más, que Oxtrot no era ninguna amenaza. Mientras, Divlin acudía al camarote de su ama y se veía obligado a participar como ayudante en todo tipo de hechizos ridículos que herían su dignidad.
Oxtrot hizo caso omiso de las quejas de su familiar mecánico. En cuanto acabara su misión, tendría que romper el vínculo con él, porque era tan bocazas que resultaba un peligro. Pero, para esta misión, era perfecto: mientras le mantuviera engañado y siguiera compartiendo sus lamentos con la espía del mafioso, este seguiría sin prestar atención a esa maga exdefensora de la justicia que iba en su misma nave. 
Entre tanto, ella seguiría recabando pruebas en su forma astral mientras su cuerpo, aferrado a novelitas baratas, apenas se levantaba de la cama para hacer hechizos tontos con los que entretener a la gente. Cuando llegaran a su destino, haría negocios, sí: entregar a las autoridades al mafioso y sectario con una avalancha de pruebas tal que ningún error burocrático le libraría de su condena.
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