Amigos o algo más Enemigos o algo más incursores de la noche incursores del ocaso Eladil Atrapada en otra dimensión Viajera interdimensional48 trozos 126 trocitos 42 trozos
PINCHA EN CADA PORTADA PARA SABER MÁS SOBRE EL LIBRO. Para más información visita la Web oficial de Déborah.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Resumiendo mi 2017 literario

Este año decidí continuar tomándomelo con calma: mis viajes (Japón y Santander), mis exploraciones de Madrid, mis aventuras (piloté una avioneta, volé), mis escapadas (Toledo, San Lorenzo del Escorial) mis otros proyectos (tejer, gato de lana, macetas, Árboles de alambre) y algunos problemillas de salud me pedían que mantuviera el ritmo más o menos bajo (que aun así dio para mucho) de 2016 a nivel literario.
Con todos mis libros hasta la fecha
Lo primero que trajo el nuevo año fue mi ejemplar de La magia de los cuentos, que tiene tanto texto como ilustraciones mías.
Poco después saqué a la venta una nueva entrega de mi colección Trozos: 48 trozos de fantasía y ciencia ficción.
Luego vino el Encuentro RA y con él una nueva antología en la que participé:
También me hicieron una entrevista en las reseñas de Andariel. Y a finales de Abril llegó el gran lanzamiento del año: Enemigos o algo más, que se ha convertido en mi libro más exitoso hasta la fecha.
portada de enemigos o algo más
Poco después, llegó una gran noticia: Amigos o algo más fue elegido el 13 de los 100 libros para Madrid, lo que lo llevó a las bibliotecas públicas de la capital.
Amigos o algo más entre los 100 libros para Madrid
También, Inés recomendó ¿Dónde está mi tiempo? en su canal. Por supuesto, hubo presentación de Enemigos o algo más en dos localizaciones.
presentación de Enemigos o algo más

También me apunté al Encuentro de Encuentro de Escritores en Madrid. Y protesté contra el veto de los autopublicados en la Feria del libro de Madrid firmando en bancos. Como todos los años, participé en el picnic de Cotorras lectoras.
Luego, pasada la locura de la Feria del Libro de Madrid, saqué Enemigos o algo más en kindle.
También colaboré con Curiosidades de mis libros con Mary Martín y el resto del verano pasó sin eventos, como de costumbre. Luego me hicieron una entrevista en La orilla de las letras y, ya a finales de año, fue el I Encuentro De Autores Alcalá De Henares

Como veis, ha sido bastante calmado en comparación con otros años pero, aun así, ¡he hecho un montón de cosas!
En cuanto a relatos, mantuve la racha de al menos uno a la semana salvo viajes varios, como el año pasado. Ahí van los 51:
Camisas blancas
Chamullar para nada 
Invierno y su banda
Castigo
Sueño de explorador
De hogaño a antaño 
Alta velocidad
Error por fausto
El lechuguino 
Dispuestos a todo 
La muñeca
Un tubo al azar 
Un vetusto escritorio 
Una pequeña serendipia
Todo ventajas
El concierto
Zascandil 
Un gusto dudoso 
Con la misma moneda
El cáliz
Un vástago ñañoso y pusilánime
Un primor de nieta
La declaración
La muñeca 
El mayordomo del rey
El bribón reformado 
Karma
El adefesio
El descanso de la comida
El bravucón 
Un sábado por la tarde
Cuidado con lo que deseas
El águila
Un embuste necesario
A su alcance
La reina del correveidile 
El corazón de plástico azul 
El manantial
Al otro lado del espejo
El equinoccio 
El novio fantoche 
La novela
Chantajes, venenos y enamoramientos 
La fiesta 
Puerta a puerta
Los amigos 
Jugar a ser Dios 
Consecuencias del nanay 
El murciélago
Un chupasangre diferente
La herencia
-------------------------------------------------------------------------------- 

Sigue escriboleeo en Bloglovin

jueves, 28 de diciembre de 2017

La herencia, un relato romántico

Otro relato breve hecho con palabras olvidadas, en este caso usé patatús (Desmayo, lipotimia), papanatas (Persona simple y crédula o demasiado cándida y fácil de engañar) y paparrucha (Tontería, estupidez, cosa insustancial y desatinada)

La herencia

palabras
Palabras diseñadas por @rodrigo, @farguijo y @juancantero
Cuando le dijeron que el papanatas de su vecino Carlos iba a heredar una millonada, a Nadia casi le dio un patatús. Acababa de rechazar una cita con él para cenar, pero su nueva situación le hacia verle con otros ojos.
El tipo era tímido a más no poder y ella no podía ir de lanzada después de enterarse de la noticia, así que le dejó pequeñas pistas que poco a poco abandonaron la sutileza hasta que él se atrevió a dar el paso y la volvió a invitar, momento en el que aceptó encantada.
La primera cita, para su sorpresa, fue maravillosa, así como la segunda, y la tercera. A la cuarta, ya se podía decir que estaba perdidamente enamorada de ese hombre, así que, cuando dejó caer lo de la herencia y Carlos dijo que lo que le habían contado era una milonga, ni siquiera le importó.
Él, por su parte, observó con atención su reacción y suspiró aliviado cuando Nadia, aunque algo decepcionada, no dio muestras de cambiar su actitud. Sabía que era su alma gemela desde que la vio, pero era tan poquita cosa que no había tenido más remedio que inventarse esa paparrucha para que ella se sintiera tentada de darle una oportunidad. El resto se lo había dejado al destino y parecía que, por esta vez, todo había salido bien.

Sigue escriboleeo en Bloglovin
--------------------------------------------------------------------------------
Todas las historias y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

sábado, 23 de diciembre de 2017

No regales libros estas Navidades

-

Sigue escriboleeo en Bloglovin

jueves, 21 de diciembre de 2017

Un chupasangre diferente, relato corto

Nuevo relato breve con Palabras olvidadas. Ya van quedando menos, y como podéis comprobar voy en orden alfabético, así que las que tocan son opíparo (Referido a una comida o un banquete: Copioso y espléndido), pamplina (Dicho o cosa de poca entidad, fundamento o utilidad), pantomima (Comedia que se hace para simular algo / Farsa o acción realizada para fingir).

Un chupasangre diferente

Palabras diseñadas por @ferranlafu y @elósegui
Neid no era como los demás, y cada vez se le hacía más difícil llevar a cabo la pantomima en la que fingía disfrutar de esa existencia parasitaria. Así pues, durante el opíparo banquete al que fue invitado con motivo del cambio de residencia de su último huésped, se le ocurrió decir a todos:
-¿No se os ha ocurrido que quizás deberíamos cambiar nuestros hábitos? Quiero decir, ahora que se puede clonar sangre y hay tantos avances, los chupasangres no tenemos necesidad de...
-Pero ¿qué pamplina estás diciendo? -le interrumpieron sus congéneres-. Con lo rica que está la sangre fresca, no tenemos necesidad de esos avances, y tampoco tendríamos forma de acceder a ellos, ¡cualquiera se hace entender por un humano!
Neid replicó que quizás si pensaban mucho en ello encontrarían la forma, pero todos se cerraron en banda y al final tuvo que callarse y seguir alimentándose. No obstante, tanto él como los demás se arrepentirían de no haberlo intentado cuando, horas más tarde, el dueño de los perros compró un tratamiento para desparasitarlos y librarlos de las garrapatas que había traído consigo su nuevo sabueso.

Sigue escriboleeo en Bloglovin

domingo, 17 de diciembre de 2017

¿Me ayudas? Solo necesito que me digas una palabra

Reto vuestras consignas mi relatoYa sabéis cómo va... Necesito tres consignas, cualquier palabra, que me daréis vosotros por comentario (por aquí, por facebook... lo mismo da).
Podéis dar hasta dos consignas por persona. Bueno, a veces admito tres.
Se elegirán las tres primeras que se digan. Puede que más, si me encajan. Y si se diera el extraño caso de que hubiera muchas palabras, haría dos relatos en vez de uno.
Se tendrán en cuenta sugerencias respecto a los nombres de personajes, pero eso dependerá del relato en cuestión (no es obligatorio). A partir de todo eso, haré un microrrelato de no más de una página de word.
Así que... ¿qué palabras propones?
-------------------------------------------------------------------------------- 

Sigue escriboleeo en Bloglovin

jueves, 14 de diciembre de 2017

El murciélago: un relato

Otro relato breve hecho con los resultados de los dados que lanzo para el reto de escritura creativa, podéis verme tirarlos aquí:

El murciélago

Interrumpió su paseo por el bosque para quitarse las gafas y secar sus lágrimas; iba a echar de menos todo aquello cuando se mudara a la ciudad.
«Ojalá mis padres no me obligaran a acompañarles y me dejaran quedarme aquí, aunque fuera con la abuela, hasta que cumpla la mayoría de edad», pensó.
Estaba a punto de ponerse las gafas de nuevo cuando un murciélago, desorientado, chocó contra él e hizo que se le cayeran y se rompieran, lo que le dejó prácticamente ciego. Había apagado su móvil para estar a solas con la naturaleza y no era capaz de meter el pin sin ver los números, así que no tenía forma de avisar a nadie de su apuro. Así pues, a sabiendas de que se perdería o se haría daño si caminaba sin ver, se sentó en el suelo y esperó con paciencia a que alguien se diera cuenta de su ausencia.
Por desgracia, sus padres llegaron tan tarde a casa que ni siquiera se percataron de que no había cenado y dieron por sentado que estaba dormido, lo que le obligó a hacer noche en el bosque. Por la mañana, hambriento y desesperado por no haber sido encontrado todavía, intentó caminar en la que, sospechaba, era la dirección correcta, pero no había andado muchos pasos antes de tropezar y romperse una pierna.
Le encontraron bien entrada la mañana, cuando sus padres recibieron una llamada del colegio diciendo que no había aparecido y se pusieron a buscarle por fin. Por supuesto, se enfadó con ellos y les culpó por no haberse dado cuenta, además de acusarles de dejarle abandonado. ¿Qué iba a pasar si le ocurría algo malo en la ciudad, se enterarían a tiempo, siquiera?
Por suerte, la pierna rota y el sentimiento de culpa obraron el milagro: necesitaba a alguien que le cuidara mientras se reponía y ellos no podían prestarle la atención que necesitaba, así que se quedó con la abuela mientras se curaba. Por supuesto, para cuando eso pasó, el curso ya estaba avanzado y no tenía sentido hacerle cambiar de instituto a esas alturas. Así pues, siguió disfrutando de su bosque y, cada vez que veía un murciélago, murmuraba un «gracias» por si era el que le había tirado las gafas.

Sigue escriboleeo en Bloglovin

domingo, 10 de diciembre de 2017

Mi microrrelato contra la violencia de género en la radio...

... en el programa Castillos en el aire. Lo podéis escuchar en el siguiente iframe, está por la hora y 10, pero hay más relatos a parte del mío a lo largo de todo el programa, que como siempre os recomiendo: -

Sigue escriboleeo en Bloglovin