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miércoles, 10 de julio de 2024

Relato: Las batallitas de la momia

Escribe una historia en la que el protagonista es un cadáver que habla, pero no se puede mover.

Las batallitas de la momia

El nigromante estaba buscando los secretos de mis ancestros, así que vino al museo y me trajo de vuelta al mundo de los vivos para obligarme a contárselos. Solo me dejó abrir la boca, no fuera que le atacara o intentara escapar, y me interrogó durante largas horas hasta que el guarda de seguridad decidió pasar por aquí y él escapó, dejándome así, atrapado.
Pronto tuve a un equipo de científicos intentando decidir qué hacer conmigo. Primero pensaron en hacerme todo tipo de pruebas, pero se arriesgaban a destruirme y se dieron cuenta de que yo era una mina de información que les ayudaría a comprender todo aquello de lo que los restos de mi civilización no han dejado constancia.
Me enseñaban objetos y les decía para qué servían, me reía cuando me contaban algunas de las cosas que habían deducido erróneamente, les señalaba puntos en los mapas y les contaba mi vida y mis batallitas. Todo un poco adornado, sí, pero ¿acaso no es lo mismo que hacían y siguen haciendo los ancianos cuando narran su historia? 
Me encantaba hablar con ellos, que me enseñaran cómo era ahora el mundo. Había muchas cosas que no me gustaban y hubiera preferido no saber, pero aceptaba cada píldora de información que me daban agradecido, no fuera que dejaran de contarme más. Y es que necesitaba charlar; las largas horas en las que estaban durmiendo, o de vacaciones, me desesperaban.
Poco a poco, me empecé a quedar sin historias y notaba cómo se iban cansando de hablarme del mundo. Cada vez aparecían menos por el almacén, así que, desesperado por mantener su atención, acabé por contarles algunas de las cosas que el nigromante quería saber. 
Con el almacén repleto de momias, ellos pensaron que para qué tener una sola mina de información si podían tener cientos. Así que buscaron al nigromante y le ofrecieron un canje: los secretos de mis ancestros a cambio de reanimar a más de los míos.
Aceptó el trato, por supuesto, y reanimó a muchos a cambio de esa información. Cuando la tuvo, ya no necesitó ni a los científicos ni a las momias, así que a ellos les mató y a nosotros nos dejó aquí, abandonados, mientras usaba su nuevo poder para someter a los mortales a su dominio. 
Me siento mal por haber sido tan bocazas, pero estoy muerto e inmovilizado, y me sentía solo. Por otro lado, fueron ellos quienes decidieron tomar esa decisión tan estúpida y desagradecida a pesar de mis advertencias. Pensándolo bien, qué más da que se destruya este extraño mundo moderno; guardaba el secreto para proteger lo que amaba, y todo cuanto amaba hace milenios que desapareció. Además, en el fondo me vino bien. Ahora ya tengo con quién hablar a todas horas.
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miércoles, 3 de julio de 2024

Escapada a Berlanga del Duero

Soria está ya en el límite de lo tolerable de distancia para las escapadas desde Madrid. No obstante, tiene auténticos tesoros que explorar y mucha historia. 
La idea inicial era madrugar y visitar varios pueblos, pero finalmente solo acabamos viendo bien Berlanga del Duero, porque tiene suficientes cosas interesantes y mucho en lo que detenerse. 
Al llegar, encontramos la colegiata cerrada, así que nos fuimos al centro de atención turística en el Palacio de los marqueses de Berlanga, en la Plaza del Mercado, que es también en la entrada a la subida al castillo y al torreón.
Esto es gratis. A lo largo de la subida al castillo hay varias paradas con yacimientos interesantes, aunque el castillo en sí mismo no tiene un centro de interpretación en su interior ni nada parecido. Es una buena subida. En cuanto al torreón, aparte de las vistas se puede ver un vídeo explicando todo el conjunto.
Panorámica del castillo, la colegiata y el pueblo Berlanga del Duero
 Después nos habían recomendado que fuéramos a la capilla de San Baudelio de Berlanga lo primero, porque es lo que cierra antes, así que cogimos el coche hasta allí. Es una auténtica maravilla que por desgracia fue expoliada, como tantas otras cosas en este país. 
La siguiente parada fue, esta vez sí, la Colegiata Santa María del Mercado. Parece ser que hay visitas guiadas, pero nosotros no llegamos en el horario y la vimos por libre hasta de que nos avisaron de que se iba a cerrar. El chico fue muy amable y nos hizo una explicación rápida antes de que nos fuéramos, iluminando las zonas más destacadas. Es increíble lo que tienen ahí dentro: obras de arte del más alto nivel.
Después dimos una vuelta por el pueblo, que además de la plaza mayor tiene algunos palacetes interesantes. Para cuando acabamos, ya era tarde hasta para la hora de comer, así que fuimos al restaurante que habíamos reservado en Burgo de Osma, La dehesa de Osma, que tiene una comida espectacular. 
Cuando quisimos salir del restaurante, ya era tarde y decidimos marcharnos a Madrid a intentar concertar otra escapada para ver los pueblos que nos quedaban.
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miércoles, 26 de junio de 2024

Relato: Todo es por culpa de Iris

Nuevo lanzamiento de dados para escribir un relato corto, ha salido algo un poco raro...

Todo es por culpa de Iris

dados en base a los cuales escribí el relato
La lluvia les iba a chafar la excursión, pero no la diversión. En cuanto empezaron a verse las primeras nubes, Lena propuso un cambio de planes sorpresa y llevó a Iris a su sitio favorito. La bolera tenía unas hamburguesas estupendas y pasaron un día fantástico jugando a los bolos y en la sala de gaming retro. Lena rió como nunca y disfrutó como una enana. Era una pena que Iris acabara tan agotada y no pudieran cerrar la jornada con una noche de sexo memorable.
Iris, por su parte, no veía el día de la misma forma. Había cambiado una ruta por un pueblo histórico y una comida tradicional por encerrarse en un local maloliente y ruidoso donde solo servían comida grasienta. Aun así, el día había servido igualmente para los fines de una primera cita: averiguar si conectaba con aquella por la que sentía una atracción emergente. 
Después de un día entero aguantando a una mujer desconsiderada que no soportaba perder en nada e ignoraba por completo sus deseos, que solo hablaba de sí misma, que se reía de sus propios chistes sin gracia y que, tras beber varios litros de cerveza, se había comido sin preguntar los restos de la hamburguesa asquerosa que ella no había querido terminar, ya tenía su respuesta. Toda la atracción que había sentido había desaparecido de un plumazo. 
Al día siguiente, la bloqueó en la app de citas y pronto se olvidó de ella. Lena, sin embargo, nunca pudo entender cómo la mujer con la que había pasado el día más maravilloso de su vida no quería saber nada de ella. Intentó replicar la jornada decenas de veces con distintas chicas, pero nunca alcanzaba a ese punto de perfección y, además, siempre acababa igual: con las otras bloqueándola sin piedad. 
Estaba tan desconcertada que incluso acudió a una psicóloga online para intentar averiguar qué les pasaba a esas chicas, pero la muy zorra le sugirió que quizás no eran ellas el problema, sino Lena, su bolera y sus hamburguesas. 
Era la gota que colmaba el vaso. Iba a vengarse de todas, incluyendo la psicóloga. Y empezaría por Iris. No obstante, no sabía cómo localizarla. Aunque se hizo un perfil falso en la app de citas, ella ya no tenía cuenta allí. Tampoco recordaba absolutamente nada que le permitiera dar con ella. A la psicóloga tampoco era fácil rastrearla porque solo pasaba consulta por videollamada.
A la mierda, ya se vengaría de las demás. A partir de la siguiente. Así que, cuando su nueva cita empezó a darle largas para no pasar la noche con ella, se le lanzó al cuello. Los empleados de la bolera la detuvieron antes de que le hiciera demasiado daño. Acabó en comisaría y con una advertencia por parte de los dueños de su lugar favorito en el mundo de que no podía volver. Así que, cuando salió de comisaría, se emborrachó y decidió quemar la bolera. 
Compró unos cuantos químicos e intentó fabricar una bomba casera sin dejar de tragarse todas las bebidas alcohólicas que tenía a mano. En algún momento, mezcló lo que no debía y pasó lo que tenía que pasar. Sus últimos pensamientos fueron: "Todo es por culpa de Iris".
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miércoles, 19 de junio de 2024

Viaje a Austria: Viena de pago

Por fin tenía un día entero por libre en Viena y como siempre decidí aprovechar para hacer todos los planes de pago que tenía pendientes.

Palacio de Schönbrunn

Mi primera parada fue el Palacio de Schönbrunn, residencia de verano de los Habsburgo. Hay varias modalidades de entrada, cada cual más cara que la anterior, y yo decidí hacer el tour completo pero sin entrar a los jardines porque hacía un día horroroso. No merece la pena el dispendio de 32 euros en ese tour. El palacio es muy chiquitito, el recorrido apenas alcanza los 50 minutos y el contenido de la audioguía es bastante deficiente. Hay alguna que otra sala interesante, pero no vale lo que cuesta y hay muchas cosas mejores en las que gastar el dinero.
Empezaba mal el día, pero no me detuvo esta contrariedad. Tras un breve paseo por los jardines públicos del palacio, me dirigí al Hofburg, Palacio de Invierno, compuesto por varios museos que visitar.

Museo de las mariposas (Schmetterlinghaus)

El primer museo en el que caí fue en el de las mariposas. No había oído hablar de él hasta que una compañera de trabajo me lo mencionó y me pareció súper chulo. Porque no se trata de mariposas disecadas, sino de entrar a un invernadero modernista repleto de mariposas vivas. Son preciosas y verlas de cerca y tan concentradas es alucinante. 
A mí se me puso una en la rodilla cuando me senté, pero la gente es mongola y cuando tiene cerca una se comporta fatal, así que se lanzaron a intentar fotografiarla demasiado cerca y la espantaron. También había demasiada gente intentando agarrar a las mariposas, aunque estaba muy claro en muchos idiomas que no se podían tocar ni las flores ni las mariposas. En general, creo que dejan entrar a demasiada gente a la vez, a pesar de lo cual me gustó mucho.
Palacio de Hofburg, Palacio de Schönbrunn, Biblioteca Nacional de Viena
Palacio de Hofburg, Palacio de Schönbrunn, Biblioteca Nacional de Viena

Biblioteca Nacional de Viena

Mi segunda parada fue la maravillosa Biblioteca Nacional de Viena. Dicen que es la más bonita del mundo y, aunque no he visitado todavía todas las que se postulan a ese puesto, esta sin duda está la primera de las que he visto, desbancando al clementinum de Praga. Al margen de que en esta se puede entrar y es más grande, tiene frescos en las paredes y una decoración preciosa. Había también una exposición temporal sobre un compositor, pero no tenía demasiado interés.

Catedral de San Esteban

Después fui a ver la catedral por dentro, pero no pagué la entrada porque por lo que me habían dicho era sobre todo subir a la torre y bajar a las catacumbas, y ninguno de los dos planes me apetecía demasiado (aparte de que el primer palacio ya me había costado el doble de lo que tenía presupuestado).

Museo de Sissi

Mi parada final del día fue el museo de Sissi. Si estás dudando entre ir al Schönbrunn o al museo de Sissi, no lo dudes. Museo de Sissi. Más barato, mejor audioguía con más tiempo de explicación y un palacio mucho más completo y espacioso. No esperes, eso sí, que te cuente sobre la vida idealizada de Sissi. Lo que se percibe es una mujer muy adelantada a su tiempo pero con una gran depresión que duró toda su vida. Pero es muy curioso, porque tenía hasta aparatos de gimnasia en el vestidor.

Justo estaba acabando la audioguía cuando por megafonía avisaron de que iban a cerrar el palacio, y ya a esas horas van cerrando prácticamente todos los sitios que visitar. Así que fui al parque del palacio para ver la estatua de Sisi y luego me fui hacia el hotel.
De camino entré en una librería y arrasé con la sección de libros en inglés… supongo que la visita a la biblioteca había hecho emerger lo peor de mi bibliofilia.
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miércoles, 12 de junio de 2024

Relato: Bandolera

La consigna de hoy era Escribe una historia protagonizada por una bandolera ligona. La verdad, como relato mola, pero también como inicio para una historia más larga ^^.
 

Bandolera

Alana no lo podía evitar, le encantaba tontear con los hombres guapos. Aunque dichos hombres guapos fueran sus víctimas y les estuviera robando sus pertenencias, dejándoles casi en paños menores. Especialmente si les dejaba en paños menores.
También era cierto que, dependiendo de cómo respondieran a su coqueteo, les trataba mejor o peor. Como a cualquier hombre cuando ligabas en una taberna, vamos. Por eso, al duque de preciosos ojos azules al que le había robado esa mañana le había tratado extremadamente bien: era un encanto, así que ni siquiera había apretado demasiado las cuerdas, para que le fuera sencillo desatarse. 
Por desgracia, eso de que algunos hombres encantadores eran un peligro también debía de ser cierto, porque apenas le había dado tiempo a alejarse y ya le tenía encima, armado y a todas luces buscándola. Estaba tan cerca que no se atrevía a ir a su guarida, así que escondió su botín entre unos matorrales y se dedicó en cuerpo y alma a intentar que perdiera su pista.
Era bueno, pero ella lo era más y pronto se supo a salvo.
-¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este? -preguntó una voz a su espalda. Alana se giró para encontrarse cara a cara con duque Ojos Azules.
-Bueno, una belleza como la mía tiene que cuidarse mucho y este bosque está lleno de plantas perfectas para hacer potingues -respondió con un guiño y una sonrisa que ocultaban su sorpresa. Apoyó entonces la mano en la cadera, seductora y a la vez muy cerca de la empuñadura de su cuchillo.
-Todo por mantener esa belleza, aunque deberías tener cuidado, en esta zona ronda una peligrosa bandolera -rió él.
-¿Muy peligrosa?
-Hace pocas horas me ha desarmado y me ha robado todas mis pertenencias. -Ojos Azules comenzó a acercarse con lentitud, y ella retrocedió a la misma velocidad a la que él avanzaba.
-Entonces deberías estar en tu casa, recuperándote del susto.
-Es que, además de mis cosas, me ha robado el corazón -bromeó él. Luego, en un movimiento que casi no pudo vislumbrar, se acercó a Alana y la inmovilizó con un abrazo-. Además, tengo una oferta que hacerle.
-Cuidado, Ojazos, que ibas muy bien. Yo no vendo mi cuerpo -replicó ella, incapaz de soltarse pero preparada para hacerlo al menor descuido de él.
-Pero sí tu espada, espero. Seamos sinceros, soy uno de los guerreros más letales de este reino y te podría haber reducido fácilmente cuando me robaste, pero quería probar de qué pasta estás hecha -susurró él en su oído.
-¿Y de qué pasta estoy hecha?
-Guerrera aceptable, buenos modales cuando quieres, ingenio agudo, honorable a pesar de delinquir, te mueves bien en el bosque. Justo lo que necesito. O, más bien, lo que necesita mi hermana.
-¿Tu hermana? -repitió Alana, desconcertada. 
-Hay una conspiración en las altas esferas para matarla. Necesita un guardaespaldas, pero si le pusiéramos uno los asesinos sabrían que estamos prevenidos. Sin embargo, una dama de compañía con dotes de guerrera...
-¿Y delincuente? -rió la bandolera-. ¿Me dejarías suelta en un castillo, o palacio, o donde diablos vivas? ¿Y a cargo de tu hermana, para que corrompa su delicada inocencia?
-No te confundas, mi hermana no tiene nada de inocente. Pero la espada no es lo suyo y tiene que preocuparse de otros asuntos, no puede estar todo el día pendiente de posibles amenazas. Tú darás el pego con un poco de pulido y te podrás encargar de eso. En cuanto a lo de dejarte suelta, no me preocupa. Conozco tu historia, o al menos buena parte de ella. En cualquier caso, no necesitarás robar, porque tendrás una paga más que generosa.
-Y, si la paga es tan generosa, ¿por qué acudes a mí? Habrá cientos de mujeres dispuestas a aceptar el puesto.
-¿Hábiles con la espada y con agallas para enfrentarse a hombres armados, pero a la vez bonitas y con buen porte para pasar por nobles refinadas? ¿Y que además no sean guerreras reconocidas por los hombres que quieren hacer daño a mi hermana? Yo diría que no hay tantas. Además, hacía mucho que no disfrutaba tanto con la charla de una mujer.
Alana no lo podía evitar, aparte de tontear, su otro gran defecto era tomar decisiones precipitadas e impulsivas, sobre todo cuando había un hombre guapo de por medio. Así que, sin preguntar por más detalles, preguntó:
-¿Cuándo empiezo?
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miércoles, 5 de junio de 2024

Viaje a Austria: Salzburgo

El viaje otros días:
Bratislava 
 
La siguiente excursión en Austria fue a Salzburgo, una ciudad que me hacía especial ilusión por la Fortaleza de Hohensalzburg, que finalmente no pude visitar por lo mal que estaban calculados los tiempos de la excursión. La ciudad fue la decepción del viaje. Es una paliza ir hasta allí, y había que hacer dos pausas. La guía nos dijo que en la segunda iban a dar un pequeño rodeo para que viéramos el lago Wolfgang, un paraje muy bonito, aunque a mí me sonó más bien a una excusa para que le diéramos propina al final.
Llegamos a Salzburgo casi a mediodía y la verdad es que el centro de la ciudad, aunque es bonito, me dejó bastante fría. Vimos una calle emblemática repleta de carteles antiguos, la plaza principal, la casa natal de Mozart, varios puntos donde se rodó la película Sonrisas y lágrimas, iglesias por fuera…
vistas de Salzburgo
Acabamos al pie del castillo. Se podía pedir un funicular que entraba con la entrada básica de quince euros y pico. El problema era que no salían las cuentas. Eran la una y medía y teníamos que estar en el autobús antes de las 4. El autobús estaba a algo más de media hora del sitio y supuestamente la visita al castillo duraba como mínimo una hora y media (énfasis en el "como mínimo"). Teniendo todo esto en cuenta, comer y mear era casi inviable si te arriesgabas a subir.
Intenté tomar el camino de en medio y subir al castillo andando para ver aunque fuera el exterior. Sin embargo, ni siquiera eres capaz de acercarte porque cuando estás a punto de empezar a vislumbrarlo tienes que pagar la entrada. Vamos, que me pegué la paliza para nada porque seguían sin salir las cuentas. Eso sí, las fotos bonitas se hacen desde lo alto. Al menos conseguí una panorámica decente.
Encima, me confundí y me planté en la parada del autobús una hora antes de tiempo. No habría podido visitar el castillo de todas formas (habría sido necesaria por lo menos una hora más de tiempo libre para poder verlo con un mínimo de tranquilidad), pero por lo menos no habría ido tan corriendo.
En ese rato aproveché para visitar una pequeña plaza donde hay un montón de esculturas de enanos, bastante feos pero originales.
Y después de esto ya sé que tuve que volver al autobús, donde me esperaba un larguísimo trayecto de vuelta. 
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miércoles, 29 de mayo de 2024

Relato de fantasía: La deuda

De nuevo uso las cartas Fatum como base para un relato, esto es lo que significa:
El personaje es una mujer orco, artista, examante de un draconiano, lacaya de un hechicero, cuyo origen es un puerto. Le marcó en su pasado una hechicera capaz de transformarse en bestia. Su motivación es una deuda que tiene con una pícara que habla en nombre de una deidad.
 

La deuda

tapete con cartas en el que se basa el relato
Gasdag tenía que pagar su deuda con Lidsa. Daba igual que no creyera en el dios de los ladrones, por el que esa pícara decía hablar, o que el hechicero que la tenía en nómina no viera con buenos ojos que se relacionara con ella. Tenía que hacerlo.
Años atrás, Lidsa le había salvado de la esclavitud. Había cometido el error, junto a su entonces amante, Drac, de enfrentarse a la hechicera cambiaformas que dominaba el puerto en el que se habían criado. Como resultado de su rebeldía, esta les había convertido en sus juguetes. 
Lidsa se había limitado a abrir sus cadenas, pero daba igual que Gasdag hubiera hecho todo lo demás. También daba igual que, tras derrocar a la hechicera, el puerto volvía a ser franco, lo que favorecía los intereses del clero al que pertenecía Lidsa, que no dejaba de ser una banda de ladrones encubierta. El caso era que los había liberado y le debían su libertad.
Drac ya había saldado su deuda dejando escapar a unos cuantos prisioneros de la fortaleza en la que era soldado. Un trabajo fácil. Eran tan gregarios que se habían horrorizado cuando se enteraron de que Gasdag tenía una relación con él y había tenido que dejarla para conseguir que le aceptaran en la fortaleza; ninguno sospechaba siquiera que permitiría escapar a un montón de ladronzuelos humanos y todavía pensaban que habían logrado huir gracias a la magia o a algún otro pícaro que les ayudó desde el exterior.
Ahora le tocaba a Gasdag hacer su parte. Maldijo el día en que le comentó a Lidsa que era artista, porque para saldar su deuda debía componer una canción que contuviera una serie de frases en un orden muy concreto, aunque pudiera haber más estrofas entre medias. Una petición que, en principio, parecía muy inocente, pero que podía tener consecuencias catastróficas si no tenía cuidado y la entonaba un bardo con habilidades mágicas.
Esas frases tenían el potencial de incitar a la gente a rebelarse y a acabar con toda autoridad. Aunque en otros lugares los orcos como ella se alimentaban del caos, Gasdag solo quería seguir con su vida fácil y tranquila en ese puerto franco que era su hogar, que llevaba la bandera de la neutralidad desde el día que la cambiaformas cayó en desgracia.
Así pues, tuvo mucho cuidado a la hora de componer. En vez de un himno movido, creó una nana, y las estrofas entre frase y frase eran tan tranquilizadoras que transformaban ese potencial revolucionario en algo tranquilizador y conformista, incitando a los oyentes a aceptar lo malo sin rechistar demasiado.
Para su sorpresa, Lidsa se mostró de lo más satisfecha cuando le entregó la canción y le dijo que la deuda estaba más que saldada porque era exactamente lo que quería. No entendería por qué hasta que empezaran a circular rumores sobre gente a la que habían robado a plena vista, sin ninguna clase de violencia. Todos ellos tenían en común recuerdos vagos sobre una dulce melodía y sobre unos ladrones que, amablemente, les pedían que les entregaran sus pertenencias sin rechistar.
Por un momento, se sintió tentada de ir en busca de Lidsa y de recriminarla por haberla manipulado. No obstante, se lo pensó mejor. No hacían daño a nadie y, para qué engañarse, había sido un pequeño engaño brillante. Quizás sí que existiera un dios de los ladrones y ella fuera su sacerdotisa, después de todo.
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miércoles, 22 de mayo de 2024

Viaje a Austria: Hallstatt

El viaje otros días:
Bratislava

El día de la excursión a Hallstatt el madrugón fue grande. Está a más de tres horas de Viena y es una paliza. No obstante, debo decir que por el paisaje y por el mismo pueblo merece mucho la pena. Eso sí, ahí sí que es todo carísimo, así que prepara la cartera. El supermercado, muy desabastecido, puedes encontrarlo cerrado.
Tuvimos muchas explicaciones previas a la llegada al pueblo y en la visita guiada. Hallstatt tiene una gran tradición, ya que desde la prehistoria hubo un asentamiento para extraer sal, aunque ahora por supuesto viven del turismo. 
Panorámicas de Hallstatt
El pueblo en sí es una calle principal y algunas secundarias que van en altura. Tiene una iglesia católica y una iglesia protestante, además de un funicular que te permite llegar hasta arriba de la montaña y tirar buenas fotos. No obstante, este último no lo llegué a coger porque hubiera ido muy justa en el tiempo libre que teníamos. Tampoco llegué a entrar en el museo por los mismos motivos, y la visita a la mina de sal estaba descartada desde el primer momento porque habría requerido más de tres horas.
Dimos un paseo y luego nos subieron en el barco para admirarlo desde el lago. Después, tuvimos tiempo libre y, aunque no estaba abierto lo que quería visitar, la zona del cementerio donde pintan las calaveras de los familiares, cubrí fácilmente dos horas entre buscar algo de comer y pasear.
La verdad es que el paisaje y el pueblo son espectaculares, así que agrada la vista simplemente quedarse sentado en un lugar tranquilo, aunque ya hayas visto todo lo que hay que ver. 
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miércoles, 15 de mayo de 2024

Relato: Un robot por su aniversario

La consigna de hoy era hacer un relato con aniversario, robot y barriga.

Un robot por su aniversario

Francis le compró un robot por su aniversario y Maribel, con su enorme barriga de embarazada, se lo agradeció mucho porque pensó en todas las cosas en las que podría ayudarla. Pero pronto se dio cuenta de que, cuando le ordenaba algo a la máquina, esta la ponía al final de una larga cola de tareas que él le había pedido que hiciera antes.
-¿De quién es el robot? -le preguntaba, sarcástica, cuando lo necesitaba para algo pero estaba ocupado. Su marido respondía que era de ella, por supuesto, pero que lo necesitaba para hacer esto o lo otro. Así que, para variar, había comprado algo caro para sí mismo con la excusa de que era para ella.
Al final, se hartó y lo configuró para que solo aceptara órdenes suyas. Ese día, tuvieron una bronca monumental, pero ella no cedió y se mantuvo en sus trece. Francis, cabreado, se marchó de casa hasta que entrara en razón.
Normalmente, cuando hacía eso, Maribel siempre acababa cediendo y llamándole porque necesitaba dinero, o ayuda, pero esta vez tenía al robot. Le hacía compañía, le solucionaba los problemas de la casa, incluso encontró una forma de hacer que el robot ganara dinero en su nombre. Solo entonces se dio cuenta de que había estado en una relación tóxica y que no quería a su marido, simplemente le necesitaba.
Y a él no podía importarle menos Maribel o su hijo: ni siquiera apareció cuando fue a dar a luz en el hospital, sino que fue el robot quien la acompañó en el parto. Y también fue él quien le acompañó al despacho de abogados.
Cuando comenzaron los trámites de divorcio, él la acusó de haberse vuelto loca y enamorarse de una máquina. Pero ella se limitó a decirle que no quería al robot, sino que le necesitaba. Y que, al menos, el robot no discutía, ni la chantajeaba emocionalmente, ni la minusvaloraba. 
Fueron la primera pareja, de muchas, cuyo motivo principal para romper fue un robot. Se intentó legislar, hubo grupos de presión, pero ya era algo imparable: nunca más ninguna mujer seguiría con su marido solo por necesidad.
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miércoles, 8 de mayo de 2024

Escapada a Eslovaquia: Bratislava

El viaje otros días (Austria):

El segundo día en Austria... ¡me fui de Austria! La visita a Bratislava (Eslovaquia), que está a poco más de una hora de Viena, es casi obligada (mucho más cercana que otras excursiones al resto del país). Es una ciudad muy accesible y bonita, que se ve fácilmente, al menos en su centro histórico, en un día. 
Llegamos en autobús a media mañana e hicimos un pequeño tour por la ciudad con una guía. Era un poco complicado moverse porque había una maratón justo por el centro histórico, pero luego me dio tiempo a verlo todo otra vez, más tranquilamente. 
Empezamos en la columna de la peste, y paseamos por el centro para ver la catedral donde se coronaban los reyes húngaros, varios palacios, el Ayuntamiento y el Cumil, una famosa escultura de un hombre que sale de una alcantarilla, entre otras cosas. Acabamos el tour justo donde el Palacio de la ópera viejo y la guía nos dio indicaciones para ver la Iglesia Azul, que es un sitio precioso.
Catedral, Castillo de Bratislava e Iglesia Azul
Catedral, Castillo de Bratislava e Iglesia Azul
Otra cosa que no llegamos a ver con el tour fue el castillo de Bratislava, así que, tras pasar por la Iglesia Azul, fui para allá. Tal y como pasaba en Praga, los castillos no son castillos, sino más bien Palacios, lo que no quita que sea bonito. Además, tiene jardines y sitios para pasear por fuera, aunque no llegué a entrar porque nos dijo la guía que no merecía la pena porque los interiores habían quedado arrasados por un incendio y no había nada original.
Al salir del castillo, me tomé un bocata y luego me fui a una de las pastelerías que nos habían recomendado, el café Mayer. Era un sitio muy pijo y muy elegante, pero la tarta de queso era puro azúcar.
Después seguí paseando por el centro y haciendo tiempo hasta que saliera el catamarán en el que volveríamos a Viena. La verdad es que no hay mucho que ver en ese trayecto, pero más cómodo que el bus es (aunque también mucho más caro). 
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jueves, 2 de mayo de 2024

Relato: Los cascos

 Nuevo relato hecho tras lanzar los dados:

Los cascos

Dados para el relato Los cascos
Estaba muy estresado; solo deseaba mandar a la mierda la empresa e irse de vacaciones. Pero se debía a su gente y tendría que viajar de otro modo. Se puso los cascos y cerró los ojos. El audiolibro pronto le transportó a la cumbre de la montaña, donde el héroe se alzó victorioso antes de bajar al inframundo y convencer a Caronte mediante engaños para que le llevara en su barca sin pagar el óbolo y...
-¡Eureka! -exclamó. Ya sabía cómo abordar ese pequeño problema de reputación que tenía su empresa. Se quitó los cascos y empezó a dar órdenes a sus empleados. Luego, volvió a meterse en su despacho, con la puerta entreabierta por si le necesitaban, y se puso de nuevo los cascos.
-Tengo que averiguar cuál es el podcast que escucha ese hombre -dijo uno de los empleados, al verle de nuevo en su pose de siempre, a sabiendas de que tenían cancelación de ruido y no le escucharía-. Es ponerse los cascos y empezar a tener ideas...
-Solo esperemos que no haya un episodio en el que recomienden hacer recortes de personal -respondió otro-. Menudo imbécil, no tiene ideas propias.
El resto también se unió a las críticas. Que puede que fuera un genio, pero se mantenía demasiado distante. Que mira qué bien vive y no nos sube el sueldo. Que menudo payaso.
El jefe, que no había podido seguir con el audiolibro porque se estaba reiniciando el dispositivo, lo estaba escuchando todo. Ahora que sabía el verdadero nivel de lealtad que le tenían, ya sabía a qué atenerse. Abrió la propuesta en la que una multinacional se ofrecía a comprarle la empresa por una vergonzosa cantidad de dinero, que había ignorado porque era más que probable que sus empleados se fueran a la calle, y se la reenvió a sus abogados para que empezaran las negociaciones.
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miércoles, 24 de abril de 2024

Viaje a Viena: planes gratuitos y baratos

Mi primer día en Austria lo pasé, cómo no, en Viena. Pero voy a condensar en esta entrada el primer y el último día porque combinados hacen un día completo de planes gratuitos o baratos.
Lo primero que me sorprendió fue el Cercanías que iba del aeropuerto al centro de la ciudad, todo un lujo. En la vuelta descubrí que, a lo tonto, me había metido en los vagones de primera clase. Los de tercera siguen siendo mejores que los de Madrid, pero no tanto.
Luego llegué a la estación de Viena Central y empecé a dar un paseo haciendo tiempo porque en el hotel no dejaban hacer check-in hasta las 3 de la tarde. Debo decir que, aunque no llegué a la parte más bonita de la ciudad, me pareció preciosa. Y la parte bonita desde luego es espectacular. Por cierto, me pilló un tiempo primaveral que no era normal, y yo que iba a base de camisetas de manga larga me he torrado.

Free tour por Viena

Tras dejar los bártulos en el hotel, me encaminé a la plaza donde estaba el punto de encuentro del free tour, que empezaba en la plaza Helmut Zilk-Platz. El guía era austriaco y no lo hacía demasiado bien, además, el grupo era demasiado grande y apenas se le podía oír. El recorrido tampoco siguió el plan que ponía en la descripción, pero al menos me sirvió para situarme. 
Prácticamente lo que vimos fueron los alrededores del Hofburg, Palacio de Invierno de los Habsburgo (uno de los lugares que tenía intención de visitar por dentro), donde descubrimos que, en Viena, a Sissi en realidad no le tenían mucho cariño. También nos contó algo de historia de la ciudad, pero casi todo fueron explicaciones genéricas de lo que estábamos viendo.
Después subimos un poco por el Café Central y seguimos hasta la catedral de San Esteban, que me parece soberbia (una parte del interior se puede visitar gratis, por cierto). Allí finalizó el tour y, tras hacer el pago y la foto de rigor, me fui a tomar un helado antes de volver al hotel a descansar, porque me esperaba un madrugón para ir a Bratislava. 

Catedral de Viena, casa Hundertwasser, noria del Prater y parques
Catedral de Viena, casa Hundertwasser, noria del Prater y parques Stadpark y Belvedere
Casa Hundertwasser

Saltando a mi último día en Viena, no tenía ningún plan especial, pero la ciudad tiene suficientes cosas como para no aburrirte. Decidí hacer planes gratuitos pero a una caminata accesible del centro, empezando por la Hundertwasserhaus. Es un edificio de apartamentos bastante curioso que es parada obligada para los arquitectos, con formas ondulantes y vegetación por todas partes. Aunque no tengo claro que sea muy funcional, sin duda tiene una estética interesante.

Prater: el parque de atracciones más antiguo del mundo

Después visité el Prater, el parque de atracciones más antiguo del mundo con la noria que se ha convertido en uno de los emblemas de la ciudad. No me van demasiado los parques de atracciones, pero tiene su gracia y está bien cuidado. Además, pronto por la mañana no hay ni demasiado ruido ni demasiada gente. Pero si realmente te gusta montarte en las atracciones te recomiendo que sea tu plan de tarde, aunque por supuesto te dejarás una pasta.

De parque en parque

El mismo Prater está dentro de un parque, pero no es ni mucho menos el único, porque la ciudad está plagada. En mi camino de vuelta a la estación de tren, hice un buen rodeo para visitar unos cuantos: el del Hofburg; el Stadtpark, con una estatua de oro de Johann Strauss; y el maravilloso parque del palacio Belvedere, que casi consigue que pierda el tren al aeropuerto (aunque me habría dado igual, porque retrasaron el vuelo).
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miércoles, 17 de abril de 2024

Relato: Manana

La consigna de hoy era crear un relato protagonizado por una abuela con superpoderes. Ha salido un cuento muy cuco, la verdad.

Manana

Óscar cambiaba de casa a menudo. Cada semana, vivía con una de sus abuelas, la materna, a la que llamaba Manana, y la parterna, a la que llamaba Panana.
Panana hablaba hasta por los codos, le daba dulces y galletas antes de ponerse a hacer sus tareas o ver la tele; como estaba un poco sorda, podía estar a su aire y jugar cuanto quisiera. Pero Manana no solo era huraña y le obligaba a comer sano, encima no se estaba quieta y, lo peor de todo, no le dejaba ni un respiro. Le obligaba a echarle una mano con la limpieza, en la cocina o en el jardín, y siempre le dejaba a él las tareas más penosas y difíciles, por lo que, cuando le dejaba tranquilo, estaba demasiado cansado para jugar. Odiaba las semanas que pasaba con ella.
Por eso, después del incidente en la fiesta de fin de curso, cuando Panana y Manana salieron con él del despacho del director y le comunicaron que pasaría todo el verano con Manana, lloró y suplicó, prometió que no volvería a pasar algo así, y juró que no sabía qué había pasado pero que seguro que no era culpa suya. Pero su adorada Panana fue, por una vez, inflexible, y tuvo que mudarse definitivamente con Manana, con breves visitas de la otra abuela.
Manana, por su parte, se volvió aún más autoritaria. No le quitaba un ojo de encima y le mandaba todo tipo de tareas sin apenas dejarle descansar. Además, no le dejaba salir solo de casa y siempre tenía que ir con ella a todas partes. Óscar no veía el momento de que acabara el verano y pudiera volver al fin con Panana, pero su adorada abuela, cuando fue a hacerle una visita rápida, le dijo que a partir de ahora viviría siempre con Manana.
Así que Óscar decidió fugarse cuando Manana se fuera a dormir, y estaba ya atravesando el jardín cuando aparecieron los hombres y le agarraron. Óscar se puso muy nervioso y el fuego los rodeó, como había ocurrido en el colegio, pero estaban preparados y siguieron tirando de él hacia una furgoneta oscura.
Casi la habían alcanzado cuando Manana apareció de improviso y, agarrando la furgoneta como si no pesara más que la bolsa de la compra, la lanzó por los aires. Luego, se dirigió muy enfadada hacia los hombres, que sacaron unas extrañas pistolas de rayos. Manana alzó una mano y disolvió los rayos, luego, agarró las pistolas una a una y las fundió.
-A mi nieto le crío yo y nadie más que yo. No una estúpida agencia gubernamental. Como volváis a intentarlo, Superlila se volverá a poner la capa, pero para convertirse en supervillana, ¿me he explicado con claridad?
Los hombres asintieron y salieron huyendo. Luego, Manana miró a Óscar, muy enfadada.
-Tú, a casa, ya. Vas a estar castigado el resto de tu vida. Pero bueno, al menos hemos confirmado que tienes afinidad con el fuego y que tus superpoderes no serán variados, como los míos. Así será más fácil, aunque habrá que poner protecciones contra incendios por toda la casa, maldita sea.
Así fue como Óscar averiguó que Manana era la famosa superheroína retirada y que él había heredado parte de sus poderes, pero el resto de detalles no los supo hasta que llegó Panana. Esta, tras descubrir que se había intentado fugar, también se puso furiosa, pero en el fondo entendía a su nieto, porque Manana no era de trato fácil. 
Por eso, decidió mudarse con ellos, a pesar de las protestas de Manana, a la que le gustaba la tranquilidad. No obstante, pronto se dio cuenta de que era la mejor solución y Óscar, entrenado por Manana y mimado por Panana, encontró el perfecto equilibrio para convertirse en el perfecto superhéroe. Aunque eso es otra historia.
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miércoles, 10 de abril de 2024

Escapada a Segovia

Hacía mucho que quería visitar Segovia. Tenía un leve recuerdo de haber estado de pequeña, pero solo para comer cochinillo bajo el acueducto, sin ver nada en concreto. Mi otro contacto con la ciudad fue desde las alturas, con el viaje en globo. Pero ahí acabó todo. Estando como está tan cerca de Madrid, no podía dejarlo pasar más, así que, como no me apetecía conducir, contraté un tour de un día para visitar la ciudad.
Nuestra guía no era muy buena y se hacía un lío con los datos históricos (confundía los apóstoles con los evangelistas, los Borbones con los Austrias...), pero el tour que nos hizo por el centro de la ciudad nos sirvió para situarnos un poco y pillar cuatro datos básicos. Por cierto, hay muchas cuestas, así que hay que ir preparado para forzar las piernas.
Empezamos, por supuesto, en el acueducto, una gran obra de ingeniería romana bajo la cual hay una estatua de la loba capitolina alimentando a Rómulo y Remo, regalo de la ciudad de Roma. Después, fuimos subiendo por la calle principal viendo puntos importantes como la Casa de los Picos, la plaza de Medina del Campo, la antigua cárcel y la Plaza Mayor, donde está la catedral.
Luego bajamos hasta el Alcázar (la visita no estaba incluida) y luego volvimos a subir para entrar en la catedral. La verdad es que el interior no me fascinó demasiado, no solo por lo oscuro, sino porque las piezas de arte no me parecieron tan especiales como las de otras catedrales. En cualquier caso, vimos a la carrera con la guía el altar, el coro y el claustro, y luego nos despedimos del grupo para seguir por nuestra cuenta viendo las diferentes capillas.
acueducto y alcázar de Segovia
acueducto y alcázar de Segovia
Era demasiado pronto para comer, así que bajamos a la oficina de atención turística bajo el acueducto para que nos indicaran qué podíamos ver. Nos mandó por otra parte de la ciudad menos transitada, pero con algunos puntos de interés que conseguimos ver no gracias al mapa, que estaba muy mal hecho, sino pidiendo indicaciones.
Luego, comimos unos preñaos supuestamente típicos, que no sabían a nada y cuyos ingredientes no eran los que anunciaban. Pero en fin, trampas para turistas... Luego fuimos al alcázar para verlo por dentro y esperamos hasta la hora de la visita guiada, que recomiendo hacer. Ver el palacio sin que te cuenten lo que ves pierde mucho, y además nuestro guía lo hizo muy bien. La mayor parte está restaurado, y los muebles y techos no son los originales, porque se quemó, pero son históricos o están recreando lo que había con gran detalle. Precioso.
Finalmente, bajamos por la judería de nuevo hasta el acueducto, ya que era nuestro punto de encuentro.
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miércoles, 3 de abril de 2024

Relato: Un paso en las montañas

Su destino no podía ser ese. Ser soldado de un nigromante y oprimir a los pocos que no seguían sus normas era lo peor que podía ocurrirle en la vida, así que Gals desertó con la idea de marcharse de Diltania. Era un buen soldado, sin duda en otros países le recibirían con los brazos abiertos.
El problema era que esa pequeña península rodeada de acantilados y separada del continente por una cordillera inexpugnable no tenía muchas vías de escape: o salías del país en uno de los barcos kulitíes que anclaban en el puerto artificial de Wezan, o atravesabas el único paso conocido en las montañas: el Paso del Pegaso.
Por supuesto, no podía optar por ninguna de las dos vías. Los polizones de los barcos kulitíes siempre acababan en el mercado de esclavos, y el paso estaba muy bien vigilado: prácticamente nadie podía pasar, y menos un desertor.
Por eso, Gals se propuso encontrar un paso en las montañas. Eran cientos de kilómetros de cordillera; imposible que el único paso fuera un túnel excavado en la roca. Tenía que haber, por lo menos, algún tramo practicable para la escalada o algún camino que hubieran hecho los pocos animales que vivían en las inmediaciones.
Pasó más de dos años buscando, palmo a palmo, malviviendo con lo poco que podía cazar o recolectar. Incluso se internó en el tramo donde la cordillera lindaba con el bosque de Olmio, que estaba maldito, pero tampoco allí encontró lo que buscaba. Desesperado, intentó escalar, pero llegó a un punto en el que la falta de oxígeno y el agotamiento le hicieron ver criaturas que solo existían en la imaginación, y el ascenso se volvió tan vertical que tuvo que renunciar.
Gals bajó de la montaña derrotado, enfermo y casi sin fuerzas, pero no había sufrido tanto para nada. Iba a salir del país, aunque tuviera que enfrentarse a todos los brujos y soldados que bloqueaban el único paso en las montañas. Así pues, encontró un lugar escondido y cómodo en el que recuperarse y, cuando volvió a estar en plena forma, se armó hasta los dientes y se lanzó a la boca del paso con las armas alzadas, solo para ser detenido por una maga que lo miraba desconcertada.
Un grupo de exploradores apareció poco después y le condujeron, sin malos modos, hasta un pequeño cuartel. Pero la vista del lugar y la perspectiva de que le encerraran por desertor le hizo reaccionar violentamente y tuvieron que noquearle.
Cuando despertó, estaba encerrado en una celda y la maga le miraba tras los barrotes. Nunca supo si le contó su historia porque usó la magia o porque, tras más de dos años de soledad, necesitaba hablar con alguien y ella le escuchaba con el asombro en la mirada.
-No puedo creer que no lo sepas -dijo cuando terminó. Entonces, fue a él a quien le tocó asombrarse, porque ella le contó todo lo que se había perdido desde que se encaminó hacia las montañas. Cómo Brontak había sido derrotado. Cómo los rebeldes Roalk, a los que creía un invento del ejército para mantener a los soldados alerta, ahora se habían hecho con el poder y habían puesto en el trono al rey legítimo. Cómo la pérdida de sus dioses había llevado a un continente entero, y al archipiélago kulití, a la guerra. Y cómo Diltania, con unas fronteras tan difíciles de penetrar, aguantaba el temporal mientras su cuerpo diplomático establecía alianzas en el exterior.
-No me lo puedo creer -susurró Gals. Se sentía imbécil. Muy imbécil. Si hubiera sabido que existían rebeldes, se habría unido a ellos. Si hubiera sabido lo que pasaba, no habría perdido dos años de su vida en una gesta inútil.
-Por supuesto, necesitamos buenos soldados. Dada la situación, no nos ha quedado más remedio que mantener las levas, aunque ahora pagamos un sueldo e intentamos que sea lo menos duro posible... -dijo la maga, con el ceño fruncido y visiblemente incómoda. Seguramente pensara que, siendo como era un desertor, no querría volver al ejército.
-No sé hacer otra cosa. Mi deserción no se debió a que no quisiera luchar, sino a la causa por la que luchaba -le aseguró él. La cara de la maga se iluminó:
-O, gracias a... -se interrumpió-. Estupendo. Por lo que me has contado, eres persistente y lo bastante astuto como para haber conseguido desertar del ejército de Brontak sin que te pillaran. Qué pena que no llegaras a tener ningún contacto con los Roalk por aquel entonces -suspiró, pero luego volvió a animarse-. En cualquier caso, si llegaste tan arriba en las montañas como para ver grifos y pegasos, tienes gran fuerza y resistencia, y desde luego no tienes miedo a las alturas... Tengo el destino perfecto para ti.
Cuando vio a los grifos con los que trabajaría codo con codo, Gals supo que de veras había encontrado su destino. Nunca se arrepintió de haber pasado dos años intentando atravesar esas odiosas montañas. De no haberlo hecho, habría sido un soldado más y nunca habrían pensado en él para pertenecer a ese cuerpo de élite. Además, al final encontró la forma de atravesar las montañas: a lomos de una criatura legendaria.
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