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martes, 27 de noviembre de 2018

Un plan desesperado, relato de ciencia ficción

Esta vez solo recibí dos palabras (inquina y desesperación) para el reto de relatos cortos Vuestras consignas, mi relato. Pero bueno, con esas me apaño ^^

Un plan desesperado

El capitán de la nave le tenía tanta inquina a Boto que no estaba seguro de que fuera a sobrevivir a ese viaje interestelar. Le mandaba hacer las tareas más sucias, agotadoras y denigrantes que se pudieran concebir, le enviaba a las misiones de exploración más peligrosas y le obligaba a hacer guardia siempre que había alguna fiesta o la posibilidad de divertirse. A mitad de camino, estaba ya al borde de la desesperación y concibió un plan de fuga.
Boto decidió marcharse en un planeta comercial pacífico. Aprovechó que era el único que estaba de guardia y que los demás estaban de fiesta para abandonar la nave y escabullirse entre la multitud. Que el planeta fuera seguro no significaba que no hubiera criminales, y estos eran fáciles de localizar: siempre acababan en el barrio de peor aspecto.
Pronto reunió a un pequeño grupo comandado por un piloto retirado y les ayudó a robar la nave, dejando a la verdadera tripulación varada en el planeta. No obstante, Boto había saltado de la sartén al cazo: su situación no mejoró en absoluto, pues seguían mandándole las peores tareas y, para colmo, estaba fuera de la ley.
Pero este nuevo grupo cometió el mismo error que el anterior, dejarle vigilando la nave mientras se divertían. Así que se escabuyó y buscó a las autoridades, a las que dijo que le habían secuestrado mientras robaban la nave.
Los criminales fueron detenidos y la nave devuelta a su legítimo dueño. Boto volvió entonces a su antiguo puesto, tras contar una gran mentira sobre cómo había sido secuestrado y escapó para avisar a las autoridades y recuperar la nave. Gracias a esa historia, el capitán le veía con mejores ojos y dejó de tratarle tan mal. Así que, aunque nada había salido como había esperado, en el fondo le había salido bien la jugada.  

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sábado, 24 de noviembre de 2018

Viaje a París: día 1: Barrio latino y París iluminado

Este viaje a París era para mí muy especial porque es un homenaje a mis abuelos. Ellos siempre quisieron llevarnos a todos los nietos a Disneyland, pero nunca pudo ser. Así pues, cuando nuestros padres nos dieron una pequeña cantidad procedente de la herencia, tuve muy claro lo que hacer con el dinero: cumplir ese sueño, sin ellos presentes físicamente, pero sí en mi corazón.
La verdad sea dicha, aunque me gusta mucho Disney, odio ir a los parques de atracciones, así que cogí la entrada de un día y los dos parques. Ya os contaré qué tal. El caso es que el resto de los días los dediqué a visitar París.

Primer paseo por París

A pesar del madrugón, entre el avión, el transfer y la llegada al hotel, donde la habitación no estaba preparada, me dio la hora de comer. Me habían dicho que el barrio era chungo, y eso, unido a que el hotel era bastante cutre (ya hablo de eso más abajo), con una llave bastante mala, me dio mucha inseguridad.
Primer paseo del viaje a París y dos puntos de interés del Barrio Latino
Primer paseo del viaje a París y dos puntos de interés del Barrio Latino
Aun así, por la mañana no tiene por qué ser un mal barrio, así que me fui andando, dando un paseo bonito, hasta la Catedral de Notre Dame. Bueno, antes pasé por la Sainte Chapelle, pero había tanta cola y me quedaba tan poco para empezar el tour que no pude entrar. La cola de la catedral también era larga, así que, como quedaban apenas tres cuartos de hora y quería ver las cosas con calma (que no es precisamente barato subir a la azotea), me di una vuelta alrededor. Más adelante descubriría que la cola para entrar es larga pero no demora más de 10 minutos y que para subir arriba hay que hacerlo desde un lateral tras reservar hora en unos terminales que hay allí.

Free tour Barrio Latino de Paseando por Europa

Cuando volví a la catedral, me encontré con la gente del free tour. Este era por el barrio latino, donde se establecieron los romanos, llamado así porque ahí estaba la Universidad de la Sorbona y se hablaba en latín. Vimos, entre otras cosas, la librería Shakespeare and Co, mítica porque en ella se vendían libros prohibidos en otros países, la fuente de Saint-Michel, el teatro Odeón, el museo de Cluny, que antes era la Abadía de Cluny y tiene al lado las termas romanas, varias iglesias... También vimos el Panteón de París y la Iglesia de San Etiene, que está enfrente y cuya historia es muy interesante. Lo que no pudimos ver por dentro fueron los Jardines de Luxemburgo, que desafortunadamente cierran ¡a las 16:30!
La verdad es que el tour me gustó bastante porque es un barrio con mucha historia además de bonito, así que os lo recomiendo.

París iluminado

Cuando acabó el free tour, mi idea era ir en Batobus y ver las orillas del Sena de noche. Me habían dicho que era espectacular y que de día no merece la pena porque no luce nada. El problema es que el Batobus cierra pronto y el tour acabó tarde, con lo que no habría acabado el recorrido completo y a saber en qué estación me hubiera quedado tirada.
Por eso, finalmente renuncié a hacer el paseo en barco y decidí hacerlo a pie: me fui andando hasta la Torre Eiffel, que es un largo paseo. De todos modos, hubiera visto lo mismo en el Batobus y así quemaba más calorías ^^. Además, ir andando me permitió ver las pirámides del Louvre iluminadas. La verdad es que las orillas del Sena de noche son preciosas, pena que mi cámara sea tan mala en modo nocturno y las fotos que tiré no le hagan justicia. La Torre Eiffel me gustó más de lo esperado, quizá por la iluminación, que le da un toque muy elegante. Al menos hasta que da la hora en punto y empieza un "briyi briyi" que queda bastante feo, como un árbol de Navidad al que le faltan luces parpadeantes.
Viaje a París: nocturno: Pirámide del Louvre y Torre Eiffel iluminados
Viaje a París: nocturno: Pirámide del Louvre y Torre Eiffel iluminados
Llegada a esta zona, google maps me avisó de que la línea de metro más cercana estaba cortada y tuve que dar un largo paseo hasta llegar a una estación desde la que poder volver al hotel. Como ya he dicho, me da mucha inseguridad el barrio y prefería no ir andando de noche (además, ya había caminado más que suficiente).

Consejos para viajar a París (1): los precios

París es cara. Más cara incluso que Londres, hasta cuando comes de supermercado. Lo único relativamente barato (en comparación con otras ciudades) son los souvenirs (y en según qué barrios: ni se te ocurra comprarlos frente a Notre Dame, un poco más allá, en el barrio Latino, tienen los mismos a mejor precio, también en Montmatre están más baratos o, si no te importa fomentar la economía sumergida, los manteros cercanos a la Torre Eiffel te los ofrecen aún más tirados de precio).
Las entradas a monumentos son más caras que lo que dicen que valen las páginas oficiales si las compras presencial e individualmente (hay pases conjuntos a los museos y el transporte, como el Paris Pass, el Paris Visite o el París Passlib', pero todo está en valorar si compensa o no... yo solo con los tours ya tenía completos buena parte de los días y soy de las que prefiere ir andando a todas partes, así que no me merecía la pena).
Además, cobran una tasa turística que no está incluida en el precio del hotel y que va por persona y día.  Vamos que, si haces un presupuesto, lo incrementes un 20% para tener una estimación real de lo que vas a gastar.
Por cierto, para el que no sepa cómo funcionan los free tours, aunque sean gratis lo suyo es darle al guía (especialmente si lo ha hecho bien) una propina. Por supuesto, puedes irte sin darles nada, pero esa gente se lo curra y se merece una retribución, aunque sea simbólica si no puedes permitirte mucho. Yo siempre les doy alrededor de 10€, en función de lo bien que lo hagan (que casi siempre lo hacen bien) y de la duración del tour. Por lo que veo, es más o menos lo que da todo el mundo, aunque algunos llegan a 20€ o más.
(Si quieres leer más consejos para viajar a París, ¡estate atento a las próximas entradas!)

Sobre el Hotel Apollo Opera

Cuando te dicen que el hotel está en pleno centro, al lado del Moulin Rouge, piensas que es un chollo. Luego, cuando miras en internet y ves que está a 50 minutos andando del centro real, donde están los monumentos, te quedas un poco chafado. Pero lo peor es cuando la gente que conoces que ha visitado París te dice que es un barrio chungo. Y el chófer del tránsfer también. Recordemos que soy una mujer que viaja sola y al final acabé alojada en un barrio donde el 90% de los negocios son clubes de alterne, sexshops y locales de masajes eróticos.
Pero lo peor es el hotel en sí: un desastre. Desorganizado, a la entrada me hicieron esperar aunque ya era pasado el mediodía. Al recibir por fin mi llave, me encontré con una habitación que olía a matacucarachas (por suerte, con cucarachas no me topé) con tanta intensidad que tuve que abrir la ventana de par en par y dejarla abierta después de irme, aunque había pasado un tiempo en la habitación, porque el pestazo no se iba. 
Eso tuvo una consecuencia y era que la habitación estaba congelada cuando volví. El aire acondicionado seguía siendo aire acondicionado, no calefacción, con lo que era casi imposible caldearla. Lo triste es que huele tanto a sótano y las tuberías del baño desprenden tal olor a cloaca que la única solución que tenía la de la limpieza para que no te tumbara el hedor al entrar era dejar la ventana abierta. Así que todos los días llegaba agotada de mi paseo por París y me encontraba en una habitación tan helada que ducharse era una invitación al refriado. Para colmo, la ducha apunta por encima de ti hacia la pared de enfrente, que está fuera del plato, con lo cual la tienes que coger con la mano si quieres que te dé el chorro... y no tiene término medio entre caliente y frío: o te abrasaba o salía helada. Por todo esto, tuve que lavarme por trozos, en el lavabo.
Además de ser pequeña, la habitación tiene una cerradura básica que se podría desencajar fácilmente con un empujón en la puerta. No olvidemos que está en un barrio chungo, motivo por el cual arrastré la pesada mesa y la nevera (que no funcionaba) para ponerlas delante de la puerta, por si acaso. 
La limpieza tampoco era muy buena, había restos de pasta de dientes del inquilino anterior en el vaso. Y, cuando me fui, los restos de pasta seguían allí. Además, había ruido constante de cañerías.
Solo dos cosas no tan malas: la cama era vieja, aunque no estaba mal, y el desayuno era industrial pero, aunque solo tenía una cosa de cada, era bastante aceptable.

Más entradas del viaje a París:


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miércoles, 21 de noviembre de 2018

El bosque, un relato de fantasía del reto dados

Otra vez lancé los dados, esta vez debo usar el resultado en orden (planteamiento, nudo y desenlace) y salió una cosa tan rara que me ha complicado mucho la existencia. El relato es más largo de lo acostumbrado, pero creo que he resuelto bien el sombrero del planteamiento con el ojo con patas del desenlace con árboles de por medio... Juzgad por vosotros mismos.

El bosque

resultado de la tirada de dados, con la que hice un relato corto titulado El bosque
Se puso el sombrero para camuflarse mejor entre la multitud y comenzó a andar más rápido. Sabía que los hombres de negro le seguían y que no se rebajarían a correr tras él pero, si los demás ciudadanos le veían huyendo, le detendrían. También sabía que, en cuanto se detuviera, le alcanzarían y le inyectarían algo para que les acompañara con docilidad, sin montar un escándalo, a la sala de reeducación.
Su única esperanza era el bosque que rodeaba por completo la ciudad; allí ellos nunca entraban. Era peligroso, lo sabía, pero quería creer que, si se quedaba en la primera línea de árboles y no se internaba en el lugar, no pasaría nada. Luego, sería tan fácil como volver a la ciudad cuando pasara un tiempo y le hubieran olvidado tras darle por muerto. Entonces, se comportaría como un ciudadano anónimo más y renunciaría a sus ideas rebeldes sobre la individualidad.
En cuanto se acercó a la última línea de edificios y vio que no había nadie que pudiera cortarle el paso, echó a correr. Sus perseguidores no se esperaban eso, porque nadie en su sano juicio salía de la protección de la ciudad, así que, para cuando quisieron reaccionar, él ya había cruzado el tramo fronterizo, repleto de basuras y escombros, y se estaba internando entre los árboles.
Miró a su alrededor y no percibió nada peligroso, así que se quitó el sombrero, se deshizo de la corbata y abrió su maletín. En vez de documentos, lo había llenado de comida. El problema era que no tenía agua, así que tendría que bordear el bosque hasta encontrar el río que cruzaba la ciudad. Sin perder un instante, comenzó a andar hacia el este, hacia la parte donde el río entraba en la urbe; cuando salía, por el otro extremo, estaba tan contaminada que beberla suponía la muerte segura.
Sin perder de vista la línea donde los árboles acababan, llegó hasta el río sin percances y bebió el agua más pura que había tomado nunca. Cuando estuvo saciado, levantó la vista y pegó un bote al ver a la mujer más hermosa en la que jamás se hubieran posado sus ojos. Bella y letal. Había oído hablar de las brujas del bosque y nunca dejaban a nadie con vida.
-No temas, te necesitamos vivo -respondió ella a sus pensamientos, con naturalidad-. Nosotros no podemos llegar al corazón de tu ciudad, llamamos demasiado la atención. Tú, sin embargo...
Dejó la frase en el aire, con una sonrisa enigmática, y le instó a acompañarla al interior del bosque, donde vio todo tipo de maravillas antes de que le explicaran su misión. Debía volver a la ciudad, camuflarse entre la multitud y dejar caer, mientras paseaba por toda la urbe, una serie de semillas. Una criatura que parecía un ojo con patas, oculta en su sombrero, le indicaría cuáles y dónde. De ese modo, cuando llegara el momento, la gente del bosque podría entrar en la ciudad.
Al principio se negó, pero ellos le repitieron una y otra vez que no habría más víctimas que los hombres de negro y esas élites autoritarias que no dejaban aparecer ningún resquicio de creatividad o pensamiento individual. Así pues, acabó por creerles y, cuando pasaron unos cuantos días, volvió a entrar a la ciudad, con su maletín, su corbata, su ropa planchada y su sombrero. La criatura oculta en este último le indicaba dónde debía dirigirse y qué semillas soltar, cosa que hizo con total entrega.
Ya había vaciado más de la mitad del maletín cuando llamó la atención de alguien. De alguna forma, su breve estancia en el bosque le había dado cierta ligereza de espíritu y ya hasta le costaba moverse con la apatía del resto de ciudadanos. Así pues, los hombres de negro no tardaron en rodearle y él, en un último acto heroico, lanzó a la criatura a bordo de su sombrero, junto al maletín, al contaminado río.
Fue capturado pensando que había fracasado, pero la gente mágica se había cubierto las espaldas y le habían dado muchas más semillas de las que necesitaban. Así pues, mientras él pasaba la noche en la sala de interrogatorios, negándose a desvelar qué era lo que había tirado al río, la vegetación comenzó a invadir la ciudad sin que nadie pudiera detenerla.
Pocos días después, cuando la última urbe dominada por la tecnología y el orden fue reclamada por la magia y el caos, el héroe fue liberado y se encontró con que, efectivamente, no había víctimas. No obstante, pasarían muchos años hasta que los ciudadanos, acostumbrados a la tiranía y a una vida gris en la que no tenían que pensar por sí mismos, se acostumbraran a esa nueva era de libertad.
Él, junto a la criatura, que había sobrevivido a la contaminación del río navegando en el sombrero como si fuera una balsa, dedicó el resto de sus años a ayudar a su gente a adaptarse a este cambio de régimen y a mediar entre ellos y la gente mágica. Una tarea dura, sí, pero que le llenaba por completo, por lo que nunca se arrepintió de haber huido al bosque.

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sábado, 17 de noviembre de 2018

¡Échame una mano! Solo di una palabra

Reto vuestras consignas mi relato
Ya sabéis cómo va... Necesito alrededor de tres consignas, cualquier palabra, que me daréis vosotros por comentario (por aquí, por facebook... lo mismo da).
Podéis dar hasta dos consignas por persona. Bueno, a veces admito tres.
Se elegirán las tres primeras que se digan. Puede que más, si me encajan. Y si se diera el extraño caso de que hubiera muchas palabras, haría dos relatos en vez de uno.
Se tendrán en cuenta sugerencias respecto a los nombres de personajes, pero eso dependerá del relato en cuestión (no es obligatorio). A partir de todo eso, haré un microrrelato de no más de una página de word.

Por cierto, esta semana estoy de viaje, tardaré más en moderar comentarios y actualizar...


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miércoles, 14 de noviembre de 2018

Ciudad sin ley, un relato corto de ciencia ficción

Hoy me he puesto a revisar las portadas que me quedan para el reto de escritura creativa de relatos ilustrados y esta ha hecho que se encendiera la lucecita, así que allá va:

 Ciudad sin ley

portada ilustración para el relato Ciudad sin ley
Lo que más le gustaba de vivir en una ciudad sin ley de la Luna era que podía hacer con sus víctimas lo que le viniera en gana. Si quería desplazarse, solo tenía que encontrar a un idiota que estuviera entrando en su aerocoche y obligarle a conducir hasta donde quisiera a punta de pistola eléctrica. Si le apetecía tener algún objeto, no había más que liquidar al personal de seguridad de la tienda o, si estaban demasiado bien armados para él, sobornarles. Si ambas opciones fallaban, bueno, simplemente buscaba a algún incauto y, tras obligarle a arrodillarse y suplicarle, le robaba todos los créditos y le dejaba tranquilo... siempre y cuando su súplica le hubiera complacido y no le apeteciera matar a nadie, que no solía ser el caso.
Le gustaba tanto vivir en esa ciudad sin ley, se sentía tan invencible, que nunca pensó que sus víctimas -las que sobrevivían o sus familiares- también gozaban de total libertad para tomarse la justicia por su mano.
Apenas unos meses después de su llegada a esa remota ciudad de la luna, atracó a la persona inadecuada, el hijo de uno de los capos mafiosos que empezaban a controlar la ciudad. El chico, confiado en que todos sabían que era intocable, había salido solo y sin armas a dar un paseo por la parte de la ciudad que controlaba su familia, con tan mala suerte que pasó por el puente en el que esperaba a sus víctimas. Solo le dio un par de puñetazos y le robó sus aerozapatillas, que eran justo el objeto por el que se había puesto a atracar gente, pero al capo le bastó para mandar a todos sus hombres en busca de venganza. Y, como era una ciudad sin ley y era fácil encontrar a ese lobo solitario que dejaba a su paso un rastro de violencia, ese mismo día tuvo una muerte lenta y dolorosa, a la vista de todos, para servir de ejemplo.

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miércoles, 7 de noviembre de 2018

Solo seis balas, un microrrelato ilustrado de zombies

 Otro relato hecho con las portadas que prediseñé hace unos años. La verdad es que, a nivel visual, no evoca una historia de zombies, pero la imagen de la pistola y, sobre todo, el título (Solo seis balas) me inspiraron este microrrelato.

 Solo seis balas

portada del relato corto ilustrado de zombies Solo seis balasSolo seis balas. Ni de lejos suficientes para defender a su familia de la horda de zombies que había invadido su granja y que amenazaba con entrar en su búnker en cualquier momento.
Solo seis balas y comida para siete días. Si no lograban encontrar la forma de entrar, morirían igualmente, de forma lenta y angustiosa. Aunque era mejor que convertirse en uno de ellos.
Solo seis balas, comida para un día y una cuerda. Eso era todo. Pero sería suficiente.
Cuando por fin los zombies lograron abrirse paso, solo encontraron seis cadáveres con una bala en la cabeza y otro colgando del techo. Era una pena no poder engrosar las filas del nigromante, pero al menos pudieron dar rienda suelta a su apetito.

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