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Todos los relatos cortos y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

martes, 19 de mayo de 2020

El elefante y el hada, un cuento

Otra vez lancé los dados y esto es lo que salió...

 El elefante y el hada

dados que tiré para hacer el cuento El elefante y el hada
Había una vez un circo donde el espectáculo estrella era un enorme elefante. Cada vez que llegaban a una nueva ciudad, redoblaban los tambores y la gente hacía largas colas para verle. El elefante se sentía muy orgulloso de ser tan importante, por eso, cuando capturaron al hada, se sintió tan desgraciado. ¿Cómo era posible que una criatura tan pequeña llamara más la atención que él? 
El elefante decidió que iba a hablar con el hada para convencerla de que se fuera a otro circo pero, cuando fue a verla, se la encontró llorando, incapaz de salir de su jaula de oro para escaparse. El paquidermo, al darse cuenta de que los deseos del hada coincidían con los suyos, abrió la jaula con facilidad y le dijo que se fuera de allí lo antes posible. Pero ella sabía que el elefante quería ser famoso en el circo solo porque era lo mejor que conocía, e intentó convencerle de que la acompañara.
-Lo peor que puede pasar es que no te guste el bosque, en cuyo caso será tan fácil como dejar de esconderte y volver al circo. Además, si desapareces un tiempo y luego vuelves, valorarán más tu espectáculo -le persuadió. El elefante dudó, pero al final hizo caso al hada y, en cuanto pisó el bosque y tuvo la libertad, nunca quiso volver a perderla.
La gente del circo, por más que les buscó, nunca consiguió encontrarles, ya que su buena amiga, el hada, a la que no volverían a pillar desprevenida, usaba su magia para ocultarles. A la larga, acabaron por dejar la búsqueda y el elefante del bosque dejó de ser noticia. Todos daban por hecho que el animal había sido robado, pero los más sabios decían que se había convertido en el defensor de la gente feérica y que, cuando las hadas hacían sus fiestas, hacía sonar su trompa para compartir con todos su felicidad. No obstante, como nunca nadie volvió a verle, se convirtió en una leyenda local, en este cuento de niños que estoy contando. Pero a veces, si paseas por el bosque y prestas atención, verás sus huellas y le oirás conversar a lo lejos con su amiga el hada.  

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martes, 12 de mayo de 2020

No hay lugar para los dragones, un cuento de fantasía.

Este relato corto mezcla dos retos: el de las portadas que hice hace años y uno que debe contener hadas, el sol y una poción.

 No hay lugar para los dragones

portada del relato corto de fantasía No hay lugar para dragones
Cuando curó al mago de sus graves heridas durante todo el invierno, Dalila recibió como agradecimiento una poción que debía usar cuando no supiera qué hacer y un huevo de dragón. Nadie pensó que fuera a eclosionar, pero lo hizo y salió de él una criatura adorable. A todo el mundo le hacía gracia el pequeño monstruo hasta que comenzó a ser demasiado grande y aprendió a volar y a escupir fuego. Desde entonces, el miedo comenzó a hacer mella en la gente del pueblo y un pequeño grupo, en representación de todos, no tardó en reunirse con Dalila y decirle:
-En este pueblo no hay lugar para los dragones. Échalo de aquí antes de que destroce algo.
Por más que intentó hacerles entender que el dragón no haría daño a una mosca, al final tuvo que marcharse; obligarle a irse sin ella no era una opción.
Tras visitar varios pueblos y no ser bienvenidos en ninguno, viajaron sin rumbo hasta que el sol abrasador del mediodía les hizo detenerse a descansar en un templete, donde ella le dijo a su amigo:
-¿Qué vamos a hacer? Ningún pueblo humano nos recibirá, solo las hadas aceptan dragones en sus tierras. Pero ellas lo que no aceptan es a seres humanos. -La criatura soltó un anillo de humo que recordaba a un botecito, lo que le hizo recordar la poción que le había dado el mago-. ¡Tienes razón! Si ahora no es el momento de tomarla, no sé cuándo será. -Dalila se la bebió de un trago, pero no se le ocurrió ninguna idea brillante y suspiró, decepcionada-. Qué desastre. Me temo que la poción ha perdido su efecto con los años... En fin, te acompañaré hasta el reino de las hadas y, cuando me detengan en la frontera, tendremos que separar nuestros caminos.
Pero la poción no estaba inservible, sino que había comenzado a producir un pequeño cambio en su interior, algo tan sutil que ella no se dio cuenta hasta que, al llegar a la frontera del reino de las hadas, estas la reconocieron como un ser tan mágico como el dragón sobre el que montaba y la dejaron pasar. 
Y así, ambos pudieron seguir juntos y vivir felices el resto de sus días rodeados de dragones y magia. 

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martes, 5 de mayo de 2020

El combate, un relato ilustrado

Relato corto El combate
Alexis retó al matón a un combate en cuanto se apuntó a las clases de karate. En su imaginación, ya se veía dando patadas en pleno salto y haciendo artes marciales como una profesional, como en las películas. No obstante, tras dar un par de clases, comenzó a entrarle el pánico. Todo era muy medido, muy complicado y muy lento. Además, el sensei no paraba de insistir en que debían evitar pelear fuera del dojo en la medida de lo posible.
Conforme se acercaba el día del combate, Alexis se sintió más y más nerviosa, hasta que dejó de soñar con dar patadas en el aire y comenzó a pensar en cómo diablos iba a evitar que le dieran una paliza. Pero ni siquiera eso consiguió cuando llegó el momento: desde que empezaron el combate, por cada golpe que paraba gracias al karate, recibía tres o cuatro. 
Sin embargo, meses después, cuando echaba la vista atrás, no se arrepentía de haber sido vergonzosamente derrotada en el combate. El matón le había dado tal paliza que, cuando los adultos llegaron e intervinieron, se le cayó el pelo. No tenía ni idea de qué clase de castigos le habían impuesto, pero desde entonces había dejado de acosar a todo el mundo y se respiraba mejor en el instituto. 
Aun así, no dejó el karate. No es que pensara en pedirle la revancha, pero pensaba que, si seguía mejorando y el matón decidía que quería un nuevo combate, a lo mejor podía llegar a parar todos los golpes. O, quién sabía, hasta dar alguna patada en el aire. 

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martes, 28 de abril de 2020

Dos millones de años, un relato de ciencia ficción

Toca un relato basado en un dato o descubrimiento científico. Y el dato en el que me he basado es: 
Incluso viajando a la velocidad de la luz tardaríamos 2 millones de años en llegar a la galaxia grande más cercana, Andrómeda.
Y con esto enlazo con otro de los retos, que es "narra una historia que suceda en el espacio". Así, mato dos pájaros de un tiro.

 Dos millones de años

 Habían llamado a sus antepasados locos por embarcarse en la nave tripulada a Andrómeda, pero allí estaban por fin. Dos millones de años en la primera nave que viajaba a la velocidad de la luz y era capaz de autoabastecerse y autorrepararse de forma casi infinita. Ahora, los descendientes de esos locos habían llegado a otra galaxia para colonizarla y era toda para ellos.
A pesar de la población creciente, se había logrado evitar la endogamia gracias a un estricto control reproductivo. No obstante, los tripulantes actuales poco tenían que ver, tanto en aspecto como en capacidades, con los que salieron de La Tierra. Aun así, su espíritu de aventura y su deseo de vivir lejos de las normas del Gobierno Terrestre eran los mismos.
Por desgracia, esos deseos se harían añicos pronto. En dos millones de años, la tecnología terrestre había avanzado mucho. Tanto, que habían aprendido a viajar a través de agujeros que les permitían acortar distancias y habían colonizado Andrómeda hacía unos cuantos milenios.
Así pues, cuando los funcionarios del gobierno abordaron su nave y les explicaron esta circunstancia, tuvieron que tomar una decisión. Y, a sabiendas de que no se molestarían en perseguirles, huyeron a zonas del espacio inexplorado donde podrían seguir viajando en libertad.

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martes, 21 de abril de 2020

En lo alto de la torre, un relato de fantasía

Nuevo lanzamiento de dados para hacer un relato:

En lo alto de la torre

Nuevo lanzamiento de dados para hacer un relato:
Miró desde lo alto de la torre; un jinete se acercaba. No parecía un gran caballero, pero nunca se sabía. Quizás este llegara hasta el final de las pruebas del mágico edificio para liberarla. Quería que se esforzara y no se echara atrás, así que decidió asomarse a la ventana para que viera el premio que se llevaría si lo lograba. Lo último que vio fue la flecha que le atravesaría la cabeza.
El caballero entró en la torre, despreocupado, comiendo la manzana que constituía su almuerzo. Muerta ella, el edificio había perdido todo su poder. Cuando llegó arriba, todo lo que vio fue al monstruo, ya lejos de parecer la bella princesa que tentaba a los incautos, rodeada por los restos de sus víctimas.
Tiró el corazón de la manzana al suelo y se acercó a la armadura de su hermanastro. Le imaginó llegando a la habitación, orgulloso de su hazaña, solo para encontrarse con que la princesa era un ingenioso cambiaformas. O quizás nunca llegó a saberlo y murió antes de darse cuenta del engaño. Se encogió de hombros; ya daba igual. Lo importante era que le había vengado y que por fin podría enterrar sus restos... y reclamar la espada mágica y la armadura que eran su único legado familiar.

Lo leo en voz alta aquí: https://deborahfmunoz.com/mis-obras/ 

martes, 14 de abril de 2020

El engaño, un relato de fantasía

Hoy mezclo dos retos en el mismo relato corto: una historia de amistad eterna en la que aparecerán unicornios, una ballena y flamencos.

El engaño

Se creía cazador de unicornios hasta que tuvo a una de esas criaturas a su merced y no fue capaz de matarla. La dejó marchar y, con su acto, se ganó la amistad eterna y la bendición de esas criaturas, que sin embargo no podrían protegerle de la ira de su señor si volvía con las manos vacías.
Había escuchado que algunas ballenas tenían cuernos extraordinariamente parecidos a los de los unicornios, así que se dejó caer por el puerto más cercano. Una vez allí, no le fue difícil convencer a uno de los capitanes para que le trajera uno de esos cuernos, que tiraban al mar al considerarlos tan inútiles como los huesos. Cuando tuvo el cuerno de ballena en su poder, solo tuvo que buscar a un mago para que hiciera un conjuro que diera un halo de luminosidad al inútil objeto antes de volver con su señor.
Por suerte, el noble no tenía ni una pizca de magia en su ser ni hechiceros a su servicio que pudieran detectar el engaño, así que le concedió su libertad y una ingente cantidad de oro. De todas formas, por si acaso, huyó muy lejos de allí, a un lugar donde habitaban pájaros rosas en el que compró una casita que pasaba desapercibida para pasar el resto de sus días.
Nunca supo que, cuando descubrió el engaño, su señor le buscó incansable y que le habrían encontrado de no ser por los unicornios. Estos, fieles a su juramento de amistad, cuidaron de él y de sus descendientes por toda la eternidad ayudados por los flamencos, fieles centinelas de la familia.

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martes, 31 de marzo de 2020

Relato: La escena del crimen

Cuando le propuso a su jefe gamificar el día de los empleados, María estaba lejos de tener en mente algo tan descabellado como montar un juego de pistas en la oficina. La escena del crimen tenía que ser lo más realista posible, pero era muy difícil simularla con tan poco presupuesto. Además, ella estaba lejos de ser una manitas, así que no tuvo más remedio que acercarse al departamento de creatividad y pedirle a José que le echara un cable. 
Él nunca le había caído bien, pero trabajaron codo con codo durante varias horas para tenerlo listo y se dieron cuenta de que eran un gran equipo. Cuando estaba fuera de su ambiente y se sentía más cómodo, casi parecía un tipo normal, y no un prepotente. Aun así, nunca se le hubiera pasado por la cabeza que acabarían celebrando lo bien que había quedado la escena del crimen tomando unas cañas en el bar de enfrente. O que después de las cañas irían a cenar. O que, después de la cena, la acompañaría a casa y sentiría mariposas en el estómago antes de que él la besara.
Confusa, no dejó que la cosa llegara a más y entró en el portal. Al día siguiente, ambos se comportaron como si nada hubiera ocurrido, al menos hasta que José aprovechó un momento en que nadie miraba para guiñarle un ojo y vocalizar en silencio "A la salida nos vemos". Repitieron las cañas, la cena y el beso pero, esa noche, él subió a casa con ella.

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sábado, 28 de marzo de 2020

Viaje a Córdoba: leyendas y misterios, Museo Arqueológico

Leyendas y misterios de Córdoba

Como ya comenté, decidí marcharme antes del tour de Leyendas de la judería para no perderme este tour y no me decepcionó. Me gustó mucho porque nos explicaron cosas fuera de lo convencional y fuera de la ruta monumental del casco histórico clásica. Vamos, que aquí sí que nos contaron leyendas y misterios, curiosidades que siempre me encanta saber.
Nos llevaron en primer lugar a la Plaza de Las Tendillas, donde nos hablaron de leyendas urbanas asociadas de la misma, como la de la estatua del Gran Capitán, que tiene dos materiales distintos, aunque se concibió así desde el principio y no es la cabeza de Lagartijo, como dicen muchos. También nos llevaron, entre otros lugares, a la Iglesia de San Pablo, una de las iglesias Fernandinas que se construyeron sobre una mezquita y todavía conservan restos, a un palacete que tiene una leyenda sobre un padre avaro, una joven muy buena y un siervo del diablo... También nos llevaron a ver al Cristo de los Faroles, que tiene una leyenda muy interesante a su alrededor y es muy resultón por las noches. Allí es donde acabamos el tour y, como está al lado de mi hotel, di por finalizada la jornada.
viaje a Córdoba: estatua del Gran Capitán en la plaza de Tendillas, Cristo de los Faroles, Calleja de las Flores
Viaje a Córdoba: estatua del Gran Capitán en la plaza de Tendillas, Cristo de los Faroles, Calleja de las Flores

Visita al Museo Arqueológico y etnológico de Córdoba

El último día, mi tren salía a media mañana, pero aun así me dio tiempo a pasarme por el Museo Arqueológico y Etnológico, ubicado en un palacio renacentista. Es bastante pequeño y lo vi en seguida, pero me gustó porque tiene muchas piezas de la antigua Roma (incluso un recinto arqueológico con las gradas del teatro romano en el sótano) y se detiene en la Edad Media. Vamos, que abarca los periodos históricos que más me llaman la atención.
El museo presenta la historia de la ciudad y la provincia de forma cronológica (en la primera planta) y temáticas de la vida cotidiana a lo largo de las distintas etapas (en la planta baja), más los restos arqueológicos del teatro romano, que están en el sótano. También tiene carteles y pantallas con vídeos explicativos de interés, así que recomiendo mucho la visita.

El último paseo por Córdoba

Lo bueno de pegarse un madrugón para ver un museo pensando que vas a estar más tiempo y acabar en una hora es que puedes darte un último paseo por la ciudad. Así que aproveché para visitar la Calleja de las Flores (¡sin gente!), vagabundear por la judería y visitar los sitios que más me habían gustado con tranquilidad antes de hacer el check-out, coger la impedimenta e irme andando, tranquilamente, a coger el ave de vuelta a casa.

Sobre el hotel de los Faroles

Finalizo la crónica del viaje, como siempre, hablando del alojamiento. El espacio era cuco y estaba bien ubicado, pero tenía sus inconvenientes. No sé qué idea tenéis vosotros de "desayuno casero", que es lo que prometía el hotel, pero desde luego la mía no es un vaso de leche o café con un par de magdalenas embolsadas... Pero en fin. Llevé mucho peor el hecho de que, por las noches, cuando los huéspedes armaban gresca, ni se les detenía ni se hacían caso a las llamadas a recepción. Un grupo de franceses se pasó mi última noche gritando, riendo y dando portazos y no conseguí ni que el de recepción me cogiera el teléfono. Así que fatal.