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jueves, 31 de mayo de 2018

Relato breve de fantasía: Cebrasos y polillas

¡Ya pude ponerme con el reto Vuestras consignas, mi relato! Como recordaréis, el primer relato corto que tenía que hacer era uno con las palabras Polilla, esternocleidomastoideo y cebraso. ¡Allá va!

Cebrasos y polillas

Estaba en completa penumbra cuando se despertó, con un dolor terrible en el esternocleidomastoideo que ningún ejercicio de estiramiento y relajación era capaz de aliviar. Tenía muchísimo sueño, pero había tenido una pesadilla tan extraña, en la que se enfrentaba a una polilla gigante a lomos de un cebraso, que no sabía si volver a dormirse era una buena idea. 
Así pues, decidió levantarse pero, al ir a dar la luz, en vez de la pared con el interruptor se topó con el vacío. Desconcertada, intentó despejarse y conforme las brumas del sueño iban desapareciendo se dio cuenta de que no estaba en su cama, sino en una especie de colchón a ras del suelo. Se bajó y avanzó a tientas en busca de algo para iluminar la estancia hasta que chocó con algo cuyo tacto se asemejaba al pelaje de un animal.
El cebraso se levantó entonces y le dio un lametón de "buenos días". El susto le trajo los recuerdos del caótico día anterior: cuando formuló su deseo de hacer algo realmente heroico, cuando esa extraña bruja hizo un conjuro que la transportó en medio de una batalla y cuando se subió al cebraso pensando que en el cielo estaría a salvo y aparecieron esas horribles polillas.
-Yo ya no quiero ser una heroína -le dijo al animal. Recordó vagamente haberle dicho lo mismo la noche anterior, antes de quedar rendida, pero el cebraso no respondió y algo le decía que, si quería que acabara esa pesadilla, solo podría hacerlo de una forma: cumpliendo su deseo. Sin embargo, hacer algo heroico implicaba arriesgar su pellejo en un mundo extraño, así que, tras pensarlo un poco, decidió que buscaría la manera de irse lo más lejos posible de los combates; si mantenerse a salvo implicaba que tendría que quedarse por allí un poco más... en fin, qué se le iba a hacer, ya buscaría otra forma de volver a casa.

domingo, 27 de mayo de 2018

Mi accidentado viaje a Londres: Día 2 (Londres esencial)

El segundo día tenía contratado un tour básico andando por Londres. Era a las 10, así que decidí bajar dando un paseo, y así aprovechaba para ver la zona de teatros y Picadilly, que es el equivalente londinense a la Gran Vía de Madrid. 
Viaje a Londres: Picadilly, Arco de Wellington, Palacio de Buckingham
Viaje a Londres: Picadilly, Arco de Wellington, Palacio de Buckingham
El tour lo hice con Paseando por Europa. Empezó en la esquina inferior derecha de Hyde Park y bajamos primero hasta el Palacio de Buckingham pasando por el monumento a Wellington (Arco de Wellington). No estaba la reina, así que no había cambio de guardia, pero nos indicaron el mejor sitio para verlo y vimos el cambio de la Guardia montada. 
Viaje a Londres: Abadía de Westminster, Parlamento y Big Ben (lo que se veía)
Viaje a Londres: Abadía de Westminster, Parlamento y Big Ben (lo que se veía)
Luego vimos varios parques y palacios donde nos contaron la truculenta historia de la familia Real británica. Los datos que nos dieron eran interesantes y nuestro guía, Damián, era fantástico, así que estuvo genial. Finalmente, tras un breve descanso (no olvidéis llevar monedas de 20 sueltas, ¡todos los baños con de pago!), salimos de la zona "real" y vimos la Abadía de Westminster, el Parlamento (lo están reformando y está totalmente andamiado, del Big Ben solo se veía el reloj en uno de los lados, ¡qué decepción!), una plaza repleta de estatuas de gente ilustre (incluyendo una sufragista) y otros edificios de interés hasta llegar a Trafalgar Square, donde acabó la visita. 

Para entonces ya estaba lloviendo y, a pesar del chubasquero y el paraguas, ya estaba calada, pero no iba a dejar que eso me detuviera. Mi primer destino era encontrar el punto de encuentro del día siguiente, un largo paseo que se hizo más largo porque me perdí, aunque eso me permitió toparme con cosas chulas. Tras llegar y preguntar un par de cosas, encontré el souvenir que me habían pedido en el sitio más inesperado y me fui a la torre de Londres. ¿Y dónde estaba? En la otra punta, cómo no.
El paseo por el río, con todos sus puentes y monumentos, es bonito. Aunque calada, con los pies mojados y doloridos (al estar mojada la zapatilla se hincharon y salieron ampollas) y los pesados souvenirs a cuestas no molaba tanto. En algún momento se cortó el camino (medio Londres está en obras) y tuve que dar un rodeo en que volví a perderme, aunque fue cosa buena porque me topé con la catedral de St. Paul. Luego, vi los puentes de Londres y de la Torre y la Torre de Londres, a la que no llegué a entrar. Para entonces era tarde y decidí volver al hotel en metro, momento que elegí para torcerme el tobillo, aunque eso tampoco iba a detenerme...


sábado, 26 de mayo de 2018

¡Encuéntrate conmigo en persona en la Feria del libro de Madrid!

¡Hola a todos!
Como muchos sabréis, ayer comenzó la Feria del libro de Madrid. Este fin de semana no asistiré, pero el resto sí, así que, si queréis verme, charlar conmigo, que os firme alguno de mis libros..., ¡tendréis muchas oportunidades para hacerlo! Ahí van los eventos que tengo confirmados:

Viernes 1 a las 20:15, tras las casetas 66 y 67 (aprox)

En el contexto de la Lit Con Madrid, que me ha dado esta gran oportunidad y además me han hecho esta maravillosa entrevista, hablaré con Anabel Botella de Literatura juvenil: Más que romance adolescente.


Sábado 2 por la mañana (hasta las 18:00 más o menos). Localizaciones varias.

Voy a estar en las diferentes actividades de la Lit Con Madrid, las que más me llaman son las de Worldbuilding, Un paseo para recordar. Escritoras de la literatura universal, el Party &Co de SM, la comida, la Gymkana y el sorteo. Aunque nunca se sabe.

Sábado 2 de 18:30 a 20:00, tras la caseta 133

Estaré firmando tras las casetas junto al resto de Autopublicados. Ya sabéis que el año pasado hice algo parecido con Para eso están los bancos. Afortunadamente, este año se me adelantaron y no he tenido que organizar nada ^^.
El domingo está dudoso, porque es posible que tenga un cumple. Pero también es posible que vaya a la Lit con ese día. Iré avisando.

Sábado 9 a partir de las 14:00, tras la caseta 133

Lo que sí que organizo, junto a Ester FG, es el I Picnic de escritores en apuros. ¿Cuántos autores se atreverán y en qué aprieto les pondremos? Eso solo lo sabréis, tanto los escritores como los asistentes, después de comer (cada uno se trae lo suyo, por cierto)...
I Picnic de escritores en apuros
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jueves, 24 de mayo de 2018

Relato breve de ciencia ficción: La inspiración

Nuevamente lanzo dados para hacer un relato corto para el reto de escritura creativa. Ahí podéis verme lanzarlos:

La inspiración

resultado de los dados para el cuento breve
El científico estaba a punto de averiguar cómo crear a su propio Frankeinstein, continuando con la tarea de su mentor, del que había heredado, a su muerte, el taco de folios con la investigación a medio terminar.
Seguía cavilando cuando un balón de fútbol rompió su ventana y fue a caer sobre los papeles, desperdigándolos y desordenándolos de la peor manera. La ira le invadió, y cuando el niño se asomó para pedir disculpas y recuperar su balón, lo pinchó con unas tijeras para hacerle llorar.
No obstante, ver al mocoso le dio la inspiración que le faltaba. Animar un cuerpo de adulto requería muchísima electricidad pero, ¿y un cuerpo de niño? Podía funcionar. Solo tenía que ir al cementerio y encontrar uno para probar... o ahorrarse el viaje y deshacerse de un vecino molesto.

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domingo, 20 de mayo de 2018

Mi accidentado viaje a Londres: Día 1 (Londres random)

El madrugón fue de espanto, pero quería llegar pronto para aprovechar el día. Llegué al aeropuerto sin incidentes, cambié unos cuantos euros por libras (miseria de cambio) y a esperar. Por cierto, Easyjet cuenta el bolso como equipaje de mano. ¡Menos mal que llevaba espacio en la maleta!<
El problema vino a la llegada, ¡mi transfer no apareció! Los teléfonos que me dieron no valían y tuve que llamar a mi agente de viajes española para que lo gestionara. El tipo llegó 30 minutos tarde y, para colmo, leía el periódico mientras conducía, ¡menudo empiece! Por cierto, London Gatwick no está en Londres... ni remotamente cerca. Casi dos horas en coche. El paisaje mola, no obstante, al menos cuando te llevan por la parte de la campiña y no de pueblo feo en pueblo feo.
Después de llegar al hotel y registrarme, intenté cambiar mis libras antiguas por las nuevas. No hubo manera, solo me dejaron cambiarlas por euros en una casa de cambio y me dieron muy poco. Tendría que haber ido al banco, pero no tenía tiempo ni ganas de buscar uno que aceptara cambiarme sin tener cuenta corriente. Las monedas viejas, por cierto, no las cambian ni en el banco, así que solo las puedes usar para caridad.
Luego intenté ir a Little Venice, que era mi primera parada, pero de camino me perdí y gracias a eso encontré un museo de arqueología egipcia, el Petrie, que abría una hora más tarde. Así pues, hice tiempo buscando un supermercado y me perdí otra vez. Acabé en el Soho y en Oxford Street. Las calles de Londres tienen mucho encanto, con muchas casitas como las de las pelis. Y hay muchísimos parques e iglesias bonitas, así que fue un paseo agradable.
Viaje a Londres. Casas típicas desde un parque, iglesia chulísima
Viaje a Londres. Casas típicas desde un parque, iglesia chulísima
Para cuando me orienté, era hora de comer, así que volví al hotel para hacerlo tranquilamente y coger un paraguas; el tiempo tenía mala pinta. Y luego, de vuelta intentar llegar a Little Venice, eso sí, tras pasar por el museo Petrie, que resultó ser alucinante. No es muy grande pero tiene una amplia colección de varios periodos y te dejan ir a tu aire. Además tienen una app, pero no la he podido probar porque no tenía datos. Y es gratis.
De camino a Little Venice pasé por Regents Park, qué es precioso y me causo muy buena impresión: 
También aproveché para pasar por Baker Street aunque no entré en el Museo de Sherlock Holmes porque había mucha cola. Después conseguí llegar a Little Venice sin demasiada dificultad. Es un sitio curioso aunque estéticamente tampoco nada del otro mundo. Luego aunque ya estaba cansada decidí ir a Notting Hill: fue una auténtica decepción
Viaje a Londres: Museo de Sherlock Holmes y Little Venice
Viaje a Londres: Museo de Sherlock Holmes y Little Venice
Pase también por Hyde Park y Kensington Park (básicamente son el mismo parque y no tengo claro dónde empieza uno y acaba otro) aunque el Palacio de Kensington solo lo vi desde atrás y no me pareció gran cosa. Ya estaba hecha polvo, de modo que intente atajar, me perdí y volví al mismo sitio de Hyde Park que me había gustado, el jardín italiano, desde donde llegué a un arco de mármol (Marble Arch) y luego me fui al hotel, una última caminata de más de una hora que se saldó con unos pies muy doloridos (todo el día andando... imaginad).
Ahí van los últimos vídeos que grabé sin editar, un desastre:

jueves, 17 de mayo de 2018

Microrrelato de fantasía feminista: San Jordi y la dragona

San Jordi no sabía que la bestia era una hembra. Tampoco que no había raptado a la princesa, sino que la había rescatado de un esposo maltratador. Cuando dio muerte a la dragona, dedujo, sin preguntar, que las lágrimas de la princesa eran de alegría por el rescate y no de pena por perder a su única amiga y tener que volver a su terrible realidad.
Aunque probablemente, de haberlo sabido, le hubiera dado igual: deseaba demasiado la gloria, y era muy fácil obtenerla tergiversando los hechos e ignorando a las víctimas.

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domingo, 13 de mayo de 2018

Organizando el reto Vuestras consignas, mi relato

Esta vez recibí todas estas palabras: Polilla (AM), Esternocleidomastoideo, cebraso (cebra mitad pegaso), Botafumeiro y Sincio (sustantivo, “Deseo” o “Tener muchas ganas de algo”), Disentería, escorbuto (Mayte), Picaporte (Lorena), Magia, eclipse, agua (Ester), monogamia (Daniel), Mayéutica (Emma), Dignidad (Carlos), Herrete (Inés), Desconstantinoplización (Carlos), chistera, abrecartas (Fernando), Engendro y secuoya (Olga)
Son un montón (y alguna se pasó diciendo palabras, pero se me olvidó avisar de las reglas por facebook), así que haremos como siempre, de tres en tres, algunas de cuatro, hasta llenar. Así que quedaría algo así:
Segundo relato: Botafumeiro, Sincio, Disentería, Escorbuto
Tercer relato:  Picaporte, Magia, Eclipse
Cuarto relato: Agua, monogamia, Mayéutica
Quinto relato: Dignidad, Herrete, Desconstantinoplización
Sexto relato: chistera, abrecartas, engendro, secuoya
Por desgracia, la mayor parte de las palabras me las dieron el domingo por la tarde y esta semana estoy en Londres, así que me temo que tardaré un poquito bastante en escribirlos todos. ¡Paciencia!

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jueves, 10 de mayo de 2018

Relato de fantasía: Terral: orígenes: Beso

El otro día me di cuenta de que no había publicado todos los relatos cortos de Terral que tenía escritos. Para los que no sepáis de qué va, es un personaje que creé para Adictos a la escritura, con el que hice el primer relato. Luego, fui haciendo más, con la idea de crear con el tiempo una novela compuesta. El proyecto quedó abandonado en favor de otras obras, pero estoy planteándome seriamente retomarlo. Ahí van todos los relatos, por si queréis poneros al día, ya que este es un poco de transición.

Beso

Tener una parte demoníaca cada día se me hace más difícil. Los controles de la ciudad se han endurecido y el hechizo que contiene y oculta esa mitad de mis ser se debilita por momentos. Al principio apenas lo notaba, pero desde que Adiadne y Vael entraron de nuevo en mi vida parece que ha empeorado.
No creo que sea por su culpa, aunque sus continuas carantoñas cuando creen que no miro no ayudan en absoluto a que mis instintos de súcubo se suavicen. Más bien diría que las sacerdotisas malignas que implantaron el hechizo en mí han decidido arrebatármelo poco a poco para que me entre el pánico y me decida a huir de la ciudad.
No pienso caer en su trampa. Sé que cuanto más tiempo aguante aquí más segura estaré. También sé que mientras estén centrados en capturarme dejarán de lado las otras barbaridades que quieran llevar a cabo. Al menos, unas cuantas. Además, al margen de la tensión que me genera saber que tarde o temprano mi otra mitad será lo bastante fuerte como para que la perciban, los meses que he pasado aquí han sido los mejores de mi vida. Primero, porque por primera vez en mi existencia puedo ser yo misma. Luego está Norval, de cuya compañía disfruto como nunca había disfrutado antes. Lástima que no pueda confiarle mi secreto. Esa confianza sólo puedo tenerla con mis dos socios, que han demostrado ser tan leales como útiles.
Gracias a ellos mi pequeña contribución a la ciudad, localizando a seres malignos y criminales que escapan a los filtros de la ciudad ha empezado a dar auténticos beneficios. Casi suficientes para dejar mi ocupación actual en la tienda de magia sin pasar verdaderos apuros. No obstante, pensando en el futuro y en que tarde o temprano tendré que huir de la ciudad, prefiero seguir con ambas cosas y ahorrar todo lo posible. Conseguir buenas rutas de escape seguras no suele ser barato, y es una de las pocas cosas sobre las que ni yo ni mis compañeros informamos a los sacerdotes. De todos modos, solo las usan unos cuantos estafadores, contrabandistas y pilluelos inofensivos. Los verdaderos enemigos de la ciudad tienen medios de huida propios, y el resto de los criminales está tan convencido de que no va a ser capturado que ni se molesta en preocuparse por esas menudencias.
Estoy informándome sobre las rutas, que cambian casi cada semana, cuando veo a Norval a lo lejos. No sé si me ha visto, de modo que no puedo esconderme, pero hago una seña a mi informante para que desaparezca, cosa que hace encantado. Le espero apoyada en una pared y me comporto como si fuera normal encontrarle en los barrios bajos después del anochecer.
—¡Terral! Menos mal que te encuentro.
—¿Es que me buscabas a mí? —me sorprendo. No puedo ni llegar a imaginar cómo me ha encontrado si es así. Y eso es muy preocupante, porque si puede encontrarme ahora podrá hacerlo cuando huya.
—¿Eh? No, en realidad no. Pero ha sido una gran casualidad, porque tú conoces la zona mejor que yo.
—¿Y qué haces por aquí? —pregunto, infinitamente aliviada por su respuesta.
—Una de nuestras feligresas vivía por aquí. Hace tres días que no aparece y me preocupa.
—Sé que te resultará extraña la pregunta, pero ¿qué sentido tiene que vaya tan lejos a rezar? Hay como cinco templos entre este barrio y el vuestro.
—Creo que la avergonzaba pedir caridad, por eso venía a pedir ropa y alimentos tan lejos —responde. Inmediatamente imagino lo que ha ocurrido. Probablemente alguien se dio cuenta de que los ingresos de la mujer no eran suficientes para justificar la ropa nueva y dedujo que la mujer estaba llevando a cabo actos reprochables. Es probable que incluso se preguntara en los templos cercanos, que por supuesto negarían haberle proporcionado ayuda, y la mujer acabaría en prisión, sospechosa de robo. Aunque el sistema de justicia de esta ciudad es irreprochable, resulta increíble la cantidad de injusticias que cometen por exceso de celo.
Le cuento mis sospechas a Norval y nos dirigimos a los calabozos más cercanos, donde efectivamente está la mujer. Al menos ahora no tendrá que preocuparse por la caridad. La indemnización que otorga la ciudad por esta clase de errores es sustanciosa. Tras arreglarlo todo, Norval se despide de su feligresa y decide acompañarme, por lo que doy por finalizado mi trabajo de esta noche y tomo el camino más directo a casa.
Hablamos de todo un poco, aunque me doy perfecta cuenta de que está intentando decirme algo delicado y me preocupo un poco. Cuando llegamos a la puerta, él se queda mirándome, y si mis ojos no me traicionan se está sonrojando. Pasado un rato, se me agota la paciencia.
—A ver, Norval. Sea lo que sea, me lo puedes decir antes del alba —le sonrío, pero cada vez estoy más nerviosa. Seguro que son malas noticias. Lo bueno nunca dura.
—Es sólo... intento reunir el valor para decirte que... estoy enamorado de ti.
Me quedo atónita, no sé qué responder a eso. Hasta hace poco, para mí todos los conceptos relacionados con sentimientos positivos eran sinónimos y todos significaban debilidad. Por supuesto, a estas alturas soy capaz de diferenciarlos a nivel teórico, e incluso identificarlos en otros, como Adiadne y Vael, pero soy una nulidad a la hora de identificar la maraña de emociones que conforma mi parte humana, tanto tiempo reprimida. Ni siquiera sé si una semisúcubo como yo puede enamorarse.
—Yo... —me quedo callada de nuevo y él sonríe.
—No tienes que contestar. Simplemente tenía que decírtelo —se acerca a mí y me besa suavemente en los labios. Esto es suficiente para despertar mis instintos de súcubo por un instante y cuando recupero el control, le empujo. Me mira con los ojos muy abiertos, desde la pared contra la que ha chocado.
—Lo siento, yo... —no puedo seguir, por lo que salgo corriendo. Dudo que me haya descubierto, porque la barrera de contención que evita que mi parte demoníaca sea detectada sigue ahí pero, ¿por qué he reaccionado así, entonces? Hasta que no lo descubra, será mejor que no vuelva a ver a Norval... ni a cruzarme con ningún otro hombre.

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