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Todos los relatos cortos y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia
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sábado, 21 de marzo de 2020

Viaje a Córdoba: Medina Azahara, Alcázar, Leyendas de la Judería

Excursión a Medina Azahara

Después de la visita a la Mezquita tenía un tour contratado a Medina Azahara, una ciudad palatina que mandó edificar el primer califa de Córdoba, Abderramán III, y de la que solo se ha excavado un 12%.
Primero hay que coger un bus que te lleva hasta el Centro de Interpretación, luego, el que va solo tiene que entrar en el centro antes de coger el bus lanzadera que lleva al complejo arqueológico, pero nosotros, que íbamos con guía, fuimos a este directamente.
Allí, nos hablaron de la historia de Medina Azahara (que a pesar de su esplendor no fue habitada ni un siglo)  y paseamos por todos los lugares accesibles del yacimiento, como las dependencias del servicio y las de los soldados, la casa de Yafar y del heredero, las caballerizas... etcétera. Creo que en un sitio como este es imprescindible contratar con un guía, porque aprendes más sobre lo que estás viendo y su importancia en la historia, además, ayuda a despertar la imaginación. De otra forma, o tienes mucha, o solo ves piedras y alguna que otra construcción que más o menos se intuye lo que es.
Después de recorrer todo lo que se podía visitar, volvimos a coger el autobús lanzadera de vuelta al Centro de Interpretación donde vimos una pequeña exposición arqueológica y un vídeo que recreaba en 3D la parte excavada. Este acabó justo a tiempo para coger el bus que llevaba de Medina Azahara a Córdoba.
Viaje a Córdoba: Medina Azahara
Viaje a Córdoba: Medina Azahara

Visita al Alcázar

De vuelta a Córdoba, ya era la hora de comer, así que tome cualquier cosa y me fui directa al Alcázar. La entrada es bastante asequible y puedes echar unas cuantas horas, así que lo recomiendo.
Lo primero que hice fue subir a la torre (las vistas están bien, aunque tampoco es para tanto, y las escaleras son muy altas, así que, si tienes problemas de movilidad, ni te molestes) y ver la exposición de mosaicos, que está en una especie de sala de reuniones. También hay unos baños turcos, al parecer, según me dijo uno de los guías, parecidos a otros que hay de pago, con lo que te ahorras esa visita.
Después, paseé un largo rato por los jardines haciéndome amiga de un gato cariñoso que no paraba de perseguirme para que le diera mimos. Los jardines del Alcázar son preciosos, con distintos espacios y, como hacía buen tiempo, era una gozada estar por allí. Pero bueno, por resumir: es una visita que merece mucho la pena.
Viaje a Córdoba: vistas desde el alcázar, sus jardines y puerta de la judería
Viaje a Córdoba: vistas desde el alcázar, sus jardines y puerta de la judería

Free Tour Leyendas de la Judería

Después de la visita al Alcázar me fui al hotel para lavarme los dientes y descansar un poco antes del primer free tour de la tarde, Leyendas de la Judería. El tour estaba bastante bien y el chico era majo, pero no dijo demasiadas cosas más allá de lo que ya habíamos visto en el Tour del día anterior con lo mejor de Córdoba.  Esperaba más leyendas y menos historia, más que nada porque la historia ya la tenía controlada. Por eso, no acabe el tour y salí de él como un cuarto de hora antes de que acabara; el tour de leyendas y misterios de Córdoba me lo habían retrasado a ese día y, aunque no había prometido que pudiera estar, decidí darle la oportunidad. Fue una buena decisión, como comentaré en la próxima entrada del viaje.
Leyendas y misterios de Córdoba, Museo Arqueológico.
Vídeo del viaje a Córdoba 

 

sábado, 7 de marzo de 2020

Viaje a Córdoba: ruta clásica, Palacio de los marqueses de Viana, Mezquita

Llegué a Córdoba muy pronto, mucho antes de que se pudiera hacer el check in, así que me di un paseo callejeando, en dirección al hotel pero no yendo directa. Acabé en un templo romano que está al lado del ayuntamiento. Como todavía me sobraba mucho tiempo, me pasé por la oficina de información turística, donde me dieron una lista de museos y monumentos que visitar con los precios y horarios, además de una guía de Córdoba y un mapa. La plaza donde se ubica, por cierto, es bien bonita, ya hablaré de ella. Luego, subí al hotel para soltar la impedimenta, tras lo cual me fui al palacio de los marqueses de Viana. 

Palacio de los marqueses de Viana

Se puede entrar solo a los jardines o solo a la visita guiada, pero yo cogí la entrada conjunta.
La verdad es que los patios me encantaron. Los jardines son un montón (doce en total) y hay de todos los estilos, así que es una maravillosa forma de empaparse de patios cordobeses.
Por otro lado, la visita guiada por la casa (que no se puede visitar por libre) se me hizo un poco pesada. También es cierto que la guía parecía estar recitándolo de carrerilla y que no enganchaba nada, así que imagino que dependerá de quién te toque. Pero aun así es curioso ver cómo vivían las familias nobiliarias, cómo organizaban las estancias (curiosamente, las más lujosas no eran las suyas, sino las de invitados) y las colecciones que tenían.
Viaje a Córdoba: Palacio de los marqueses de Viana, Plaza del Potro, Torre-Campanario de la mezquita catedral de Córdoba
Viaje a Córdoba: Palacio de los marqueses de Viana, Plaza del Potro, Torre-Campanario de la mezquita catedral de Córdoba
Free tour: Lo mejor de Córdoba en dos horas
Después de comer y descansar un poco en el hotel, me fui al primer free tour que tenía contratado: lo mejor de Córdoba en dos horas.  Nuestro guía, Álvaro, era genial, aunque los otros asistentes al tour iban con niños y no dejaron de pararse a charlar en cualquier lado, así que el recorrido se alargó. Suerte que me habían anulado lo que tenía planeado para después, porque no habría llegado. Eso sí, tuve que retrasar mi visita al Alcázar, con la que planeaba rellenar ese "hueco".
Durante el tour vimos el precioso Casco Antiguo y repasamos la historia de la ciudad. Visitamos las principales plazas (como la de la Corredera y la del Potro) y callejones (el de las Flores es tan bonito como en las fotos, y eso que era invierno), además de otros puntos emblemáticos de Córdoba (la sinagoga, el patio de la Mezquita, el Alcázar...), un par de Casas-Patio típicas preciosas y lugares que pasan desapercibidos pero molan mucho, como un lugar donde trabajan el cuero de manera que queda en relieve (donde compré un marcapáginas). También visitamos las caballerizas del Alcázar y, como era un poco antes de la exhibición equina que suelen hacer, pudimos entrar a la zona central y ver a los caballos entrenando para el show. Todo un privilegio.
Cuando acabó el tour ya era hora de cenar y tomé el peor helado de chocolate del mundo.
Viaje a Córdoba: interior de la Mezquita-Catedral de Córdoba

Mezquita de Córdoba

Al día siguiente madrugué para ir a la Mezquita-Catedral, porque a primera hora sale gratis entrar (si bien es cierto que hay poca luz para apreciarla, si bien me han dicho que no es por la hora del día, sino porque es así de oscura). La mezquita de Córdoba me encantó. Hasta la catedral que hicieron dentro me pareció bonita, aunque sin duda hubiera sido mejor que la dejaran como estaba. Puedes pasarte horas mirando los detalles y los distintos ángulos, además, tienen un minimuseo en el interior. Pero tenía una cita con la historia de Medina Azahara y tuve que marcharme más o menos pronto. De esa excursión hablaré en la próxima entrada.
 

sábado, 21 de septiembre de 2019

Viaje a Rumanía: Sibiu, Sibiel, Sighișoara (día 3)

Ruta por Sibiu

Por la mañana hicimos una ruta por toda la ciudad de Sibiu, que tiene mucha personalidad, y no solo por las extrañas ventanas de los tejados que parecen seguirte con la mirada. Vimos las iglesias de las tres confesiones cristianas (Iglesia Romano-Católica, Catedral Evangélica y Catedral Ortodoxa de Santa Trinidad) con las particularidades de cada religión, la Plaza Grande, la Plaza Pequeña, el Puente de los Mentirosos y la calle más bonita de Sibiu con las antiguas murallas que rodeaban toda la ciudad de Sibiu...
De todas las ciudades de Rumanía que visitamos, es de las que más me gustó. Tiene dos niveles, pero se ve en una mañana, pero es preciosa, muy tranquila y con edificios preciosos. Había bastantes zonas con puestos de mercadillo, y durante el tiempo libre hice mis primeras (y casi únicas, al margen del agua) compras: un par de marcapáginas. También, en una de las plazas, había jóvenes practicando oficios tradicionales, ya que en Sibiu pasan varios meses como aprendices y llevan una ropa especial que hace fácil reconocerlos.
Viaje a Rumanía: catedral evangélica y casas de Sibiu, iglesia de Sibiel
Viaje a Rumanía: catedral evangélica y casas de Sibiu, iglesia de Sibiel

Visita al museo de iconos sobre vidrio de Sibiel


Luego fuimos a comer a Sibiel, pero antes pasamos por la iglesia, con unos preciosos frescos interiores, y su museo de iconos sobre vídrio. Este contiene piezas de arte muy naif hechas por los campesinos en invierno. Habían sido donadas por los vecinos y algunas tienen cientos de años, pero la mayoría me hizo mucha gracia porque no tenían mucha técnica. Imagino que porque se quedaban con las que no salían muy bien y por tanto no lograban vender. Pero fue una visita curiosa, os recomiendo buscar fotos de las obras por internet, para echaros unas risas.

Sobre el Restaurante La nana sibiel: 

Este restaurante era tradicional y, tras recibirnos con Palinka, una bebida tradicional rumana con altas dosis de alcohol que no me atreví a catar (ya sabéis que yo no bebo alcohol) tomamos comida casera, como queso, sopa de verduras, carne con puré de patatas y tarta de anacardos.
Consejos para viajar a Rumanía (7): Los rumanos tienen bastante resistencia al alcohol y sus licores son bastante fuertes. Además, por ejemplo, sus botellines más pequeños son de medio litro como mínimo. Vamos, que lo tengas en cuenta antes de pedir ^^.

Ruta por Sighișoara

Continuamos el viaje a Sighișoara, lugar de nacimiento de Vlad Tepes (más conocido como Drácula o Vlad el Empalador), aunque no es que viviera allí muchos años. Tercer día, tercer incidente: el autobús se estropeó a 10 minutos de la ciudad. Hay que reconocer que la gente del pueblo donde se estropeó se portó genial, porque nos trajeron agua para combatir el calor, nos ofrecieron usar sus baños e incluso vino el médico del pueblo por si acaso. Al final, apareció otro autobús y pudimos llegar a una hora razonable.
Antes de ir al hotel fuimos a ver el centro histórico de Sighișoara. Tiene pocas cosas, la Torre del reloj, la casa donde nació Vlad Teples y poco más, pero el centro es bien bonito, con muchas cuestas, eso sí. De casas medievales, se conserva bastante de lo que había en esa época. Luego, fuimos al hotel, donde me relajé un poco antes de cenar e irme a dormir.

Sobre el hotel Doubletree by Hilton hotel Sighisoara:

Un hotel correcto, con una cama cómoda. Como todos los demás, está muy céntrico y este tiene piscina, aunque no llevaba bañador. Cenamos bastante bien (berenjenas empanadas, carne en salsa con pasta y natillas) pero el desayuno era muy pobre.


martes, 23 de julio de 2019

Experiencia en canoa y Big Paddle Surf en el embalse de San Juan

Ya sabéis que en verano no estoy mucho al aire libre. Entre la alergia al sol y que no tolero bien el calor, prefiero las actividades de interior. Pero era el staff day de mi empresa y las actividades molaban, así que me unté de crema y me vestí en plan Pantoja (gorro con ala, fular...) para disfrutar de la actividad. No sirvió de nada echarme crema cada dos por tres y estar tan tapada: a pesar de ello, sufrí quemaduras y reacciones alérgicas graves. Pero me lo pasé genial, eso sí.
embalse de San Juan
El embalse de San Juan, por cierto, es un paraje precioso, no me extraña que lo llamen La Playa de Madrid, porque hay muchos sitios con arena donde poner las toallas y disfrutar del agua (que además tiene la ventaja de no estar salada) todo el día. No es que yo pueda permitírmelo, por culpa de la alergia al sol, pero ahí lo dejo para los que no tengáis ese problema. Además, como fuimos entre semana, no había mucha gente y era una gozada la tranquilidad que se respiraba. Pero paso a las actividades en sí.
El Big Paddle Surf consiste en que muchas personas se suben a la misma tabla y reman al unísono. Esta fue la primera actividad que me tocó y, la verdad, es complicado mantenerse de pie sobre la tabla, aunque me manejé bastante bien.
Luego me tocó usar por primera vez una canoa en solitario en una carrera de relevos... Sobra decir que no había cogido unos remos en la vida y que, entre que estaba aprendiendo a manejarme, que me senté mal y que me quedé encallada en unas rocas, hice perder a mi equipo... Hicimos otras competiciones grupales bastante divertidas alternando con chapuzones para combatir el calor. 
paseo en canoa
Sí, soy yo paseando en canoa
Por desgracia, mi suerte es la que es: el agua del lago no es precisamente transparente y, aunque hicimos las actividades en una zona que en principio no tenía rocas (son afiladas y hay riesgo de arañazos gordos, además, la arena es rasposa: llevad botiquín), para una que había, al caer de la tabla fui a parar justo encima de ella, y era una bastante afilada... Así que me hizo un corte bastante considerable en la rodilla y, como al monitor se le había olvidado el botiquín, me pasé unas cuantas horas sangrando sin parar hasta que pude hacerme una cura de emergencia*.
Finalizamos la mañana con un paseo en canoa, a la que acabé cogiendo el truco. Es una actividad chula y la verdad es que me gustó mucho navegar con ella, aunque por supuesto no podré repetir la experiencia, al menos en días soleados, por culpa de la dichosa alergia.



sábado, 8 de junio de 2019

Viaje a Florencia 2: La otra Florencia, consejos...

El día postdiarrea también tenía un tour por la mañana temprano, de modo que minimicé riesgos madrugando y desayunando temprano. No fueron necesarias tantas precauciones porque una bolsa entera de limones y la ingesta constante de limonada había hecho su trabajo. De hecho a mediodía me atreví comer comida normal y no me pasó nada. 

Free Tour Another Florence

La ruta gratuita en la que estaba apuntada el domingo era Another Florence, una visión alternativa de la ciudad que se saltaba los monumentos más representativos (el Duomo y el Puente Viejo) e iba la historia propiamente dicha y a lugares con encanto pero no tan conocidos. 
Empezaba en la preciosa plaza de Santa María Novella y, la verdad, me gustó bastante aunque la guía a veces se ponía a hablar en portugués más que en español. Pero se notaba que, a diferencia de los del día anterior, ella era una guía profesional y lo hizo muy bien. A nivel histórico estaba bastante completo (casi más que los dos del día anterior juntos, a decir verdad) y también se nos dieron unas pinceladas de arte y de curiosidades, una combinación perfecta. Cierto es que Florencia no es tan grande y que vimos muchos sitios "repetidos" con respecto a los recorridos turísticos del día anterior (por ejemplo, volvimos a pasar por la iglesia de Orsanmichelle o la Plaza de la Signoria), pero el planteamiento de las explicaciones eran distintas y nos llevaban a través de calles menos turísticas pero no menos interesantes. También nos dieron algunos consejos interesantes de comida y bebida y nos indicaron lugares "secretos" pero interesantes, así que, cuando acabamos en la Plaza de la Santa Croce, me fui con buen sabor de boca.
Viaje a Florencia: Iglesias de Santa María Novella y de la Santa Croce
Iglesias de Santa María Novella y de la Santa Croce

Florencia Random

Había programado otro free tour de leyendas de Florencia para la tarde, pero este me lo anularon. Pensé en visitar la Galería de los Uffizi, pero las 2 horas de cola me desalentaron y la entrada con reserva era imposible. Yo no pago 20€ para estar 2 horas en un museo y que me echen. Otra cosa hubiera sido entrar por la mañana temprano y estar hasta el final, ya sabéis que soy de las que acampan en los museos si me gustan, pero no era el caso. Además, corría el riesgo de que me volviera la diarrea y que, tras estar mucho tiempo a la cola, tuviera que abandonarla. Así que lo dejé para otra ocasión. 
El caso es que empecé a dar una vuelta camino del hotel para lavarme los dientes y entré en varias tiendas que llamaron la atención. También me topé por casualidad con el Palacio Medici y entré hasta donde se podía: es bien bonito y lo recomiendo. 
El día empezó a ponerse entonces bastante feo y fue poner el pie en el hotel y estallar un tormentón con rayos y truenos de esos que hacen vibrar las paredes. Así pues, como lo único que me faltaba era un resfriado, esperé en la habitación hasta que pasó lo más gordo y volví a salir. 
Viaje a Florencia: palacio Medici y Perfumería de Santa María Novella
Palacio Medici e interior de la Perfumería-Farmacia de Santa María Novella
Ya he dicho que Florencia es pequeña, y la prueba es que, sin tours de por medio, en cuestión de media tarde visité otra vez todos los puntos de interés por los que habíamos pasado y todavía me sobró tiempo para tomarme un helado, ir a la fuente del Porcellino y realizar el ritual de tocarle el morro y ponerle una moneda en la boca para volver a la ciudad, dar un superrodeo, intentar entrar en la Academia del Cuero (que acababa de cerrar), visitar una sinagoga y una iglesia ortodoxa rusa y ver la maravillosa...

Officina Profumo-Farmaceutica di Santa María Novella

 Es una perfumería fundada en 1612 (aunque los frailes dominicos ya hacían perfumes allí desde 1221) donde se siguen haciendo y vendiendo perfumes. Está decorado como un lujoso palacio y conserva muchos elementos de fabricación de perfumería tradicional. Sin duda un plan alternativo que recomiendo, impresionante, gratuito y rápido de ver. 

La vuelta a casa

Fue un madrugón, para desayunar pronto e irme pitando al aeropuerto. El vuelo, operado por Vueling e Iberia, salió con retraso pero llegó más o menos a la hora. Y, de ahí, me fui directa a la oficina, ¡de vuelta a la realidad.

Sobre el hotel delle Camelie

La calidad-precio es bastante buena. El personal es muy amable y la localización es excelente.
Las habitaciones y el baño son enanos, pero se ven limpios. Eso sí, tu descanso depende de la buena voluntad del resto de huéspedes (o de que no olvides los tapones para los oídos), porque se oye absolutamente todo y a mí me tocaron unos maleducados que estuvieron de fiesta hasta las tantas. Los artículos de aseo son los imprescindibles y básicos, pero no tuvieron inconveniente en dejarme desinfectante, tiritas... para curarme las heridas de la caída y hasta me proporcionaron cubiertos para que hiciera mi limonada.
El desayuno es abundante y bien intencionado, pero muy básico y el chocolate no sabía nada. Aunque claro, teniendo en cuenta que dos de los tres días me tuve que alimentar a base de yogurt, y que no pusieron ningún problema en ponerme yogures de más, tampoco fue algo crítico. Me sorprendió que me lo sirvieron en mesa en vez de ser buffet. 
Otra sorpresa no tan agradable fue que me dijeron que tenía que dejar la llave en recepción. Os parecerá una tontería, pero no me gusta que nadie lleve el control de cuándo entro y cuándo salgo y, si tengo que pedir mi llave, me siento como si me controlaran. Vale, sí, tienes que pasar por recepción y saben cuándo entras y sales de todas formas, pero no me gusta.
A pesar de todo, si vuelvo a Florencia es un alojamiento que tendré muy en cuenta.

Antes de pasar a los consejos, el vídeo resumen del viaje

Consejos para viajar a Florencia

  • Hay un autobús, llamado Volainbus, que va del aeropuerto al centro de la ciudad directo. Tiene buena frecuencia y, si lo compras en la máquina, el billete de ida y vuelta te sale por 10 €, mientras que si compras simplemente el billete de ida te sale por 6 cada uno.
  • Los baños públicos no solo no son baños públicos, sino que te cobran mínimo 1€ y ni siquiera están bien mantenidos. En esas condiciones, mejor ir a cualquier cafetería y tomarse algo. O echarle morro y entrar a los baños de los locales con terraza, como si fueras uno de los clientes. Si no llego a hacer eso, me arruino.
  • Las heladerías que tienen esos helados que parecen obras de arte en realidad son las malas: puro conservante. Busca heladerías orgánicas o artesanas. De precio están más o menos, pero nada que ver.
  • Las cafeterías tienen todos los productos más o menos con el mismo precio, sean o no céntricas... siempre que lo pidas en la barra y no te sientes. Si haces esto último, te arriesgas a un sablazo en el bolsillo.
  • Las pizzas valen entre 5 y 10€ en todas partes, si te cobran más, ¡te están timando!
  • En Florencia hay una normativa que prohibe comer sentado en Via de’Neri, Piazzale degli Uffizi, Piazza del Grano y Via della Ninna, de las doce a las tres de la tarde y de seis a diez de la noche (puedes comer caminando, eso sí). En el resto de lugares y plazas se puede comer, aunque parece ser que hay problemas si lo haces en los pórticos de las iglesias...
  • En muchos bares (no restaurantes), hay Happy Hour, que no es como en España. Básicamente, te pides una bebida y puedes comer absolutamente todo lo que te dé la gana hasta que finalice. Una de las guías nos dijo que la mayoría de los florentinos lo que hacen es entrar a varios bares, ver lo que tienen y pagar finalmente en el que tenga la comida que más les convence, con lo que hacen una cena bastante abundante.
  • Ten cuidado si compras agua mineral en un supermercado, los italianos son muy aficionados al agua con gas y están mezcladas en los estantes: asegúrate de que pone "Naturale".
  • Y, sobre todo, ¡no bebas de las fuentes, aunque te digan que son potables!


sábado, 1 de junio de 2019

Viaje a Florencia: 1: Florencia medieval y renacentista + anécdota vergonzosa

Primera toma de contacto con Florencia

Viaje a Florencia: Santa Maria dei Fiore
Santa Maria dei Fiore, en el Duomo
Volé con Iberia y el viaje fue bastante bien, sin retrasos. Llegué, sin embargo, bastante tarde porque había ido a trabajar por la mañana, así que lo primero que hice fue ir a hacer el check in en el hotel. Cuando salí, ya era de noche, pero el Duomo estaba relativamente cerca, así que decidí ir a verlo. Aunque no estaba iluminado cuando llegué, me produjo una gran impresión y además estaba el Aleluya de Haendel sonando de fondo.  Casi me puse a llorar de lo bonito que era. También vi la Plaza de la República, pero básicamente lo que hice fue dar vueltas y vueltas alrededor de Santa Maria dei Fiore (catedral de Santa María de las Flores), especialmente después de que lo iluminaran.

Free tour de la mañana con La bussola: Florencia medieval

El primer día completo que pase en Florencia tenía un free tour a eso de las 10:30, en el Palacio Strozzi. Por ello bajé desde el hotel tranquilamente dando un rodeo y  llegué justo a la hora.
Este tour iba sobre los Medici, y, tras visitar el patio del Palacio Strozzi, cuyo interior es un museo, hicimos un recorrido por todos los lugares relacionados con la familia, cuya historia esta ligadísima a la de la ciudad. Muestra guía lo hacía bastante bien y la ruta turística fue interesante,  repleta de historia y de arte.
Hicimos una pausa en medio que aproveché para comprar un panforte, postre típico que siempre recomiendan cuando viajas a Florencia. Era pequeño, muy caro y, aunque de sabor no estaba mal, cargaba bastante y ni siquiera me lo acabé.
El tour fue avanzando históricamente, siguiendo un recorrido a lo largo del pasaje que crearon para ir a su palacio de fin de semana desde la Plaza de la Signoria (un auténtico museo al aire libre, no solo por su copia del David de Miguel Ángel, sino por el resto de estatuas: ¡atentos a la estatua de la medusa por detrás!) y el Palacio Viejo, pasando por el Puente Viejo hasta llegar al final de los Medici en el Palacio Pitti.
Viaje a Florencia: Plaza de la Signoria, con el palacio viejo y galería de estatuas
Plaza de la Signoria, con el palacio viejo y galería de estatuas

Una comida típica en Florencia

Luego, eso sí, hicimos una parada más donde nos dijeron los mejores lugares donde comer. Uno de ellos era una pizzería (Gustapizza) y otro una heladería artesanal (Sbrino), lo que me vino genial, porque mi idea era comer una pizza y un helado de postre. Debo reconocer que estaban ambos estupendos, aunque la pizza un poco salada porque era de anchoas, lo que me hizo beber mucha agua. Esta se me acabó y tuve que rellenarla de la fuente de la plaza donde comí. La guía había dicho que era potable, pero probablemente fuera el desencadenante de una situación muy ridícula qué ocurrió después.
Acabado el free tour y la comida, mi idea era ir al hotel para lavarme los dientes antes de la siguiente ruta turística gratuita. Por suerte, pasé por delante del Duomo y empecé otra vez a dar vueltas alrededor de la catedral de Santa María de las Flores. Esto me entretuvo bastante y no me alejó demasiado del punto de encuentro del tour, que en realidad empezaba una hora antes de lo que pensaba, por lo que pude llegar a tiempo, no sin antes comprar un cuadro a una artista local, Sandra Lourdes Pilatasig Díaz, que hace cuadros sobre cristal.

Free tour de la tarde con La bussola: Florencia renacentista

El segundo free tour empezó y esta vez iba sobre el Renacimiento. La guía también lo hizo muy bien y nos habló de cómo la Edad Media dio paso al Renacimiento gracias a algunos artistas, así como algunas de sus rencillas y anécdotas varias. Esta ruta turística tenía un contenido algo menos interesante que el otro (eché en falta que se profundizara en algunos personajes, como Leonardo da Vinci, por ejemplo), aunque los puntos por los que pasamos, como mercados, o la Iglesia de Orsanmichele, que inicialmente era un almacén de grano, por lo que tiene planta cuadrada (pudimos entrar y es muy curiosa), y por supuesto el Duomo, donde nos hablaron de la catedral de Santa María de las Flores y el baptisterio de San Giovanni con sus Puertas del Paraíso, me gustaron mucho. Aquí también hicimos una pausa en medio (que me vino muy bien) y seguimos avanzando hasta finalizar en la Iglesia de Santa Croce, donde nos hablaron de Dante y finalizamos el recorrido. Y en este punto es cuándo empieza mi anécdota vergonzosa.
Viaje a Florencia: Baptisterio de San Giovanni con la catedral de fondo, interior de la iglesia Orsanmichele
Baptisterio de San Giovanni con la catedral de fondo, interior de la iglesia Orsanmichele

Mi vergonzosa tarde en Florencia

Pudo ser la pizza o el helado, incluso el panforte, pero me decanto por creer que el agua de las fuentes no era tan potable como afirmaba la guía. Sea como fuere, el caso es que me dio cagalera.
La primera vez fue en el descanso del segundo tour (que ya he dicho que me vino de perlas, porque pude entrar a un restaurante a tiempo), tras beberme media botella. No le di mayor importancia y seguí tan normal hasta que, al ir a finalizar el free tour, bebí otra vez (de ahí mi sospecha) y volvió a darme un retortijón. Lo malo es que ocurrió justo mientras subía un escalón y el espasmo fue tan grande que me caí al suelo en plancha, haciéndome una buena raspadura y un daño tremendo en la rodilla.
Por suerte, del golpe se me pasaron las ganas y todos dejaron de prestarme atención pronto para oír las últimas explicaciones de la guía. Cuando acabó, le di su propina y me marché con toda calma en busca de otro bar o restaurante. No habían pasado ni un par de minutos cuando me dio otro super-retortijón. Esta vez no me caí, pero fue tan fuerte que no pude recorrer ni los 5 metros que me separaban del restaurante al que casi había llegado. Sí, señores, me cagué encima. Literalmente

Qué hacer si tienes diarrea en el extranjero

  1. Mantén la calma y disimula. O no. Es vergonzoso, pero oye, a todo el mundo le puede pasar. Y más si eres de estómago delicado.
  2. Localiza el baño más cercano para evacuar con tranquilidad y asearte si no llegas a tiempo.  Yo, por supuesto, fui a lo segundo. De hecho, cuando entré salía una señora cuyo marido acababa de pasar al aseo y me dijo en italiano algo así como: "Vas a tener que esperar". "No, si ya da igual", le respondí yo, con toda calma, en español. Por la cara que puso y el paso atrás que dio, creo que entendió por dónde iban los tiros. Pero bueno, el caso es que acabé por entrar y arreglé como pude el estropicio. Aunque por supuesto era necesario un cambio de bragas. Y de pantalones. Y hasta de camiseta.
  3. Busca el supermercado más cercano y compra limones, agua mineral y dieta blanda, o sea, yogures, pechuga de pavo, etcétera. Esa será tu comida al menos por el resto del día. El zumo del primer limón bébelo sin más, el resto disuélvelo en agua y vete tomándolo poco a poco, pero no dejes de beber, porque podrías deshidratarte.

Qué hice el resto de la tarde tras el desastre

No tenía ningún plan para la tarde, pero el incidente me quitó todas las dudas: la prioridad era ir al hotel, ducharme y ponerme ropa limpia. Además de cortar los limones, tomarme uno a palo seco y hacer una limonada fuerte que me cortara la diarrea.
Hecho esto, me encontraba en un hotel con la rodilla hinchada al doble de su tamaño habitual, una raspadura en el brazo y una diarrea de campeonato. Pero, por Dios, estaba en Florencia. Y había mucho que ver en muy poco tiempo.
Así que salí cojeando, con una toalla pequeña modo de pañal por si acaso (que remató el día haciéndome una rozadura importante) y caminé más de 40 minutos hasta la plaza de Miguel Ángel, a la que cuesta bastante subir cuando estás cansado, pero cuyas vistas merecieron muchísimo la pena. Por suerte, el limón, amigo infalible, hizo su trabajo y no volví a cagarme encima. Luego, otros 40 minutos de vuelta al hotel (los últimos diez minutos tuve que apretar el paso para llegar a tiempo al baño y evitar otro desastre, lo reconozco), una cena de dieta blanda y a la cama.
Viaje a Florencia: panorámica de Florencia desde la plaza de Miguel Ángel
Sonriendo, a pesar del desastre de unas horas antes y el agotamiento, por las bellas vistas con las que acababa el día

¿Qué pasó el día 2? Lo descubriréis el sábado que viene...
Vídeo resumen del viaje


sábado, 2 de marzo de 2019

Escapada a Sevilla: días 2/3: Sevilla Monumental, Macarena, Triana y random

Tras una primera tarde en la que hice los tours de Leyendas y Misterios y del barrio de Santa Cruz, me quedaba otro día completo en Sevilla, en la que hice otros tres con Heart of Sevilla y me sobró tiempo para explorar un poco en modo random.

Tours por Sevilla

Sevilla Monumental

Para empezar la mañana, hice el tour que se supone que tienes que hacer el primero, que es Sevilla Monumental, donde ves todo lo básico y te cuentan la historia de la ciudad. El punto de encuentro eran las Setas (Metropol-Parasol), monumento reciente que ha ganado varios premios pero que en Sevilla tiene sus detractores. Luego fuimos al Ayuntamiento, donde nos explicaron el curioso origen del signo de Sevilla (las sílabas No y Do con una madeja de hilo en medio): cuando el rey Alfonso X guerreó por la sucesión al trono, muchas ciudades le abandonaron, pero Sevilla se mantuvo fiel y, al ganar la guerra, pronunció un discurso que empezaba por "Sevilla no me ha dejado" (no-madeja-do).
Viaje a Sevilla: Metropol-parasol Las Setas, Archivo de indias y Catedral de Sevilla
Metropol-parasol Las Setas, Archivo de indias y Catedral de Sevilla
Luego fuimos al Triángulo Patrimonio de la Humanidad, una plaza desde donde vemos la catedral de Sevilla con la Giralda (hasta la zona de las campanas es musulmana, luego cristiana), el Archivo de Indias y el Alcázar. Después, pasando por la fábrica de tabaco (industria muy importante en Sevilla) y el hotel Alfonso XIII (una joya a la que más tarde tuve el placer de colarme para verlo por dentro: no os cortéis, es público), dimos un paseo hasta la Plaza de España pasando por varios pabellones de la Exposición Iberoamericana del 29. 
La verdad es que este tour me parece imprescindible y lo disfruté muchísimo porque es una ciudad preciosa y tiene una historia interesante. 

Barrio de la Macarena

Cuando acabé Sevilla monumental, me fui a ver otro trozo del precioso Parque de María Luisa pensando que estaba lo bastante cerca. No era así y tuve que correr para llegar al siguiente Tour. Este era por el barrio de la Macarena. No es una zona muy típica, pero tiene muchas iglesias (la mayoría de las cuales, salvo San Luis de los Franceses fueron quemadas en algún momento, o fueron destruidas en la guerra civil porque fue uno de los barrios que más sufrió en esos tiempos) y buenas historias. Además de las iglesias, vimos la Casa Grande de Pumarejo y, al final, las murallas y la Basílica de la Macarena, a la que entré para ver al Cristo y a la Virgen de la Macarena (coincidió que se podía pasar por detrás para ver su manto y allá que fui: espectacular).
Viaje a Sevilla: Barrio de la Macarena: Iglesia de San Luis de los Franceses y Basílica de la Macarena
Barrio de la Macarena: Iglesia de San Luis de los Franceses y Basílica de la Macarena
Además, luego, cuando paseé por el barrio, me pareció bastante auténtico, con gente andando por la calle, comprando... más vecinos que turistas. 
Como estaba relativamente cerca del hotel, me fui a comer allí antes de darme un largo paseo que precedía a mi último tour del viaje. De camino, me topé con un artista callejero, Leo Toledo, que hacía cuadros con los dedos chulísimos. Era todo un espectáculo y, además de quedarme un rato viéndolo, le compré un cuadrito. También me colé en el Hotel Alfonso XIII.

Barrio de Triana

El último tour fue en el barrio de Triana, que no está mal y tiene algunas historias interesantes (nos hablaron, por ejemplo, de la primera vuelta al mundo). Los que vivieron allí fueron los primeros en embarcarse hacia América y es un barrio muy ligado a la alfarería, que estuvo ocupado por las clases bajas hasta el siglo pasado. Ahora es un barrio de gente adinerada con bastante buen ambiente. Incluso pudimos entrar a una iglesia, cosa no tan fácil porque no están abiertas todo el día. Entramos en el mercado de Triana, uno de los más antiguos, y finalizamos en el Puente de Triana.
Viaje a Sevilla: Torre del Oro y Barrio de Triana
Viaje a Sevilla: Torre del Oro y Barrio de Triana

Sevilla Random

Después de que acabara el tour era demasiado pronto para volver al hotel, así que di un paseo por la zona tomando un helado que estaba delicioso. Volví a pasar por todos los monumentos importantes de noche y finalmente subí hasta el hotel caminando por la zona comercial, que al ser sábado por la tarde estaba muy animada.
Viaje a Sevilla: Ayuntamiento, Alcázar y una de las muchas calles estrechas de Santa Cruz
Ayuntamiento, Alcázar y una de las muchas calles estrechas de Santa Cruz
 Al día siguiente me levanté temprano, demasiado, así que decidí que, antes de ir andando a la estación, pasaría por Santa Cruz de nuevo. Me gusta mucho ese barrio, la verdad. Para llegar volví a ver todos los monumentos más básicos y luego, subiendo poco a poco por la judería, vi la estatua de don Juan Tenorio, varias iglesias, la estatua de Zurbarán y la casa de Pilatos, entre otras cosas. También di un rodeo para ver el Acueducto Romano antes de llegar a la estación, aunque esto último no mereció la pena, porque apenas le quedan cinco arcos. Y con esto acabó mi escapadita a Sevilla. Me quedó mucho por ver, aunque lo básico lo cubrí por completo.

Vídeo resumen del viaje