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Todos los relatos cortos y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

miércoles, 1 de julio de 2026

Relato: Un arma legendaria

Un nuevo lanzamiento de dados para hacer este relato:
 

Un arma legendaria

Dados que inspiraron el relato
Sung quería unirse a una banda de aventureros buscatesoros para ser rico y famoso, pero no estaba a la altura y todas le rechazaban cuando ponía a prueba sus habilidades. Nunca sería un gran arquero, apenas era capaz de acertar en la diana. También era un desastre con la espada, no podía sostener alto el escudo mucho rato y era penoso montando a caballo. 
Por eso se había propuesto hacerse con un arma legendaria, para compensar sus carencias. Se decía que los grandes héroes no eran tan grandes hasta que las empuñaban, que las armas les transmitían sus conocimientos y habilidades.
Conseguir una no era fácil, pues solo se encontraban en peligrosas mazmorras donde nadie sobrevivía al adentrarse. Pero un día se le ocurrió que las de los héroes, cuando estos morían, no volvían a aparecer, así que la deducción más lógica era que los enterraban con ellas.
Desde entonces, esperaba con paciencia a que el reloj marcara las diez y media, momento en el que se cerraban las puertas del cementerio, y se colaba en él. Por suerte, la mayoría de los héroes tenían sus propios mausoleos y solo había que forzar las cerraduras, aunque alguna que otra vez le tocó cavar. 
Nunca encontraba más que huesos, pero no se desanimaba y siguió registrando tumba tras tumba hasta que, en una de ellas, que pertenecía a un héroe que había viajado con una famosa banda de aventureros, encontró una daga. 
En cuanto la tocó, aprendió muchas cosas de golpe: cómo forzar una cerradura, cómo detectar e inutilizar trampas, cómo acercarse a alguien sigilosamente para matarle... Horrorizado, se dio cuenta de que era una daga de ladrón. 
Intentó razonar una explicación, pero la explicación le llegó de los conocimientos que le había transmitido la propia daga. Todas las armas legendarias, cuando moría su propietario, volvían al lugar donde era más probable que les encontrara alguien afín. Por eso casi todas acababan en peligrosas mazmorras, porque solo los valientes se adentraban en ellas. Y por eso la daga de ladrón seguía allí, ¿dónde mejor que una tumba para encontrar a alguien dispuesto a colarse en un lugar sagrado para robar un arma sin correr ningún riesgo?
Sung se sintió desolado por un momento, pero luego se lo pensó mejor. Los ladrones de las bandas de aventureros no tenían que enfrentarse a terribles enemigos cara a cara, pero aun así se llevaban una parte proporcional del botín. Algo más, si afanaban algo a sus compañeros. 
En el fondo, era el papel más cómodo y apropiado. Ahora, solo tenía que encontrar una banda pero, en cuanto demostrara sus nuevas habilidades, no sería difícil. Después de todo, alguien capaz de detectar trampas y abrir cerraduras complejas era un buen fichaje cuando se trataba de buscar tesoros.
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