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Todos los relatos cortos y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Relato: Magia sin varita

Nuevo lanzamiento de dados, que podéis ver aquí:

Magia sin varita

Dados que inspiraron el relato de fantasía
Levanto cosas con solo mirarlas. No es nada especial, todo el mundo puede hacerlo. Salvo que yo no necesito usar una varita mágica para lograrlo.
Las varitas, después de todo, tienen sus límites y, además, recuerdan las circunstancias exactas en las que conjuraron cada encantamiento, con lo que son una magnífica herramienta de control ciudadano. Un criminal capaz de hacer magia sin ellas puede generar mucho caos a su alrededor.
Yo soy una criminal, sé de lo que hablo. Empecé con pequeños robos para vivir un poco mejor en el pequeño pueblo de pescadores repleto de cangrejos donde me crie, pero cuando me mudé a la ciudad se me abrió un mundo de posibilidades.
Lo que no había hecho nunca era matar a alguien, hasta esta semana. Me ha ayudado otra persona que también tiene poderes más allá de su varita. Nuestros caminos convergieron como los de cualquier criminal con demasiado éxito: cuando la mafia nos reclutó por la fuerza, tras amenazarnos con desvelar nuestro pequeño secreto a las autoridades. 
Nos prometieron su silencio a cambio de un asesinato y no pudimos negarnos. Nos entrenaron para combinar nuestros poderes de forma que aumentara su alcance y nos enseñaron a mentir de forma convincente. Luego, nos dieron un plan de acción muy sencillo: matar al objetivo a plena vista con nuestros poderes, en medio de una multitud de gente, y fingirnos desconcertados cuando nos interrogaran.
El plan salió a pedir de boca, aunque no como esperaban. Porque matamos, sí, pero no al objetivo, sino al capo, que había decidido estar presente para disfrutar en directo de la muerte de su rival, y al hombre que nos entrenó.
Cuando las autoridades nos devolvieron nuestras varitas sin usar, dándonos por inocentes, fuimos directos al lugar donde nos habían entrenado. Llámalo intuición, pensamos que quizás no era la primera vez que usaban a personas como nosotros para cometer asesinatos. Y encontramos la lista.
Tu nombre aparece en ella, junto al de muchos otros. No, no te pongas nervioso. Puedes intentar matarme, sí, pero hay otra persona que tiene tu nombre y las pruebas que te incriminan. Además, no estoy aquí para eso. Vengo a hacerte una oferta. Tú también has hecho tus pinitos como ladrón y traficante, seguro que te interesa. 
Estamos pensando en montar una banda. La unión hace la fuerza, ya sabes. Esos mafiosos no se atrevían a tenernos entre sus filas porque, en el fondo, tenían miedo de nuestras capacidades. Pero todos los de la banda seremos especiales, con lo que no debemos temer a nuestros iguales y seremos prácticamente invencibles. Además, por supuesto, será muy lucrativo, así que, ¿qué me dices? ¿te animas?
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