PINCHA PARA SABER DE QUÉ VAN. Para más información visita la Web oficial de Déborah.
Todos los relatos cortos y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

miércoles, 21 de enero de 2026

Relato: La galaxia inexplorada

Un nuevo relato basado en una tirada de cartas Fatum. Esto es lo que significa:
Un personaje tecnológicamente mejorado nacido en un planeta terramorfado y que vive en un exoplaneta. Su verdadero amor es alguien genéticamente mejorado y es pupilo de un cyborg. Su marca del pasado es un viaje de negocios en una nave espacial y está en una misión de exploración en una lejana galaxia 
 

La galaxia inexplorada

Cartas que inspiraron La galaxia inexplorada
Esa galaxia tenía muchas posibilidades, sí. Como todas las galaxias. Una inmensa extensión que explorar en busca de recursos escasos y difíciles de encontrar. La tripulación era una pandilla de pardillos que tenía la esperanza de encontrar un filón que les haría de oro, pero más mema era Melisa por haber abandonado su pequeño exoplaneta para capitanear a esos idiotas.
El problema era que nadie quería darle la capitanía de una nave a una techmeg. Siempre se daba esa oportunidad a los genemeg. Oficialmente era porque tenían la ventaja de que no dependían de máquinas y ordenadores que podían fallar en las misiones largas. La realidad era que se creían superiores.
La excepción eran las naves de exploración, porque ningún genemeg quería capitanear una de esas misiones peligrosas, largas y a menudo infructuosas. Melisa tampoco pero, cuando acabara la misión, fracasara o no, ya nadie le podría quitar el título de capitana, aunque no volviera a dirigir una nave en su vida. Entonces podría casarse por fin con su amor verdadero, Terris, por mucho que no fuera genemeg como ella.
La idea había sido de su mentora, Lisan, una cyborg con tanto poder que los genemeg bailaban a su son a pesar de que era más máquina que persona. Melisa daba gracias por el viaje de negocios en el que la conoció. Gracias a ella, había pasado de ser una paleta sin mejoras crecida en un planeta terramorfado a una techmeg con muchas posibilidades. Sus consejos siempre eran certeros.
Seguía otro de ellos cuando, en el primer salto fuera de los territorios conocidos, se internó en el sector 7.1.2.8.6 de la galaxia inexplorada, donde se había perdido la última nave de exploración, cuya última notificación era que se iba a acercar a un planeta con potencial en esas coordenadas. Las naves eran caras; si la localizaba, podía volver a casa antes de tiempo con ella a remolque. Nadie se lo reprocharía, era el protocolo.
Nada más abandonar en salto vieron los pedazos de nave. Melisa reaccionó rápido: mandó a la base una comunicación informando de lo que estaban viendo y se preparó para saltar de nuevo. No tuvo tiempo de hacerlo. Un rayo destructor salió del planeta tan deprisa que no se percató de estaba a punto de dejar de existir, aunque lo último que creyó ver fue la figura de su amada.
Cuando el último mensaje de Melisa llegó a la base, Lisan estaba allí para recibirlo. Asintió con gravedad. Sospechaba que en esa galaxia, más concretamente en esas coordenadas, había una civilización avanzada. Las sospechas se habían confirmado. Activó el protocolo y, en cuanto salió de la base, se permitió por fin una sonrisa.
Melisa le había caído bien y la había ayudado a florecer, pero todo cambió cuando cometió el error de presentarle a Terris. Lisan llevaba años cortejando a la genemeg discretamente, pero esta, en cuanto había cruzado la mirada con Melisa, se había enamorado de ella. Lisan no había llegado tan lejos dejando que otros se interpusieran en su camino; no le había quedado más remedio que quitar de en medio a su rival. Ahora, en cuanto pasara un periodo prudencial de duelo, en el que compartiría su dolor, podría volver a cortejar a Terris.
El primer paso era comunicarle la mala noticia. Pero no fue ella quien abrió su puerta, sino uno de sus familiares, con semblante preocupado. Lisan se enteró entonces de que Terris se había colado como polizona en la nave de su amada. Había dejado programado un mensaje de despedida para el momento justo en el que salieran del territorio conocido y ya no hubiera marcha atrás, momento en el que también pensaba abandonar su escondrijo y dar la sorpresa a Melisa.
Los circuitos de Lisan no estaban preparados para esa sobrecarga emocional. Tampoco para un output tan inesperado en sus casi siempre perfectos planes. Fue capaz de comunicar la noticia y de seguir con su vida como si nada, pero su programación empezó a fallar. Desde entonces, fue encadenando errores hasta que su poder menguó y sus rivales, al acecho, dieron el golpe definitivo para acabar con ella.
*:–☆–:*:–☆–:*:–☆–:*:–☆–:*:–☆–:*:–☆–:*
¿No quieres perderte más entradas como esta?
Entra en deborahfmunoz.com para leer más relatos, viajes y contenido cultural

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Muchas gracias por visitarme y comentar! Espero que lo que publico te haya gustado pero, si no es así, por favor, ¡dímelo de forma constructiva! Tus comentarios me ayudarán a mejorar.