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Todos los relatos cortos y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

miércoles, 13 de septiembre de 2023

Escapada en el Tren de los Molinos

La verdad, me encanta el concepto de los trenes turísticos. Son ecológicos, y te permiten explorar lugares interesantes con un guía. ¡Hasta te amenizan el trayecto! Mi primera prueba con estos trenes fue la visita al interesante paisaje del Campo de Criptana con el Tren de los Molinos.
El viaje cuesta 50€ y los trenes salen de Atocha o Chamartín. Durante el trayecto de ida, de unas dos horas, tienes una pequeña dramatización de Cervantes comentando sobre el Quijote y los molinos, y también te reparten una guía con el orden de las excursiones y los restaurantes en los que puedes comer entre ellas.
Lo primero que visitó mi grupo fue la Sierra de los Molinos. Hay muchos, pero solo los de tejado negro son los históricos originales. De los demás, uno lo hizo el ayuntamiento y el resto diferentes embajadas sudamericanas. La idea era hacer un minimuseo de sus países dentro de cada uno, pero hoy en día cada molino tiene temáticas propias.
Panorámica de la Sierra de los Molinos desde el Autobús
Panorámica de la Sierra de los Molinos desde el Autobús
Nosotros entramos en uno de los molinos tradicionales, donde aprendimos los mecanismos para rotar el molino para que agarre vientos favorables, pararlo, moler... Es increíble la complejidad que tenían y el nivel de sofisticación mecánica que alcanzaron.
Luego, entramos en otro molino dedicado a la gran Sara Montiel, donde nos hablaron de su vida y pudimos ver algunos de sus vestidos, objetos y carteles de sus películas...
Acabadas las visitas a los molinos, entramos al centro de interpretación, donde ahondamos en la historia de los molinos y su funcionamiento, cuánto ganaba un molinero y otras curiosidades. También había una pequeña exposición de arte.
Después teníamos tiempo libre, que aprovechamos para visitar el molino dedicado a la historia del vino, que en la planta baja tiene una recreación de una taberna romana y según subes empiezas a conocer la historia y características del vino manchego. 
Pozo de nieve e iglesia del pueblo
Pozo de nieve e iglesia del pueblo
Llegó entonces la hora de comer y, como íbamos de bocata, elegimos una de las paradas en el centro histórico para visitar el barrio de Albaicín y ver la iglesia, el ayuntamiento y el pueblo en general. Había tiempo más que de sobra para verlo todo antes de que se reanudara la excursión.
La primera parada de la tarde fue el Pozo de Nieve, donde esta se compactaba para crear hielo para todo el año. Es una visita curiosa, y al lado hay una iglesia donde se encontró una virgen románica, pero como esta no está ahí, sino en el pueblo, el templo no tiene demasiado interés.
Luego, visitamos las Bodegas Castiblanque, donde nos contaron su historia y nos explicaron y mostraron los procesos que llevan a cabo para fabricar el vino, con una gran inversión en tecnología. Finalizó la visita con una cata de tres vinos distintos, acompañada de maridajes de productos típicos de la zona (a mí, como no bebo vino, me dieron un mosto). La verdad es que estaba delicioso.
Con esto, acabó el día y regresamos en el autobús al tren. Debo decir que me encantó, y sin duda iré a más excursiones en trenes temáticos.
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miércoles, 6 de septiembre de 2023

Relato: Un modo de localizarla

Un nuevo relato en el que escribo basándome en lo que sacaron los dados...

Un modo de localizarla

Dados del relato
Había pasado una gran tarde con Elise. Sus manos no se habían soltado ni por un segundo, y ella parecía muy interesada en lo que le decía. Así pues, después de acompañarla a su casa y de hacer un largo camino de vuelta hasta la estación de tren, que solo logró localizar gracias al navegador gps del teléfono, se puso a dibujar la tarde que habían pasado juntos, soñador.
Tan concentrado estaba que no se percató de que le estaban robando su maletín, donde llevaba sus dibujos y, lo más importante, su teléfono. 
El aparato no estaba localizable, pero decidió no borrar en remoto sus datos con la esperanza de que el ladrón lo encendiera en una zona wifi y se sincronizaran los datos con su nube; así podría recuperar el número de teléfono de Elise. Poco le importaba todo lo demás, salvo la forma de contactar con ella: se habían conocido en una exposición de una zona de la ciudad que ninguno solía frecuentar y no era probable que volviera a encontrarse con ella para pedírselo de nuevo. 
No hubo suerte, pero luego cayó en que sí que sabía una cosa: dónde vivía. Así que lo primero que hizo a la mañana siguiente fue tomar el tren e intentar localizarla en su casa. 
Se perdió varias veces; ya era difícil llegar con la ayuda del smartphone, pero esta vez no lo tenía y tampoco había estado especialmente pendiente del camino el día anterior. No obstante, horas después, agotado y hambriento, llegó hasta la casa y llamó al timbre.
Le abrió una señora entrada en años, que le comunicó que allí no vivía ninguna Elise. Seguro de que esa era la casa, insistió, desesperado, hasta que la anciana le dio con la puerta en las narices y gritó que llamaría a la policía cuando siguió en el umbral, suplicando.
Se alejó de la casa, desconcertado. Era una fachada inconfundible, pero por si acaso dio vueltas por el vecindario, no fuera que encontrara otra igual, e incluso llamó a varias puertas para preguntar. No se rindió hasta bien entrada la tarde, pero finalmente tuvo que aceptar que no volvería a localizar a esa chica tan especial.
Cuando por fin se largó del pueblo, Elise, escondida en el segundo piso de la casa de su abuela, la misma mujer que había negado conocerla, suspiró aliviada. 
Había pasado una tarde estupenda con él, pero esa misma mañana, había empezado a mandarle mensajes obscenos y luego se presentaba en su casa, desarreglado y comportándose como un desquiciado. Definitivamente, no volvería a dar su número de teléfono a alguien al que conociera tan poco, y mucho menos dejaría que la acompañara a casa, por mucho que sintiera de nuevo esa conexión tan especial.
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miércoles, 26 de julio de 2023

Viaje a Chequia: Praga: Clementinum, ciudad vieja y barrio judío

El clementinum

Como ya comenté en mi última entrada sobre Praga, ese día también visité el Clementinum, aunque como se estaba alargando la entrada os hablo de este maravilloso lugar ahora.
Pagar esa entrada sí que merece la pena. Va con visita guiada, solo en inglés o en checo, pero resulta muy interesante hacerla aunque no conozcas ninguno de esos idiomas, así que no dudes en reservar con antelación (con mucha antelación) porque las plazas se agotan en seguida, incluso en temporada baja.
La visita al clementinum me fascinó no solo por la maravillosa biblioteca (la más bonita que he visto, aunque no te dejan pasar y solo la puedes mirar desde la entrada), sino también por las curiosidades astronómicas, los instrumentos de medición y la panorámica desde la torre. Hay que tener en cuenta que ese lugar se utilizó como medida del tiempo y del cielo durante siglos, y que tiene muchas curiosidades. Una visita que no puede fallar.
Biblioteca del Clementinum y Barrio Judío
Praga: Biblioteca del Clementinum y Barrio Judío

Ciudad Vieja y Barrio Judío

Mi última mañana en Praga la dediqué a hacer el que debería haber sido el primer tour, que abarcaba toda la ciudad vieja, con la plaza del reloj astronómico y muchos puntos de interés del centro, algunos de los cuales no había visitado todavía porque no están en el camino principal entre la plaza, el Puente de Carlos y mi hotel: el Teatro Estatal, la universidad carolina, algunas iglesias. De hecho, cerca de la Torre de la Pólvora hay algunos interesantes edificios modernistas, utilitaristas y hasta cubistas en los que no me había fijado.
Finalizamos el tour en el barrio judío. De este último hay poco que lleve a pensar que es judío, ya que en su momento se demolió entero (bonitos edificios, por cierto) y se expulsó a los judíos de él. No obstante, ahora hay bastantes sinagogas y el cementerio judío, que tiene doce metros de profundidad. 

La chica del tour lo hizo muy bien e incluso se pasó de hora, pero aún así iba bien para llegar al aeropuerto en hora. Estuve una buena media hora esperando el autobús, solo para descubrir en el último segundo que no se cogía ahí y tener que echarme una carrera para llegar a tiempo. Luego tocó una larga espera en el aeropuerto que se hizo más larga por culpa de Ryanair, ya que no embarcamos en hora.Pero al margen de ese pequeño contratiempo, quedé muy satisfecha por mi visita a la República Checa.
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martes, 11 de julio de 2023

Viaje a Chequia: Karlovy Vary

El cuarto día en la República Checa madrugué para visitar Karlovy Vary. A la del hotel se le había olvidado mi bolsita de desayuno, por suerte tenía magdalenas y pude comer una de camino al punto de encuentro, donde volví a coincidir con algunas personas de tours previos.
Karlovy Vary es una ciudad balneario de estilo decimonónico debido a que un incendio en esa época lo arrasó todo. Los balnearios estaban a lo largo de todo el río y la verdad es que todos los edificios son preciosos. Hay algunos más espectaculares, por supuesto, pero en general es muy agradable pasear por allí.
Además, los lugares que alojan las fuentes tienen una arquitectura propia y especial, utilizando muy distintos materiales y consiguiendo un estilo muy característico. Cada fuente tiene la temperatura a la que sale el agua y lo que hay que beber es el agua del fondo y se necesita una jarrita especial cuya asa es en realidad una especie de pajita (se venden por todas partes). 
Karlovy Vary: vista del paseo / columna de la peste y uno de los edificios que albergan las fuentes (derecha)
Karlovy Vary: vista del paseo / columna de la peste y uno de los edificios que albergan las fuentes (derecha)
También hay un géiser natural dentro de un edificio un poco soso, y con la tierra que suelta el agua se hacen souvenires petrificados con distintos objetos.
La ciudad tiene mucha historia y ha sido frecuentada por todo tipo de personajes famosos, ya que la República Checa, antigua Bohemia, formaba parte del Imperio austrohúngaro y personajes como Beethoven, Froid, la propia emperatriz Sissi y Francisco José (y la suegra, por lo que Sissi se alojaba en otro lugar)… visitaron esta ciudad balneario. Además de muchos actores, ya que los interiores de muchos de los balnearios son ideales para rodajes varios.
En general, en la zona más turística lo que se vende son cosas de lujo, aunque hay algunas excepciones. La verdad, la única objeción que tengo que hacerle a la ciudad es que no hay ni un solo baño público y me cobraron un euro para hacer pis.
La vuelta fue tranquila y llegamos bastante tarde a la ciudad, así que poco más podía visitar por ese de día, así que me dediqué a comprar los souvenirs de turno porque al día siguiente me marchaba, y regresé al hotel prontito para hacer la maleta.
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