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Todos los relatos cortos y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

martes, 27 de febrero de 2024

Escapada a Guadalajara en el tren de la Alcarria

 Hace unos meses, cuando planeaba mi viaje a Aragón, se me ocurrió añadir un día más con parada en Guadalajara y un amigo me dijo: "No te lo recomiendo, tiene cosas chulas, pero la estación de tren está tan lejos que no vale la pena".
Pues bien, le hice caso pero me quedé con las ganas de ver esas cosas chulas, así que aproveché para matar el gusanillo cuando Renfe lanzó un nuevo tren temático hacia esa ciudad. Como en estos trenes está todo incluido (transporte y ruta por la ciudad), la logística ya no es un factor a tener en cuenta porque, al llegar, nos llevaron en autobús al centro de la ciudad (y otro tanto a la vuelta).
Lo primero que visitamos fue la concatedral de Santa María, aunque no nos detuvimos allí porque tampoco tiene gran cosa y era más interesante la siguiente parada: la Capilla de Luis de Lucena, que tiene unos frescos fantásticos en su interior (y es casi un milagro que siga en pie).
Seguidamente, fuimos al Palacio de la Cotilla, un palacete del siglo XVII que no parece gran cosa en su exterior, pero que guarda en su interior un gran tesoro: el salón chino, cubierto por completo de papel de pasta de arroz. Pintado a mano en China, narra la historia de la visita de un emisario del Emperador a una localidad y tiene muchos detalles curiosos. Además, hay una exposición dedicada a Buero Vallejo, pero no a su faceta teatral, ¡sino a la de pintor!
Panteón de la Duquesa de Sevillano, Palacio del Infantado y Salón Chino del Palacio de la Cotilla
Panteón de la Duquesa de Sevillano, Palacio del Infantado y Salón Chino del Palacio de la Cotilla
Continuamos la visita viendo el Convento de la Piedad, hoy un instituto, y luego bajamos hasta el pintoresco Palacio del Infantado, que también es un museo. Aunque la mayor parte se perdió en un incendio, se salvaron algunos frescos en unas pocas salas, cuya historia es muy interesante.
Después seguimos hasta la Plaza Mayor, donde nos dieron tiempo libre para comer y pasear. No había mucho más que ver aparte de lo que habíamos visto e íbamos a ver, pero sí que paseamos por el parque de la Concordia y logramos entrar en un par de iglesias: la de Santiago Apóstol y la Parroquia de San Ginés. La de San Nicolás El Real estaba cerrada.
La primera parada tras la comida fue la Cripta Ducal de los Mendoza en la Iglesia de San Francisco. La iglesia está desamortizada y es bastante anodina, había una exposición de una cofradía, pero la Cripta es impresionante. Finalizamos el tour en el precioso Panteón de la Duquesa de Sevillano, impresionante tanto por dentro como por fuera (aunque por dentro no dejan echar fotos).
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miércoles, 14 de febrero de 2024

Viaje al norte de Portugal: Oporto a cubierto

El viaje en días anteriores:
Finalizo las entradas sobre el viaje al norte de Portugal con los lugares cubiertos que puedes visitar en Oporto. Hay tres de pago que son imprescindibles (Palacio de la Bolsa, librería Lello y Catedral), y también puedes visitar gratuitamente el Centro Portugués de Fotografía.

Palacio de la Bolsa

Cuando acabó el tour de la Ciudad Vieja, me fui corriendo para el Palacio de la bolsa para ver si conseguía una entrada de última hora y no ir pillada al día siguiente. 
En la web pone que se hacen las visitas en el idioma de la primera persona que llegue a cada turno, pero por suerte eso no es así y tienen franjas para cada idioma.
Hay siempre mucha cola, pero, tras una larga espera, pude hacerme con una entrada y ver ese maravilloso edificio por dentro. Es una visita guiada cada cuarto de hora y merece mucho la pena ver el lugar y conocer su historia. 
La guía locutaba muy bien y nos condujo por las distintas salas, cada una con su propio estilo y decoración palaciega, hasta acabar en la joya de la corona, el salón árabe, donde además estaban ensayando para un concierto. Maravilloso.
Salón árabe del Palacio de la Bolsa, librería Lello y Catedral
Salón árabe del Palacio de la Bolsa, librería Lello y Catedral

Librería Lello

Es una de las librerías más bonitas del mundo y se hizo famosa por el rumor de que J. K. Rowling, que vivió allí al lado, se inspiró en ella para algunas cosas de Harry Potter. Aunque la mujer lo ha desmentido, cuesta creer que viviera en Oporto, a dos calles de la librería, y no la conociera.
Tienes que comprar la entrada por Internet con anticipación. Hay dos colas, la de la franja horaria actual y la de la siguiente media hora. Son bastante largas y, aunque me planté en la cola de las diez la primera, a las 9:30, no entré hasta las diez y cuarto. La entrada cuesta ocho euros pero luego te hacen un descuento en los libros que compres por ese valor (aunque están bastante pasados de precio). Hay una entrada más cara que te da pase rápido, si de todas formas tienes intención de comprar un libro, creo que compensa con tal de no tener que esperar tanto.
La librería es preciosa pero está súpermasificada y agobia mucho pasear por ahí. Además, es casi imposible sacar una foto decente. Pero merece la pena entrar y aproveché para comprar el libro que tanto mencionan en prácticamente todos los tours de Oporto, Amor de perdición

Centro Portugués de Fotografía

Es de entrada gratuita a las exposiciones permanentes, aunque las temporales son de pago. Las permanentes constan de una exposición de fotos antiguas, otra sobre los personajes emblemáticos que pasaron por el edificio (es la antigua prisión) y otra supercuriosa de cámaras de fotos antiguas.

Catedral (Sé) de Oporto

Finalicé la mañana en la catedral, la entrada más barata (3€) pero no por ello menos interesante. El interior está repleto de cerámicas y es muy bonito, con unas decoraciones soberbias, aunque el trozo de catedral es un poco más soso. En la entrada entra, aparte de la propia catedral, el claustro, el tesoro y la subida a la torre.
Y con esto finalizó mi escapada por el norte de Portugal. A pesar de la lluvia, me quedé muy satisfecha.

El resto del viaje

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martes, 30 de enero de 2024

Viaje al norte de Portugal: Aveiro y Costa Nova

El viaje en días anteriores:
El tercer día también tenía una excursión, esta vez a Aveiro y Costa Nova. Era sólo medio día y una hora a la ida y una hora a la vuelta se iban en transporte. 

Costa Nova

Primero fuimos a Costa Nova, un pueblecito con una línea de casas pintorescas, pero que no tiene mucho más que ver. A la hora que lo visitamos, ni las cafeterías ni las tiendas estaban abiertas, así que en cuarto de hora ya estábamos otra vez en camino. 
Casas de Costa Nova, Casas de Aveiro y barco, Museo de Art Nouveau de Aveiro
Casas de Costa Nova, Casas de Aveiro y barco, Museo de Art Nouveau de Aveiro

Aveiro

Luego fuimos a Aveiro y lo primero fue hacer un crucero por la ría. Totalmente prescindible, no hay nada que ver desde el barco, ya que casi todo lo que se ve en el recorrido es nuevo y lo que no (por ejemplo, el museo de Art Nouveau) se puede ver dando un paseo. Y suerte que justo no estaba lloviendo porque está totalmente descubierto y si nos hubiera pillado en el barco no habría habido manera de evitar mojarse. 
No llegamos a pasear con el guía por el centro histórico, sino que nos dieron tres cuartos de hora de tiempo libre. Pensé que sobraría tiempo porque el casco histórico es solo una calle con la iglesia de la Vera Cruz. Al menos la parte que nos indicó nuestro guía. La catedral estaba muy lejos para ir y volver en ese corto espacio temporal.
Además, del lado que el guía ni mencionó, cruzando en busca de un supermercado a la otra calle, me encontré con que había un precioso edificio de Ayuntamiento y una bonita iglesia (la de la Misericordia) con cerámicas, que al parecer también son puntos de interés aunque se le olvidara decirlo. Vamos que el pueblo no está mal pero tampoco es que sea para hacer una excursión larga allí. 

El resto del viaje:

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miércoles, 17 de enero de 2024

Viaje al norte de Portugal: Braga y Guimarães

 El viaje el día anterior: tours en Oporto
El segundo día en el norte de Portugal fue una excursión a Braga y Guimarães. Como el día anterior, estaba claro que íbamos a mojarnos, pero íbamos todos bien pertrechados. 

Braga

La excursión empezó en el santuario del Bom Jesús, un lugar de peregrinación. Está en lo alto de una montaña y hay una larga escalera plagada de estaciones de peregrinación con grandes esculturas y fuentes. Pero por supuesto nosotros no subimos todas, nos llevaron arriba del todo y nos dieron tiempo libre, así que solo pude bajar hasta la penúltima estación antes de volver arriba, entrar a la iglesia corriendo para verla y regresar al autobús.
Después fuimos a Braga y, con la excusa de la lluvia, en vez de pasear por la ciudad nos lo contaron todo dentro de un cenador y pasamos más tiempo del necesario dentro de la catedral. Por suerte no tenía contratada la comida con ellos y pude aprovechar en ese rato para visitar la ciudad, que tiene bastante encanto, mientras los demás se quedaban en el restaurante. Además de ver el centro histórico, me comí un bacalao típico de Braga en un restaurante plagado de aficionados al fútbol porque en ese día coincidía con el partido de la Champions.
Santuario del Bom Jesús, Catedral de Braga, letras de Braga
Santuario del Bom Jesús, Catedral de Braga, letras de Braga

Guimarães

La última parada fue Guimarães, y comencé a mosquearme cuando intentó contarnos todo lo que veíamos desde el autobús, como si fuera un tour panorámico. Por suerte, cuando llegamos al castillo había escampado y pudimos bajarnos y verlo. No obstante, en vez de bajar andando por el parque del castillo hasta el centro como estaba previsto, nuevamente con la excusa de la lluvia nos saltamos la parte del parque. Bajamos de nuevo frente al Palacio de los duques de Braganza y ahí comenzó a llover otra vez. Entonces quisieron que nos metiéramos en el autobús y dar otra vuelta panorámica en vez de entrar en el casco histórico, que es para lo que se va a Guimarães. Dije que si alguien no quería mojarse se metiera en el autobús, pero que nos dejaran entrar en el casco histórico a los que no nos importara un poco de agua. La respuesta fue negativa y nos obligaron a meternos en el autobús hasta que amenacé con poner un libro de reclamaciones. En ese momento, rectificaron y decidieron dejarnos bajar a los que quisiéramos para ver el casco histórico. Quince minutos no es que sea mucho, pero por lo menos pudimos ver esa maravilla Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Y entonces, aunque de mala gana, sí que accedí a que nos metiéramos en el autobús para irnos, aunque no habíamos tenido todo el tiempo libre que nos prometían en el tour y acabamos una hora antes de lo previsto. 
Castillo y centro histórico de Guimarães
Castillo y centro histórico de Guimarães 

El resto del viaje

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