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Todos los relatos cortos y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

lunes, 5 de abril de 2010

Evolución de viajerainterdimensional

Como ya sabéis, paralelamente a este tengo otro blog, viajerainterdimensional. Este blog tiene su historia, así que la voy a contar. La publicidad de viajerainterdimensional (en adelante viajera, para abreviar) surgió antes que la historia en sí. ¿Por qué? pues ni idea, me dio el venazo y se me ocurrió:
Diana tiene dos grandes problemas…
El primero

Está atrapada en otra dimensión, sin muchas posibilidades de regresar pronto
El segundo

Sus acompañantes, los únicos que pueden ayudarla, son dos vampiros que desean de ella algo más que su sangre…

No sé, tiene gancho, así que antes de empezar siquiera a hacer el blog, hice un documento de power point con fondo negro y letras antiguas rojas y lo envié a todos mis contactos (nota a mis contactos: gracias por vuestra paciencia: sé que soy muy pesada mandando publicidad de mis blogs constantemente, pero es que me queda muy chula y quiero compartirla con vosotros XD). El blog lo diseñé en la misma linea, fondo negro y letras rojas, con toques morados y azules, y de portada puse una imagen de muestra del windows vista con dos árboles entrelazados (el que haya leido viajera imaginará por qué).
Al principio tuvo mucho éxito (dentro de mi limitada red de contactos), pero pronto dejaron de llegar visitas. Como no lo leía nadie, dije en ambos blogs que si no recibía un número x de visitas, la pobre muchacha moriría frente a las hadas vampiro. A la vez, preparé dos entradas simultáneas: una que continuaba la historia y otra que la cerraba definitivamente. Por suerte, se hizo el milagro y pude continuar la historia.
Más adelante, hice una imagen de publicidad con un pequeño fragmento significativo de viajera:
publicidad de esmtezlia
Sorprendentemente, las visitas se triplicaron, y me di cuenta de que iba por el buen camino. Finalmente, nada más descargarme el GIMP, con el que me dedico a pasar las horas muertas diseñando mi propia publicidad, decidí que, ahora que tenía medios (con el paint no era buena idea intentar nada) podía acabar con la imagen de los arbolitos de las imágenes de muestra de windows vista y hacer una portada adecuada, que es la que actualmente está en el blog (faltan los signos célticos, que añadí más tarde):
portada
Ahora estoy trabajando en una galería de imágenes de Esmtezlia, que para el que no lo sepa es el mundo en el que se desarrolla la historia. También la mandaré como publicidad, me está quedando chula.

viernes, 2 de abril de 2010

libros de sangre

No quedaban libros que leer para evadirse de la realidad y se hundió en la desesperación.
Le encontraron enterrado entre cientos de tomos de páginas rojas, la daga clavada en el corazón.

viernes, 19 de marzo de 2010

Purga de la barra lateral 3: no podéis dejar de leer (n y c)

Libros más normalitos:
  • Shogun, de James Clavell 
  • El chico de al lado, de Meg CabotPhiladelphia de Larry Kane
  • El abanico de seda, de Lisa See
  • Los pilares de la tierra de Ken Follet: la primera parte, por supuesto. La segunda es más de lo mismo.
  • La catedral del mar, de Ildefonso Falcones.
  • Los libros de Jane Austen y de Alcott (son clásicos, así que no esperéis cosas raras).
  • Cualquier obra teatral de Shakespeare. Una cosa es segura: o te enganchas o te quedas sopa y no entiendes una palabra. Lo mío fue enamoramiento total: todos los años desde que lo compré, leo Romeo y Julieta y alguna otra. Con sus poemas no puedo. Siento decirlo, pero yo y la poesía no nos llevamos bien.
  • Pasión india, de Javier Moro
  • Memorias de una geisha de Arthur Goldem
  • La almendra, de Nedjma.
  • El rojo de las flores, de Anita Amirrezvani
  • Mi nombre es Sei Shonagon, de Jan Blensdorf. Absténganse aquellos a los que no les gusten las rayadas mentales japonesas y los flash back

Comics
  • Rurouni Kenshin. Un clásico.
  • Tsubasa Reservoir Chronicles, de Clamp. Todo lo que hace Clamp, mola. Por lo menos la mayoría. Lease también Chobits
  • The gentlement´s alliance cross. Diferente.
  • Saiyuki (si es que logras encontrarlo físicamente o en internet, te deseo suerte. A mi sólo me ha costado horrores encontrarlos todos menos uno, que finalmente logré encontrar en internet tras horas de navegación)
  • Saint seiya. ¡Por lo que más queráis, no juzguéis a los caballeros del zodiaco por su cutre-anime (y su horrible doblaje)! Está muy bien, sobre todo para el que ame la mitología griega.
  • mx0 (es un cero, no una o)
  • Dragon Ball, de Akira Toriyama. Es un clásico, y no cansa. El anime también es algo cutre. A mi me gusta las serie azul (cuando Goku es ya adulto) especialmente la saga de Célula.

sábado, 6 de marzo de 2010

el alquimista

El alquimista siempre había sido un hombre extraño, demasiado culto para hablar normalmente con las gentes que le trataban, demasiado orgulloso para intentar que le entendieran y demasiado celoso de su trabajo para transmitir sus conocimientos. Era además un hombre devoto, que siempre había acudido a la Iglesia y, con cierta demencia, se tenía a sí mismo por un enviado del Señor. Su gran meta, a la que había consagrado todos sus esfuerzos, había sido encontrar la panacea, aquel remedio milagroso que curaría todas las enfermedades y alargaría la vida a las buenas personas.

En su fuero interno, siempre había despreciado al resto de sus colegas, que únicamente se preocupaban de la transmutación de metales vulgares en oro y plata. Cuando, en uno de sus viajes, encontró a un alquimista que buscaba también la panacea, empezó a creer de nuevo en la alquimia, sólo hasta que su colega, con el que había compartido todos sus avances en materia de curación, imaginara entusiasmado en voz alta lo ricos y poderosos que serían cuando encontraran el compuesto y lo vendieran al mejor postor. Desde ese día, se cerró en sí mismo y nunca volvió a permitir que ninguna persona pusiera un ojo en su trabajo.

El alquimista sobrevivía trabajando de curandero para la gente de su pueblo, que a cambio le daba alojamiento y comida. A veces, cuando necesitaba viajar o comprar un componente para sus experimentos, ganaba dinero escribiendo o leyendo cartas para los analfabetos en el mercado, pero la gente corriente solía prescindir de sus servicios en ese ámbito porque a nadie le gusta que la persona a la que contrata le mire por encima del hombro. Desde luego, el alquimista, aunque respetado, no era un hombre nada querido en el lugar, y tampoco era querido por el resto de alquimistas, en vistas de su comportamiento hacia ellos. Pero llegó un momento en el que el alquimista tuvo que volver a abrirse un poco al mundo. Empezaba a perder la vista y cada vez se le hacía más difícil leer sus pergaminos, así que emprendió la tarea de encontrar un aprendiz, algo nada fácil para un hombre que se creía al borde de lo divino.

Quiso la suerte que hubiera en el pueblo un muchacho que el alquimista creyó a la altura de sus expectativas, un muchacho despierto de mente y muy devoto, que siempre le había respetado y temido. Una vez logró convencer a los padres de que le pusieran en sus manos (tarea nada fácil debido a su posición en el pueblo, aunque el muchacho fuera el menor de seis hermanos y sus padres no fueran muy ricos) empezó a mostrarle sus conocimientos. Lo primero que hizo fue mostrarle las letras y el arte de la lectura y la escritura, así como la larga lista de plantas medicinales que conocía, y las propiedades de cada una. El muchacho progresaba rápidamente y el alquimista quiso moldearle a su imagen y semejanza para que continuara su tarea cuando él ya no estuviera. Mas el aprendiz, temeroso del alquimista, empezó a recelar y se rebeló silenciosamente contra las pretensiones de su maestro, esperando pacientemente el momento de devolverle su desprecio, sus gritos y sus maltratos de la forma más dolorosa posible. El alquimista, cegado por su propio sentido de la importancia, nunca sospechó nada y pensó siempre en su alumno como la más agradecida de las criaturas.

Pero no era un aprendiz rebelde lo único que debería haber preocupado al alquimista. Las sombras de la Inquisición llegaron al pueblo y la desconfianza empezó a cegar a la gente del lugar. El alquimista curaba milagrosamente mediante extraños ensalmos. El alquimista hablaba consigo mismo. El alquimista maldecía a sus enemigos con mala suerte. El alquimista tenía un gato negro, seguramente el espíritu familiar con el que contaban todos los brujos.

Un día, el alquimista no fue a misa porque se quedó dormido tras una noche en vela buscando la panacea. Ese día firmó su sentencia de muerte. El aprendiz aprovechó su ausencia para acudir al párroco y le contó que los libros de anotaciones de su maestro estaban escritos en caracteres mágicos paganos, que a menudo experimentaba matando animales y destripándolos, que llevaba a cabo extraños rituales cuando se iba a poner a trabajar y que servía a los astros.

Cuando el desconcertado anciano despertó, creyendo haber descubierto al fin la panacea, la totalidad de los hombres del pueblo estaban en su puerta. Le prendieron y registraron la casa, donde encontraron numerosos libros escritos con extrañas runas mágicas. Ni siquiera fue necesario un juicio para declararle culpable. Las declaraciones del aprendiz y las pruebas en su contra eran irrefutables, y cuando encendieron el fuego en la pira sobre la que se encontraban él y sus libros, que tantos años de trabajo le había llevado escribir, el loco alquimista sólo fue capaz de gritar:

-¡La panacea! ¡La panacea! ¡Soltadme, locos, Dios me ha enviado para encontrar la panacea! ¡No sabéis lo que hacéis! ¡La panacea!