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Todos los relatos cortos y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

sábado, 5 de octubre de 2019

Viaje a Rumanía: Marginea, monasterios Sucevita y Voronet, Piatra Neamt (día 5)

Continuamos con la visita a la región de Bucovina

Visita a Marginea

Empezamos la mañana yendo a Marginea, un pueblo que estaba en la frontera (de ahí su nombre) conocido por producir cerámica negra. Nos explicaron cómo se hace ese efecto metálico (no es por la arcilla, sino por el horneado), aunque básicamente era una parada de compras porque solo había dos tiendas.

Monasterios Sucevita y Voronet

Estos Monasterios pintados son otros de los ocho de la región protegidos por la UNESCO. El primero del día fue el Monasterio Sucevita y allí otra monja nos explicó las características de las pinturas más representativas. No era tan expresiva como la monja Tatiana, pero lo que contaba era interesante.
Tras esa visita, fuimos al Monasterio Voronet, que contiene la denominada Capilla Sixtina de la zona, aunque me parece exagerado. Aquí la visita la hizo directamente nuestra guía, porque la iconografía era más de lo mismo.
Consejo para viajar a Rumanía (9): ¿Quieres hacerte fotos en el exterior de los monasterios? Prepárate para pagar una tasa. En todos los monasterios fue lo mismo, solo se podía hacer fotos en el exterior, pagando.  Y hay que tener en cuenta que todos tienen al menos una pared en la que las condiciones meteorológicas se han llevado la pintura. El interior está tan protegido que no puedes hacer fotografías ni pagando.
Viaje a Rumanía: monasterios pintados y Piatra Neamt
Viaje a Rumanía: puerta del monasterio pintado Sucevita y torre de Piatra Neamt

La Casa de la abuela

Cerca del monasterio Voronet hay un gran mercadillo y allí está la Casa de la abuela, donde nos enseñaron cómo se pintan los huevos típicos. En ese local acabé comprando uno, fue el único sitio que vi en el que los huevos pintados eran huevos decorados a mano y no trozos de madera con forma de huevo y pintados con máquinas. Pasé el resto del viaje con la paranoia por si se rompía la cáscara, pero llegó intacto a casa. También tienen un espacio ambientado como una casa típica (que te cobran por fotografiar). 

Sobre el restaurante del Hotel Best Western

Comimos sopa de remolacha y otros dos platos típicos: Sarmale (carne enrollada en hoja de repollo) con polenta (lo llaman pan, pero es casi como un puré de maíz, bastante insípido, que sirve como acompañamiento de otros platos). De postre, tarta de manzana y fruta de la región regalada por nuestra guía. Estaba bastante rico todo, aunque en la zona donde estábamos había poco espacio.

Visita a Piatra Neamt

Después de comer, todo fue autobús hasta Piatra Neamt. Es una ciudad pequeña pero con un centro bastante cuco, con una plaza central (plaza Libertatii) que tiene edificios históricos bonitos, destacando la Corte Principesca con la Iglesia de San Juan y la Torre del reloj. Justo enfrente hay un parquecillo bastante animado con atracciones para los niños pequeños.
También tiene un teleférico (ellos lo llaman telegóndola), pero yo no subí, una suerte porque a la mayoría de los que pregunté les pareció que no valía lo que costaba (las zonas con mejores vistas estaban cerradas).

Sobre el hotel Central Plaza

Cenamos champiñones rellenos, carne en salsa y tarta de crema pastelera, bastante bueno, y el desayuno fue variado (industrial, pero variado). Pero lo mejor fue que me pusieron en una suite para tres, de dos habitaciones (creo que a todos los que íbamos solos, lo cual no tiene mucho sentido, aunque no iba a ser yo quien se quejara), en una zona bastante silenciosa donde pude elegir la cama más confortable, así que pasé una noche de fábula.


sábado, 28 de septiembre de 2019

Viaje a Rumanía: Sighișoara, región de Bucovina, monasterio Moldovita (día 4)

Visita al museo y la torre del reloj de Sighișoara 

Comenzamos la jornada con una visita al pequeño museo de armas medievales (tiene muy pocas salas) y a la Torre del Reloj, que también tiene un pequeño museo con varias cosas variadas: desde instrumentos médicos a ajuares de novia. Además de poder ver los muñecos de cerca, las vistas desde arriba eran todo un espectáculo, aunque las escaleras de subida no eran nada buenas.

Región de Bucovina:

Tras ese pequeño respiro, ya fue todo autobús hasta una parada que tuve que obligarles a hacer porque me estaba haciendo pis. Estaba tan desesperada que llegué a plantearme (y llevar a la práctica sin éxito) la posibilidad de mear en una botella. Se debería parar cada dos horas y ya llevábamos mucho más, así que nada más abrirse las puertas del bus salimos corriendo unos cuantos. Aun así, más de una vez, a lo largo del viaje, tuve que pedir que por favor se hiciera una parada técnica, con lo que me convertí en la meona oficial del grupo, aunque, como ya digo, unos cuantos se beneficiaron de mis peticiones y no era la única que salía disparada.
Un consejo para viajar (en general) en un tour: si te estás meando, no te calles por miedo a interrumpir o a quedar mal. Aguantarse no es bueno para la salud (puede generar infecciones, disfunciones del sistema urinario...) y te aseguro que muchos más están pensando lo mismo que tú. Más vergonzoso que pedir una parada es mearse encima. Y encima lo pasas fatal. Ahí lo dejo.
Viaje a Rumanía: panorámica de Sighișoara, torre del reloj, vistas desde el Hotel Drácula y entrada del monasterio Moldovita
Panorámica de Sighișoara, torre del reloj, vistas desde el Hotel Drácula y entrada del monasterio Moldovita
Al margen de eso, el paisaje es tan bonito que, aunque el trayecto en autobús es agotador, merece la pena solo por verlo. La región de Bucovina está llena de bosques, carreteras que parecen pasillos de árboles interminables y montañas espectaculares.
Consejo para viajar a Rumanía (8): si tienes tendencia a marearte en los trayectos en coche, te recomiendo que hagas acopio de pastillas para el mareo, porque las curvas y los cambios de altitud son lo predominante en las carreteras de la zona.

Restaurante La corona de oro

Famoso por ser el hotel de la película de Coppola, es en realidad un restaurante bastante normalillo que se ha aprovechado de la película para atraer turistas (tiene cuadros de vampiros y un trono con capas para hacerse fotos). Aun así, la comida es buena, tomamos tortilla de patatas y verduras, menestra con chuleta de cerdo y sandía.

Monasterio Moldovita

Tras otro largo trayecto en bus con una pausa en el hotel Drácula para fotografiar el paisaje, llegamos al Monasterio Moldovita. Solo tengo fotos de la entrada porque te cobran por hacer fotos al exterior (al interior no dejan ni pagando). Allí, la monja Tatiana nos explicó en italiano con palabras en español y alguna ayuda de nuestra guía, todas las preciosas pinturas de la iglesia (tiene frescos tanto dentro como fuera, aunque en una parte de la iglesia, la que está más expuesta, apenas se ven ya) y muchísimas cosas sobre la religión ortodoxa y el relato bíblico. Tenía una gran pasión e iba a todo trapo, me encantó. También nos regaló a todos una estampita con una oración detrás. Después de eso, ya nos fuimos al hotel.

Sobre el hotel The gerald’s. 

La cena era tipo bufé libre, no muy variado, así que probé un poco de todo: ensalada, sopa de tomate, empanada de espinacas, rollo de carne y patatas y tiramisú. Estaba bastante rico.
Este hotel era un poco cutre comparado con los otros, pero al menos no era ruidoso. Eso sí, el wifi era malísimo y no paraba de cortarse. Y el desayuno era exactamente igual de malo que en el hotel anterior.


sábado, 21 de septiembre de 2019

Viaje a Rumanía: Sibiu, Sibiel, Sighișoara (día 3)

Ruta por Sibiu

Por la mañana hicimos una ruta por toda la ciudad de Sibiu, que tiene mucha personalidad, y no solo por las extrañas ventanas de los tejados que parecen seguirte con la mirada. Vimos las iglesias de las tres confesiones cristianas (Iglesia Romano-Católica, Catedral Evangélica y Catedral Ortodoxa de Santa Trinidad) con las particularidades de cada religión, la Plaza Grande, la Plaza Pequeña, el Puente de los Mentirosos y la calle más bonita de Sibiu con las antiguas murallas que rodeaban toda la ciudad de Sibiu...
De todas las ciudades de Rumanía que visitamos, es de las que más me gustó. Tiene dos niveles, pero se ve en una mañana, pero es preciosa, muy tranquila y con edificios preciosos. Había bastantes zonas con puestos de mercadillo, y durante el tiempo libre hice mis primeras (y casi únicas, al margen del agua) compras: un par de marcapáginas. También, en una de las plazas, había jóvenes practicando oficios tradicionales, ya que en Sibiu pasan varios meses como aprendices y llevan una ropa especial que hace fácil reconocerlos.
Viaje a Rumanía: catedral evangélica y casas de Sibiu, iglesia de Sibiel
Viaje a Rumanía: catedral evangélica y casas de Sibiu, iglesia de Sibiel

Visita al museo de iconos sobre vidrio de Sibiel


Luego fuimos a comer a Sibiel, pero antes pasamos por la iglesia, con unos preciosos frescos interiores, y su museo de iconos sobre vídrio. Este contiene piezas de arte muy naif hechas por los campesinos en invierno. Habían sido donadas por los vecinos y algunas tienen cientos de años, pero la mayoría me hizo mucha gracia porque no tenían mucha técnica. Imagino que porque se quedaban con las que no salían muy bien y por tanto no lograban vender. Pero fue una visita curiosa, os recomiendo buscar fotos de las obras por internet, para echaros unas risas.

Sobre el Restaurante La nana sibiel: 

Este restaurante era tradicional y, tras recibirnos con Palinka, una bebida tradicional rumana con altas dosis de alcohol que no me atreví a catar (ya sabéis que yo no bebo alcohol) tomamos comida casera, como queso, sopa de verduras, carne con puré de patatas y tarta de anacardos.
Consejos para viajar a Rumanía (7): Los rumanos tienen bastante resistencia al alcohol y sus licores son bastante fuertes. Además, por ejemplo, sus botellines más pequeños son de medio litro como mínimo. Vamos, que lo tengas en cuenta antes de pedir ^^.

Ruta por Sighișoara

Continuamos el viaje a Sighișoara, lugar de nacimiento de Vlad Tepes (más conocido como Drácula o Vlad el Empalador), aunque no es que viviera allí muchos años. Tercer día, tercer incidente: el autobús se estropeó a 10 minutos de la ciudad. Hay que reconocer que la gente del pueblo donde se estropeó se portó genial, porque nos trajeron agua para combatir el calor, nos ofrecieron usar sus baños e incluso vino el médico del pueblo por si acaso. Al final, apareció otro autobús y pudimos llegar a una hora razonable.
Antes de ir al hotel fuimos a ver el centro histórico de Sighișoara. Tiene pocas cosas, la Torre del reloj, la casa donde nació Vlad Teples y poco más, pero el centro es bien bonito, con muchas cuestas, eso sí. De casas medievales, se conserva bastante de lo que había en esa época. Luego, fuimos al hotel, donde me relajé un poco antes de cenar e irme a dormir.

Sobre el hotel Doubletree by Hilton hotel Sighisoara:

Un hotel correcto, con una cama cómoda. Como todos los demás, está muy céntrico y este tiene piscina, aunque no llevaba bañador. Cenamos bastante bien (berenjenas empanadas, carne en salsa con pasta y natillas) pero el desayuno era muy pobre.


miércoles, 18 de septiembre de 2019

Vidas vacías, un microrrelato

Un nuevo relato con las palabras proporcionadas por los seguidores. En este caso recibí 5 (Amor. Decadencia. Sueños. Amanecer. Desengaño.), demasiadas para un solo microrrelato, demasiado pocas para 2. Pero, usando la del centro en ambos relatos, he encontrado la solución. Así pues, ahí va el primer relato con las tres primeras palabras.

Vidas vacías

Era imposible encontrar el amor en ese ambiente de decadencia; ya estaba harta de luchar contra la presión social por ese ideal inalcanzable. Al final, renunció a sus sueños y se dejó llevar por la corriente. 
Nunca sabría que su amor verdadero había librado esa misma batalla y también se había rendido. Así pues, cuando se cruzaban, siempre llevaban puestas las máscaras de frialdad e indiferencia que su entorno les obligaba a ponerse, cruzando palabras huecas mientras el vacío de su interior crecía con cada frase sin profundidad. 
Acabaron solos, amargados por el sentimiento de que habían vivido una vida que no era la suya. Pero nunca se culparon a sí mismos por sus decisiones, sino a esa media naranja que nunca había llegado a sus vidas para cambiárselas por completo.

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