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Todos los relatos cortos y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

martes, 30 de mayo de 2023

Viaje a Chequia: Praga: Malostranská y leyendas

El madrugón fue criminal (4 a.m.), pero aún así entre unas cosas y otras no llegué al centro de Praga hasta pasadas las 11. El caso es que, como llegué tan tarde, tuve que irme directa al free tour. Es decir, que estuve cargando con una mochila de cinco kilos y otra de cuatro hasta las tres y pico de la tarde. Pero bueno, la ciudad es preciosa y el camino hasta el freetour me gustó mucho. 

Free tour por Malostranská

Allí, nuestro guía, un chico ucraniano que hacía bastantes chascarrillos, nos explicó que lo que íbamos a ver era la zona alemana, el barrio de Malostranská (Mala Strana), que engloba la Ciudad Vieja de Praga y está alrededor del puente de Carlos, un lugar espectacular. 
Hay mucho que ver callejeando por esta zona, empezando por la bandera en honor a los caídos en la Guerra Mundial, donde nos contaron la historia del intento de asesinato de la mano derecha de Hitler en checkoslovaquia (anécdota varias veces repetida en varios tours). 
Luego nos hablaron de los licores típicos, pasamos por el callejón más pequeño del mundo (que no lo es, solo es el más pequeño de Praga), la estatua de dos tipos meando (cuyos penes en teoría se mueven, aunque estaban apagados) frente al museo de Kafka y un canal que llaman la Venecia de Praga.
Praga - Puente de Carlos - Muro de Lennon - Iglesia del Niño Jesús
Praga: Puente de Carlos - Muro de Lennon - Iglesia del Niño Jesús
También dedicamos un rato al muro de Lennon. En teoría está prohibido pintar en él, y en algún momento de la Guerra Fría incluso lo electrificaron para evitarlo, a pesar de lo cual allí la gente hace sus reivindicaciones (y algunas parejas ponen sus nombres). 
También pasamos por dos iglesias importantes. En una de ellas, la Iglesia del Niño Jesús (el origen de la estatua del niño, asociada a la fertilidad, es español), entramos y estaban dando la misa, en la que los creyentes cantaban. 
Y por supuesto tuvimos varias perspectivas del Puente de Carlos, que solo tiene una estatua original, siendo las demás copias, lo que no impide que sea muy transitado. Como curiosidad, las dos torres tienen distinto color por los materiales de construcción usados.

Acabamos el tour dos horas y media después y me comí un bocata de camino al hotel. Estaba deseando quitarme de encima todo ese peso. Me costó dar con el sitio y encima los desayunos estaban bastante acotados en el tiempo, pero me hicieron un apaño. Después descansé un buen rato en la habitación, me curé las ampollas de los pies (parece que no aprendo, llevaba las mismas botas que en Aragón) y volví a salir rumbo al tour de las leyendas y misterios de Praga. Intenté hacerme con unas zapatillas de deporte, porque además se supone que en Praga hace frio y llevaba unas botas que me dejaban los pies cocidos. Pero no hubo manera… además casi llegué tarde a un tour por comprar agua y no me ahogué por poco cuando me di cuenta de que era carbonatada. 

Free Tour de los misterios y leyendas de Praga

La verdad es que el tour estuvo genial, el chico no solo te contaba las leyendas, las vivía. Y las narraba de una forma muy literaria, como un cuentacuentos moderno. Además, había leyendas de todos los tipos y épocas, desde el sabio rabino que desafió la muerte y creó el golem hasta el guerrero templario sin cabeza, bibliotecas de ocultismo secretas, montañas de oro escondidas… 

El viaje los días siguientes:

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miércoles, 3 de mayo de 2023

Escapada a Chinchón

Ya comenté, cuando fui al carnaval medieval de Chinchón, que me había quedado con la espinita de verlo más detenidamente y sin tanta decoración temática. Al final, no pudimos hacer un tour (la persona que se encargó de organizar la escapada no cayó en que estaría a tope de domingueros), pero sí que vimos todo con calma.
Nuestra primera parada, tras el desayuno de rigor en la Plaza Mayor de Chinchón, que es espectacular, fue en el museo etnográfico, donde hay toda una parte dedicada a la elaboración del famoso anís de Chinchón, así como aperos de labranza y comercio, vestidos tradicionales y una parte dedicada a la vida cotidiana donde podemos ver estancias de la casa, telares, documentos de todo tipo...
Plaza Mayor y vistas de chinchón desde la iglesia
Plaza Mayor y vistas de Chinchón desde la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
 Luego, visitamos la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, poco reseñable por dentro más allá del Goya que hay en el altar mayor, hecho por el famoso artista a petición de su hermano, que era capellán de allí. Justo al lado está la Torre del Reloj ("Chinchón tiene una torre sin iglesia y una iglesia sin torre"), el Teatro Lope de Vega, el monumento homenaje a José Sacristán y el busto de la Condesa de Chinchón.
Cerca, según el mapa, había otra ermita: la ermita de la Cueva. Cuesta encontrarlo, porque no es un edificio al que se pueda entrar, sino que es un pequeño recoveco en el edificio de una panadería. Y llegamos a otra ermita, también cerrada, antes de buscar un sitio donde comer. 
Tuvimos suerte y encontramos mesa en el Mesón Quiñones, donde también están las Cuevas del Murciélago, un subterráneo donde guardaban el vino y que conserva los recipientes antiguos. No comimos mal, y desde luego recuperamos fuerzas para lo que nos quedaba por ver.
Pasamos entonces por la Ermita de San Roque de camino al convento de las Hermanas Clarisas, famoso por sus rosquillas, del que nos llevamos varias cajas. Solo se puede acceder a la parte donde se venden, sin que esté abierto a visitas. Después, subimos hasta el castillo de los Condes, que está cerrado y medio en ruinas, pero desde el que se ven unas espectaculares vistas del pueblo. Solo nos faltó una visita al Parador, pero ya se hacía tarde y finalmente nos fuimos sin verlo.
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miércoles, 12 de abril de 2023

Escapada a Aragón: Calatayud

La escapada a Aragón los días anteriores: Zaragoza, Ayerbe/Castillo de Loarre, Huesca
 
Once horas en Calatayud son demasiadas horas si vas de pobre y es un día de invierno en el que se alterna un solazo con grandes ráfagas de viento, chaparrones y granizadas. Pero no había posibilidad de cambiar el billete por uno más temprano, así que había que aguantarse. 
Lo primero que hice, como siempre, fue ir a la oficina de atención turística, pero antes me topé con la iglesia del Santo Sepulcro, que estaba abierta, así que aproveché, que con las iglesias y sus aperturas nunca se sabe. El altar es una maravilla, y merece mucho la pena entrar.
Luego, la de la oficina de atención turística me dijo la ruta óptima de cosas que visitar. Yo le pregunté si se podía visitar el castillo de Ayub y me dijo que sí, y que estaba abierto para subir arriba. Sus indicaciones para llegar, que también eran las de Google, pasaban por un pinar que estaba casi en vertical y por el que prácticamente tuve que subir a gatas. Todo para encontrarme con que, al contrario de lo que me había dicho, el acceso a la parte alta del castillo estaba cerrado con llave. Eso sí, unas vistas muy bonitas. 
Otra de las iglesias que aparecen destacadas en el mapa, la Iglesia de San Andrés, estaba cerrada porque estaban abriendo la calle y no se podía pasar, aunque eso sí que me lo advirtió. Y la Colegiata de Santa María, que tiene una preciosa portada, estaba cerrada al público ese día.
Calatayud: Colegiata de Santa María, cúpula de San Juan El Real y panorámica de la ciudad
Calatayud: Colegiata de Santa María, cúpula de San Juan El Real y panorámica de la ciudad
Luego fui a la judería porque era lo que me pillaba más de camino, y también al Castillo Santuario de la Peña, a la que pude entrar. Después, era ya mediodía y en Calatayud está todo cerrado a esas horas, así que deambulé bajo la lluvia y con un viento atroz por la ciudad, llegando hasta la plaza de toros y callejeando hasta que abrió el museo a las cuatro de la tarde, con una breve pero necesaria parada en una cafetería para entrar en calor.
El museo de Calatayud está bien, habla sobre todo de un yacimiento romano cercano, Bilbilis, y está bastante bien explicado. También tienen una parte de arte abstracto que no pega demasiado. 
Después, pasé por la Iglesia de San Juan El Real, donde hay frescos de Goya en las pechinas de la cúpula, y que tiene una decoración preciosa, además de un belén que cuenta toda la historia de la Sagrada Familia desde la Anunciación. 
Acabada esa visita se estaba poniendo el tiempo muy feo, así que pase por la oficina de turismo para avisarles de que no se podía entrar al castillo y me fui para la estación, aunque todavía quedaba un rato para la llegada del tren. Hice bien porque a cincuenta metros de la estación empezó a granizar y ya no paró: menos mal que me pude poner a cubierto.
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miércoles, 29 de marzo de 2023

Escapada a Aragón: Huesca

La escapada a Aragón los días anteriores: Zaragoza y Ayerbe/Castillo de Loarre
Lo primero que hice en Huesca fue visitar el centro de atención turística, donde me dijeron que casi todo estaba cerrado salvo el casino, algunas iglesias horas más tarde y la casa del padre Saturnino López Novoa. Así que empecé el recorrido por esta última

Casa del padre Saturnino López Novoa

Estancia de la Casa del padre Saturnino López Novoa
Estancia de la Casa del padre Saturnino López Novoa
Aunque no estaba muy convencida con esta visita, la chica del centro de atención turística me dijo que merecía la pena y, tras visitarla, estoy de acuerdo. 
En la planta baja está la despensa, el corral y el lavadero, así como la reconstrucción de una antigua panadería. El primer piso es una reconstrucción de la vivienda tal y como pudo ser. Está muy bien y hay un buen despliegue de narrativa, con trozos del diario del padre y contándote qué había en cada estancia. Vas pulsando en cada estación y te sale un audio, además, te va iluminando las zonas destacadas y hay algunos efectos chulos. 
El segundo y el tercer piso están dedicados a las hermanas de la fundación y a la fundación en sí, es más o menos el mismo estilo y resulta bastante entretenido  (aunque algunos de los audios son un poco largos, siempre puedes cortarlo cuando te aburres). 
Vamos, que estuve un buen rato allí y salí con buen sabor de boca.
 
Después de salir de ahí, seguí paseando por la ciudad, que me pareció bonita y agradable. Primero subí hasta el convento de San Miguel y luego fui a la caza de tres iglesias que me dijo la de la oficina de atención turística que estaban abiertas: la Iglesia de Santo Domingo, la Iglesia de San Lorenzo y la Iglesia de San Vicente. Solo encontré abierta la de San Lorenzo. También me pasé por la catedral para verla iluminada de noche y entré al casino, que tiene decorados bastante chulos y debe utilizarse como centro social o algo así. 
Como no quedaba mucho más que hacer ese día, me fui a dormir y no madrugué al día siguiente. Hacía un día de perros, pero no iba a dejar que eso me detuviera a la hora de visitar lo que quedaba de Huesca... 

Iglesia de San Pedro, catedral y Museo Diocesano

Puedes comprar las entradas de estos monumentos por separado, pero lo suyo es hacerlo junto, ya que sale más barato. Lo primero que fui a ver fue la iglesia de San Pedro. Destaca sobre todo el claustro, aunque tiene zonas bastante bonitas. 
Huesca - claustro de Iglesia de San Pedro y Catedral
Huesca - claustro de Iglesia de San Pedro y Catedral
Después fui a la catedral y al Museo Diocesano, que tienen bastante contenido si te paras a ver todos los carteles y se encuentran obras bastante bonitas e interesantes. Además, está todo muy cuidado, hasta el hilo musical.
También se podía subir a la torre. La chica de la entrada bromeó con que no se podía subir en ascensor. El problema no era el ascensor sino la impedimenta (iba con una mochila a la espalda y otra al pecho). La escalera es de caracol y se va estrechando poco a poco. Llegados a un tramo, me quedé atascada. Ni para adelante ni para atrás. Tuve que despelotarme un poco para poder avanzar y para el último tramo tuve que quitármelo todo, porque mira que soy delgadita, pero hasta sin las mochilas me costaba subir. 
 
Acabada esa visita, tocaba pillar el tren, habiendo visto ya todo lo importante. Si no hubiera hecho tan mal tiempo, sin embargo, me habría gustado quedarme algo más de tiempo en la ciudad y patearla con más tranquilidad.
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