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Todos los relatos cortos y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

sábado, 7 de mayo de 2022

Escapada a Atienza

Atienza no es, ni de lejos, tan conocido como Sigüenza, a pesar de ser uno de los pueblos más bonitos de España y de ser lugar de paso de varias rutas turísticas del interior: la Ruta del Cid, la Ruta del Quijote y el Camino de Santiago. Suerte de tener un amigo de la zona que me habla de esta clase de pueblos no tan conocidos y me tienta para ir a conocerlos.
Como siempre, la primera parada fue la oficina de Turismo, que está en la Posada del Cordón, llamada así porque tiene una talla muy característica en su entrada. Nos dijeron que (vaya mala pata) dos de las iglesias reconvertidas en museos estaban cerradas ese día. También que habría una visita guiada por 4€ en un rato, así que nos dimos una vuelta y, cuando llegó la hora, nos apuntamos.
La ruta recorría el centro histórico pasando por las localizaciones de los tres arcos de entrada a la segunda muralla cuya ubicación se conoce. Empezamos en la plaza de España con la historia de los comuneros, pasamos por el Arco Arrebatacapas hasta la Plaza del Trigo, donde está la Iglesia de San Juan y, señalando varios hitos como los escudos heráldicos de las fachadas y los fragmentos de las tres murallas que se veían desde distintos puntos, llegamos hasta el Arco de la Vírgen. Después, subimos hasta la Iglesia de la Santísima Trinidad, cerca de la cual se localizaba el tercer arco, y allí finalizó la visita.
Plaza del Trigo y Castillo de Atienza con la Iglesia de Santa María
Plaza del Trigo y Castillo de Atienza con la Iglesia de Santa María
 Quedaba poco para la comida, así que dejamos la iglesia (que tiene museo por 2€) para el final y subimos hasta lo que queda del castillo. No es mucho lo que se conserva, pero se puede subir a lo más alto y las vistas son alucinantes, además, hay una iglesia al lado.
Luego comimos, de maravilla, en el restaurante Casa Encarna y bajamos a ver varias de las iglesias por fuera, como las de San Gil y San Bartolomé, y la última parada fue la Iglesia de la Santísima Trinidad, donde están las Santas Espinas, que según la tradición pertenecieron a la corona que llevó Cristo durante la pasión, y que fueron regaladas a la población en el siglo XVI.
Era la Fiesta de las Santas Espinas y, justo cuando fuimos por la tarde, son desveladas en el altar, que queda iluminado. Me pareció muy interesante. También estaban preparando la chocolatada  y el árbol del que colgarían unas roscas que se subastarían al día siguiente. 
No nos quedamos porque ya se hacía tarde, así que cogimos el coche hasta la última parada del día, que quedaba de paso: las salinas de Imón, que fueron muy importantes en su tiempo, aunque están abandonadas. Después de un breve descanso contemplando el lugar, volvimos a Madrid envueltos en un espectacular atardecer, cansados pero satisfechos.


martes, 3 de mayo de 2022

Microrrelato: La luz

Hoy he mezclado dos consignas del reto: "Un relato con espectro, puerta e iridiscencia" y "Escribe un cuento sin usar la letra «y».". Aun así, ha salido un microrrelato muy, muy corto...

 La luz

Esa iridiscencia que sale de detrás de la puerta me atrae como un imán, pero me resisto a su influjo con todas mis fuerzas. Sé que en cuanto la abra para cruzar el umbral todo habrá acabado. Cualquier espectro sabe que, si vas hacia la luz, abandonas definitivamente este mundo. Como me aterroriza lo que pueda haber al otro lado, por más que la luz me acose, me quedaré aquí. Nadie me ve, nadie me escucha. Pero es mi casa.

https://deborahfmunoz.com/mis-obras/ 
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sábado, 26 de marzo de 2022

Crónica: escapada a Sigüenza

Sigüenza es una ciudad de esas que tienes que visitar sí o sí, y más si vives a tiro de piedra, como es mi caso. Así que, en cuanto surgió la oportunidad de ir, no lo dudé un instante.
Antes de llegar, hicimos una parada en el área 103 y dimos un rodeo para apreciar las vistas desde el Mirador de Pelegrina (también llamado el Mirador de Félix Rodríguez de la Fuente), que son alucinantes. Luego, ya pusimos rumbo al pueblo, donde prácticamente lo primero que hicimos fue ir a la oficina de turismo y apuntarnos a la visita guiada por la ciudad, que cuesta 7€ e incluye un recorrido por la parte medieval.
Hasta que empezó, dimos un paseo por la zona del arroyo del Vedo y hacia el Parque de la Alameda, que ahora está en obras, pero no nos dio mucho tiempo a ver demasiado y pronto nos dirigimos al punto de encuentro. Empezamos por la catedral con una introducción a la ciudad (la entrada a la catedral no estaba incluida) y fuimos subiendo en dirección al castillo-parador, haciendo varios altos para explicar algunos lugares de interés, como los puntos donde pasaba la muralla. 
También entramos en la Iglesia de Santiago, en la que cayó una bomba en la Guerra Civil y se ha llevado a cabo un proceso de restauración, y en la casa del Doncel. En esta última tienen un museo (colección de guitarras, una zona de alfombras...), además de poderse ver preciosas yeserías. 
Casa del Doncel y Castillo de Sigüenza
Casa del Doncel y Castillo de Sigüenza
Luego, llegamos a lo más alto y entramos al castillo, que como he comentado ahora es un parador, donde nos contaron la leyenda de doña Blanca de Borbón, repudiada por Pedro el Cruel y encerrada durante años en el castillo. También nos enseñaron el pozo bajo el cual se encerraba a los presos.
Luego comenzamos la bajada por otra calle hasta el Palacio Episcopal, zona donde también está el internado y otros edificios de interés.
Acabado el tour, conducimos hasta el hotel-restaurante La Cabaña, donde se come de maravilla, en especial los asados. 
Luego volvimos para entrar a la Catedral de Sigüenza. Pagamos también la visita a la cripta y es lo primero que vimos. El enterramiento es de gente que trabajó en la construcción del templo, y también nos contaron otras curiosidades. La visita es de una media hora con guía, no apta para claustofóbicos. La visita de la catedral, por su parte, es con audioguía (completa pero bastante técnica) que tienes que descargarte con un qr. 
Va para largo, echamos horas y al final nos tuvieron que echar (de hecho, cuando llegamos a la entrada ya habían cerrado la puerta). En cualquier caso, me pareció que merecía mucho la pena y que el interior es maravilloso, con muchos espacios. Solo por el sepulcro del Doncel ya merecería la pena, pero tiene muchos más puntos preciosos e infinidad de cosas que ver, ¡hasta una colección de tapices!
Catedral de Sigüenza
A lo tonto, nos quedó por ver el Museo Diocesano, cuya entrada está incluida con la de la catedral, porque ya había cerrado. Vamos, que si vas a Sigüenza hay que dedicarle al menos dos días, uno para la catedral y el museo Diocesano y otro para ver el resto de cosas de la ciudad (algo se nos quedó por ver también en el casco histórico). Por suerte, está cerca de Madrid ^^. 
 

sábado, 5 de marzo de 2022

Escapada a Manzanares El Real

Hacía meses que quería hacer esta escapada. Ya sabéis que me encantan los castillos, y el de Manzanares El Real es excepcional, así que, cuando por fin nos organizamos para hacer la escapada, estaba supermotivada.
Manzanares El Real es un sitio muy turístico no solo por su castillo, sino porque está en pleno Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares y en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, muy cerca de La Pedriza. Pero coincidió que fuimos un día de invierno lluvioso, así que pudimos disfrutar del castillo y el pueblo sin aglomeraciones.
Lo primero, por supuesto, fue la visita al castillo de los Mendoza. No es el primer castillo que se construía en la zona, había ya uno, del que quedan solo los cimientos porque usaron sus piedras para la nueva construcción, que desde luego es espectacular. En el centro de interpretación del museo se explica el origen del castillo y sus distintas etapas, se habla de su figura clave, don Íñigo López de Mendoza, y se puede ver cómo vivían visitando las distintas estancias.
Castillo de Manzanares El Real y vistas desde el mismo
Castillo de Manzanares El Real y vistas desde el mismo

Luego nos fuimos a tomar algo antes de pasar por la Oficina de Información Turística, donde nos comentaron que la Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves estaba cerrada, pero que podíamos ver el puente viejo y las ruinas del primer castillo. Así lo hicimos antes de comer en la Plaza del Pueblo, en un restaurante llamado La Reunión, donde estaba todo delicioso salvo el postre, unas torrijas bastante secas.
Bajamos la comida paseando hasta el mirador del estanque de Santillana, aunque la niebla y la sequía deslucían un poco las vistas. Y con esto finalizamos la visita.