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Todos los relatos cortos y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

domingo, 28 de junio de 2009

Deliriel y Leroel

Cuenta una historia élfica, tan antigua como el más viejo de los árboles, que existió una pareja de jóvenes elfos, Leroel y Deliriel, prometidos en matrimonio. Grande era su amor, pero grandes eran también las dudas de Leroel, porque, fascinado con el exterior, temía que, al casarse, no pudiera vivir las aventuras que anhelaba.

Así pues, contó a Deliriel sus dudas y le pidió que postergaran la boda, para poder salir a conocer mundo y a vivir aventuras. Deliriel, reticente, le dejó marchar, confiando en que volviera pronto.

Pero los años pasaban y Leroel no se cansaba de aventuras, ¿cómo regresar, si quedaba tanto por ver? Aun así, cada ciudad visitada, cada aventura vivida, le hacían anhelar más al bosque y a Deliriel. Debido a esto, finalmente, tras 190 años lejos de su amada, el elfo volvió a su hogar.

Pero Deliriel no salió a recibirle, tal y como había esperado. Extrañado, preguntó a la reina qué ocurría. Ella le condujo a un bello sauce llorón a las afueras de la ciudad.

-Lo plantó el día que te fuiste. Pasaron los años, creció alto y poco a poco se marchitó y murió. Habían pasado tantos años sin noticias tuyas, que Deliriel perdió la esperanza. Una semana lloró entre sus ramas, hasta que su esencia se fundió con el árbol, que resucitó.

Llorando, Leroel exclamó:

-¡Pero yo la amo! ¡Volví para casarme con ella!

-Con el tiempo, el amor puede seguir fuerte, pero no el corazón del que espera. Su corazón se rompió al tiempo que veía morir este árbol. –respondió la reina, tras lo cual se marchó.

Leroel permaneció abrazado al sauce una semana, hasta que su esencia se fundió con él. Ahora son uno dentro del árbol, entre cuyas ramas los elfos se juran amor eterno.

viernes, 8 de mayo de 2009

Espejito, espejito...


Este es un espejo imán que hice como experimento. El imán funciona, aunque se nota que es artesanal... El próximo saldrá mejor.

Este es un espejo que hice hace tiempo para la entrada a mi habitación. Reflejados están los posters de El señor de loas Anillos. Muy pasados, lo sé, por eso en cuanto encuentre con qué sustituirlos los quitaré.

domingo, 12 de abril de 2009

El asedio


Un dibujo de los que hago en clase. Lo dejé en blanco y negro en parte por vaguería, pero más que nada porque no tenía mis lápices de colores encima y en casa no tengo tiempo de hacer estas cosas, pero quizás algún día lo coloree y todo.

sábado, 28 de marzo de 2009

Un making off: El juego

Pues bien, todo empezó en una aburrida mañana de verano, con mi portátil y una lista de bases de concursos de relatos interesantes para participar. Hacía como una semana que la musa no se dignaba a aparecer por casa y decidí que bien podía pasar sin ella. Encontré unas bases interesantes en las que uno de los requisitos era el tema POLÍTICA FICCIÓN. Era un buen reto, así que me puse a ello.

Pensé que lo primero que se necesita para hacer política es un país, así que abrí el paint, hice un burruño y puse líneas al azar con la herramienta lapiz. Después le di a esa que parece un cubo de pintura y pinté al azar con tres colores las provincias. ¿Por qué tres colores? Porque con dos no me iba a dar para el mínimo de páginas y con cuatro iba a ser muy lioso.

En ese momento no tenía ni idea de qué hacer. Me gustaba lo del nombre de El juego, y lo puse: era uno de esos relatos en que el título se crea antes, condicionando todo lo demás. Quería una monarquía, pero poco juego puede haber si el rey es fuerte. Y ya tenía una primera frase: "Era un monarca débil..." A partir de entonces, las normas del juego salieron solas.

Ahora necesitaba nombres para mis colorines y vi en una de las pegatinas del portátil "empowering technology" y pensé: pues ya está: Powem. Decidí que, dado que era el primer nombre que se me ocurría, eran los que ganarían. Luego pasó una mosca por delante y pensé: Moskley. No tengo idea de cómo me vino a la cabeza Velhame y Unmerko, pero me da que salieron solas. El nombre del rey Nolog vino del libro No logo. Casob vino de un error al escribir otro relato y lo había guardado en la memoria para la ocasión, Tonegr de una etiqueta, Speau de speed en francés (sin comentarios, sólo decir que era por la mañana temprano y a esas horas se me ocurren cosas raras), Raming de memoria RAM acabada en ing... y un largo etcétera.

Una vez tuve nombres, busqué cargos importantes y necesarios para la creación del relato.
Luego me emparanoié con estrategias, contraestrategias, asesinatos, alianzas, traiciones y todo lo que harían las casas por separado y juntas en su ascenso en el poder. Lo peor era hacer que todas esas estrategias se entremezclaran para que dieran lugar a un todo coherente, y lo que empezó con una mañana de aburrimiento se convirtió en todo un acertijo mental que tardé 2 días en resolver... cuando se me ocurrió que el rey no sería tan tonto como parecía y que la casa Powen triunfaría por su planificación a largo plazo.
Tardé un día más en montar todo el armazón y otra mañana buscando errores y corrigiéndolos.

El resultado es, según mi opinión, el relato más currado y coherente que he hecho nunca, aunque a los jueces del concurso no les debió de gustar demasiado. Pero eso no me importa demasiado, porque disfruté mucho escribiéndolo y me gusta leerlo de vez en cuando.

Imagen: rana chamán
(evidentemente, no tiene nada que ver con lo anterior, pero es graciosa)