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Todos los relatos cortos y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

martes, 26 de julio de 2016

¿Me regalas un par de palabras?


Acabada la narración de mi aventura escocesa (ahí van todas las entradas: Días 1 y 2, Días 3 y 4, Días 5 y 6 y Días 7 y 8), que espero que os haya gustado, toca volver a narraciones inventadas. Así que tenemos una nueva entrega del reto Vuestras consignas, mi relato.
Reto vuestras consignas mi relato
Ya sabéis cómo va... Necesito tres consignas, cualquier palabra, que me daréis vosotros por comentario (por aquí, por facebook... lo mismo da).
Podéis dar hasta dos consignas por persona.
Se elegirán las tres primeras que se digan. Puede que más, si me encajan. Y si se diera el extraño caso de que hubiera muchas palabras, haría dos relatos en vez de uno.
Se tendrán en cuenta sugerencias respecto a los nombres de personajes, pero eso dependerá del relato en cuestión (no es obligatorio).
A partir de todo eso, haré un microrrelato de no más de una página de word.
 
Así que... ¿qué palabras proponéis?  El resultado del anterior reto fue Asuntos pendientes.
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sábado, 23 de julio de 2016

Viaje a Escocia: días 7 y 8: Glasgow, Stirling, Trossachs

Glasgow

Como recordaréis, en la crónica anterior me quedé en cuando llegamos a Glasgow y solo os anticipé que era una ciudad fea y sin encanto que estuvo poblada de millonarios porque era punto de comercio con Nueva York. No podéis siquiera imaginar la decepción de ese primer paseo: era una ciudad con edificios normaluchos, tiendas que se ven en cualquier país (franquicias, vamos) y repleta de borrachos (eran las 9 pasadas, lo que para ellos es el equivalente a las 2 de la mañana, os podéis imaginar cómo iba el personal), así que, desolada, volví al hotel Premier Inn Charing Cross para descansar antes del día 7.
La cama era buena (menos mal, porque después de lo del Kings Arms, alias "Batcueva", lo necesitaba) y el desayuno estaba bien, así que me metí en el autobús con energía, esperando que la panorámica de Glasgow redujera un poquito mi decepción. Nos llevaron a los dos únicos edificios de interés de la ciudad: el hospital y la catedral, que están juntos. Al fondo, la necrópolis, que me hubiera gustado visitar, pero no pudo ser. Nos hablaron de esos edificios y de los milagros de san Mungo y todo fue interesante, pero ni eso ni el resto de lo que vimos fue suficiente como para que mi sensación de que odiaba esa ciudad decreciera.
Viaje a escocia: día 7: Glasgow: calle principal, y Glasgow: la única zona interesante
Glasgow: calle principal, y Glasgow: la única zona interesante

Stirling

Por suerte, no pasamos allí todo el día, sino que fuimos a Stirling y visitamos el castillo. Esa sí que fue una visita genial: lo que nos contaron en relación al castillo y su historia era fascinante, había toros peludos (Heilan Coo) escoceses pastando cerca, estaba muy bien ambientado (incluso había gente disfrazada de época para darle más realismo) y tenía un montón de sitios de interés que ver cuando nos dieron tiempo libre, incluyendo las vistas al monumento a William Wallace, el salón del trono, donde podías sentarte; las cocinas, mucho mejores que las de Eilean Donan; el cuarto de la pólvora... Vamos, que esta visita me encantó.
Viaje a escocia: día 7: Castillo de Stirling con Heilan Coo pastando (sup izq), cañón con vistas al monumento a William Wallace (inf izq) e interiores del castillo (der)
Castillo de Stirling con Heilan Coo pastando (sup izq), cañón con vistas al monumento a William Wallace (inf izq) e interiores del castillo (der)

Parque Nacional de los Trossachs

Luego nos montamos en el autobús y nos dirigimos al parque Nacional de los Trossachs, camino del cual vimos el castillo de Los caballeros de la mesa cuadrada, más conocido como el castillo de Invernalia en Juego de Tronos. De camino nos fueron contando varias cosas interesantes, como la historia de Bob Roy. Ya en el parque nos dejaron en el lago Katrine que tanto inspiró a sir Walter Scott y dimos un paseo, aunque se me olvidó hacer mi ofrenda a las hadas.
Viaje a escocia: día 7 Lago Katrine en el Parque Nacional de los Trossach
Lago Katrine en el Parque Nacional de los Trossach

Más Glasgow

Acabada la visita, volvimos de nuevo a Glasgow. Ya he dicho que no me gusta Glasgow. Hubiera sido mejor hacer el viaje de vuelta a Edimburgo ese día, haber dormido allí, y así habríamos disfrutado de esa preciosa ciudad en vez de quedarnos en una que no tiene nada de interés, por no hablar de que no habríamos tenido que pasar tantas horas en el aeropuerto al día siguiente (ya entraré en eso más adelante).
Pero bueno, el programa decía Glasgow y llegamos a la hora de comer. Tuvieron la buena idea de dejarnos en el museo Kelvingrove. Otro museo genial, interactivo y caótico que tiene una figura de Elvis al lado de esculturas de corte clásico, al lado de animales disecados, al lado de una sala histórica, al lado del Cristo de san Juan de la Cruz de Dalí, donde además puedes comer escuchando la música de un órgano en directo. Me encanta. Visité la parte dedicada a los Vikingos y a arte Egipcio, entre otras muchas salas interesantes.
Viaje a escocia: día 7 Museo Kelvingrove y una foto no especialmente fea de la fea Glasgow
Museo Kelvingrove y una foto no especialmente fea de la fea Glasgow
Debí haberme quedado en ese museo hasta el cierre, pero por desgracia me fui antes con la intención de hacer algunas compras. De libros. Grandísimo error. En todas las tiendas (de souvenirs, o de cualquier cosa) de todos los lugares que había visitado en los seis días anteriores había muchos libros sobre historia de Escocia. Muchos se repetían constantemente y al mismo precio, así que cometí la estupidez de pensar: "No voy a comprarlo ya para no ir cargada: me espero a Glasgow y lo compro allí". Un error gravísimo porque en Glasgow las tiendas de souvenirs solo venden souvenirs y no hay ni una puñetera librería, aunque di vueltas para encontrarla. Dice mucho de una ciudad que sea una odisea encontrar una librería, ¿no os parece? Otro motivo más para odiar Glasgow: solo encontré, en una tienda de souvenirs supercutre, algunos libros finitos de los clanes rebajadísimos porque el tipo no había debido de vender casi ninguno: quería dos, pero solo tenían el de MacDonald. De los otros que quería, ni rastro en ningún sitio. Prolongué mi búsqueda hasta las 6, momento en que ya cerraba todo y no tenía sentido seguir buscando (aunque encontrara la famosa librería, estaría cerrado) y, como no había nada que hacer porque ya había visto todo lo que había que ver, me fui al hotel y me puse a leer hasta la hora de dormir. Tenía los pies hinchados, con ampollas y hechos polvo: por Edimburgo o por cualquier otro sitio de interés me hubiera aguantado y habría seguido caminando, pero por Glasgow no merecía la pena el sufrimiento.

La vuelta

Al día siguiente, a las 9 de la mañana, nos metimos en el autobús directos al aeropuerto de Edimburgo. Llegamos a las 10 y poco y nos hicieron quedarnos allí a nosotros también, a pesar de que nuestro vuelo salía casi a las 2 de la tarde y podríamos haber ido a Edimburgo aunque fuera una horita (lo cual habría sido suficiente para despedirnos de la ciudad... y hacer las compras que no pude hacer en Glasgow). Pero "no querían arriesgarse", así que nos tocó tragar en el aeropuerto, donde afortunadamente había uno de los libros que no pude comprar en la maldita ciudad de Glasgow, Scotland, History of a nation. El resto del tiempo lo pasé leyendo o hablando con el resto de compañeros de viaje que tuvieron la desgracia de contratar los vuelos a Madrid con Politours. Por supuesto, el avión salió con retraso, lo que nos generó muchísima tensión porque apenas teníamos tiempo para hacer el enlace. Pero, como el otro avión también iba con retraso y, gracias a algún milagro, no tuvimos que pasar otra vez por aduanas, nos dio tiempo a aburrirnos en el aeropuerto de Londres, donde acabé picando y comprando How to be a Victorian, que no tiene nada que ver con Escocia pero que me pareció interesante. Y para rematar, en el vuelo de Londres a Madrid no me dieron de comer, aunque supuestamente la comida estaba incluida.
Al final, llegué a Madrid a las 9 de la noche pasadas, lo cual significa que pasé 11 horas (un día entero de mi vida) entre aviones y aeropuertos, cuando existían cómodos vuelos directos que salían a las 12 y con los que hubiera llegado a casa a eso de las 5 de la tarde. Y desde el aeropuerto a mi casa hay un largo trecho, así que hasta las 11 y pico no pude descansar tranquila. Moraleja: nunca aceptar un vuelo con enlaces existiendo vuelos directos. Aunque te lo intente imponer la mayorista y te digan que saldrá horriblemente caro. Ahorrarse once horas de desesperación en un aeropuerto bien vale 100€ más de gasto en el billete. Y al final tampoco es tanta diferencia, porque lo que gastas de más en el billete te lo ahorras en no tener que pagar el doble de tasas aéreas.

Balance del viaje

Pero bueno, acabada la narración, hagamos balance del viaje:
  1. Lo mejor: Edimburgo, el lago Ness y Urquart, Eilean Donnan (por fuera) y el castillo de Stirling.
  2. Lo peor: los aeropuertos, el hotel Kings Arms de Skye y Glasgow.
  3. Total gastado entre tours, aviones y hoteles con suplemento individual: 2060€
  4. Total gastado en comer, los tres libros, el adaptador, la falda y el marcapáginas: 54 libras.
  5. Lecciones que he aprendido: no contratar vuelos con enlace si hay vuelos directos, no dejar las compras para la última ciudad por no ir cargada.

Información práctica que os puede resultar útil si queréis viajar a Escocia:

  1. Creo que esto es bien conocido por todos: conducen por la izquierda. Así que, para cruzar la calle, hay que mirar al revés. Además, los semáforos para peatones duran apenas 5 segundos y tardan un montón en ponerse en verde. Vamos, que hay que ir con cuidado si no queréis que os atropellen.
  2. Usan enchufes de tres clavijas, así que... mejor llevar un adaptador.
  3. Nada mejor para comer barato y bien que los meal deal de los supermercados.
  4. Todo cierra muy pronto. Tres o cuatro horas antes de lo que estamos acostumbrados. Así que preparaos para visitar museos antes de las 5, tiendas antes de las 6 (solo las concurridas, las otras a las 5 cierran), sitios para cenar antes de las 9...
  5. La mayoría de los museos son gratis, aunque puedes (y deberías) hacer donaciones para ayudar a su mantenimento.
  6. Hay infinidad de tiendas de segunda mano, casi todas solidarias, donde podéis encontrar cosas de mayor calidad y a mejor precio que en las tiendas de regalos.
  7. En algunos baños públicos hay que pagar 30 peniques simbólicos para ayudar al mantenimiento de las instalaciones y para caridad, pero muchos de ellos son gratuitos y están bien indicados con flechas, así que es fácil llegar a ellos.
  8. Si quieres comprar libros, hazlo en cualquier sitio menos en Glasgow.
  9. La acampada es libre en Escocia si te atienes a ciertas normas básicas. Así que, si os gusta (yo no acampo ni loca: soy de hoteles buenos con baño en la habitación y un buen colchón), es una opción barata.
  10. El tiempo está loco pero, si vais en verano, con llevar camisetas de manga larga, algo que sea fácil de quitar y poner (sudaderas...) y un chubasquero es más que suficiente. Además, el sol pega un montón cuando sale, así que os recomiendo llevar protección solar (no es broma, me quemé). También recomendaría llevar repelente de mosquitos si vais a una zona con agua y hay previsión de tiempo soleado.
  11. En Escocia acuñan moneda propia, lo cual es interesante, pero luego puede haber algunas dificultades para volver a cambiar a euros aunque sus libras son de curso legal.
  12. El agua de todo el país es rica, así que no hay necesidad de comprar botellas de agua mineral.
  13. Si queréis probar el haggis no lo podéis tener más fácil: a veces lo ponen hasta para desayunar. También tienen un frito de patata muy rico y os prevengo de que lo fríen todo: hasta las barritas de chocolate Mars.
Por supuesto, tengo clarísimo que volveré a Escocia, a Edimburgo, con un vuelo directo y ya por mi cuenta. Puede que contrate también alguno de los tours interesantes de Viajar por Escocia cuando haga esos viajes de regreso, dependerá del presupuesto.
Pensándolo en frío, me he dejado un ojo de la cara, porque es un viaje muy caro, pero merece la pena: ha sido una experiencia maravillosa y fascinante, que os recomiendo a todos, a pesar de los vuelos, del horrible hotel de Skye y de la fea Glasgow, cosas que, sabiéndolas, os podéis saltar fácilmente. Y, escrito esto, doy por finalizada la crónica, que ya son unas cuantas palabras y más horas de las que quiero contar rememorando y escribiendo sin parar. Espero que os haya gustado y que hayáis encontrado estas entradas útiles e interesantes ^^.


jueves, 21 de julio de 2016

Viaje a Escocia: días 5 y 6: Eilean Donan, Skye, Fort William, Luss...

Días 1 y 2
Días 3 y 4

 Eilean Donan

El día 5 salimos pronto de Inverness para visitar la isla de Skye, que es la más grande de las islas escocesas. De camino, paramos en el precioso castillo de Eilean Donan. Este castillo estaba en ruinas y se reformó gracias al matrimonio del propietario con una millonaria. Por supuesto, el interior (estrechísimo y bastante agobiante e incómodo) lo remodelaron al gusto de la época, lo que hace que no sea tan interesante, así que tampoco me importó demasiado que no se pudieran tomar fotos porque los dueños siguen viviendo ahí. Había recuerdos familiares por doquier (lo que hacía que te sintieras como si estuvieras invadiendo la intimidad de esa gente, aunque ellos te hayan abierto las puertas) y pocas cosas de verdadero interés, salvo la recreación de las cocinas, que molaba un montón, así que me quedo con el castillo por fuera y os diría que el interior no es para nada imprescindible.
Viaje a Escocia día 5 Castillo de Eilean Donan desde fuera y vistas desde arriba
Castillo de Eilean Donan desde fuera y vistas desde arriba

Isla de Skye

Ya sí que sí nos fuimos a Skye, una isla con grandes paisajes, y comimos en Portree, un pueblecito costero muy lindo. Como para ir con el bocata había tiempo de sobra, nuestro guía me recomendó que subiera a una colina. De camino me metí en un mercadillo solidario y compré un marcapáginas pintado a mano, tras lo cual busqué el acceso de subida. Acabé en un sendero estrechísimo y plagado de obstáculos que daba la vuelta a la colina pero no subía más allá de la mitad. Cuando ya comenzaba a desesperarme (y a agotarme) encontré una carretera asfaltada que llevaba a la cima (yo soy así...) pero, como ya había visto más o menos todo (desde la mitad, no desde arriba, pero no íbamos a ponernos tiquismiquis) y me faltaba explorar el pueblo, decidí dejarlo pasar. Fui a la otra punta del puerto y luego me di una vueltecita por las calles antes de volver al autobús a varios puntos de interés paisajístico.
Viaje a Escocia día 5 Vistas desde la famosa mitad de la colina y Portree desde otro punto
Vistas desde la famosa mitad de la colina y Portree desde otro punto
La primera parada fue junto a una cascada para que apreciáramos la roca de Old Man of Store, asociada a una leyenda sobre gigantes. Espero que sepáis apreciar la foto porque tuve que saltar unas cuantas rocas y meterme en medio del barro para hacerla ^^. Después paramos en otro acantilado un poco más adelante que también tenía unas vistas dignas de ver. Por suerte no había viento, porque no se puede pasar si lo hay (por motivos obvios).
Viaje a Escocia día 5 Cascada desde donde tiré la foto a Old Man of Store, las famosas rocas y vistas desde acantilado
Cascada desde donde tiré la foto a Old Man of Store, las famosas rocas y vistas desde acantilado
Viaje a Escocia día 5 La cascada que da al mar y Kilt rocks
La cascada que da al mar y Kilt rocks
Finalmente, fuimos a ver los acantilados de Kilt rock y la famosa cascada que da al mar. En esa parada también había un cartel en el que se explicaba que se habían encontrado huellas de dinosaurio en esos parajes.
Tras esta parada, nos dirigimos a lo que, junto con los aviones, fue lo peor del viaje: el hotel Kings Arms. ¿O debería decir la Batcueva? Lo digo, más que nada, porque había MURCIÉLAGOS EN EL PASILLO. Y en la escalera de incendios. Y en algunas habitaciones (afortunadamente, no en la mía). Eso por no hablar de que me pusieron en una habitación individual cuando yo había pagado suplemento por una doble y me tocó dormir en una cama diminuta a la que no debían de haber cambiado el colchón en la vida y que me dejó con un horrible dolor de espalda. Además, el extractor del baño hacía un ruido espantoso y tardaba más de media hora en apagarse, así que tenía que hacerlo todo a oscuras para no tener que soportarlo. Algunos huéspedes al menos tenían el consuelo de unas buenas vistas, pero mi habitación daba al aparcamiento. Aparte, el wifi iba peor que a pedales, la cena se retrasó más de una hora y, para colmo de males, desde mi habitación se oía claramente al acordeonista que estaba tocando en directo en el bar. Para el que no lo sepa, el acordeón es el único instrumento musical que no soporto. Así que os podéis imaginar qué noche más maravillosa pasé. Una pesadilla que se extendió a la hora de desayunar, donde pasó algo parecido a la cena, añadiéndosele, además, que la variedad era inexistente y que no había nada interesante que llevarse a la boca. Nunca, NUNCA, vayáis a ese hotel. En Escocia hay acampada libre. Seguro que estáis más cómodos durmiendo en un saco de dormir en medio del monte que en ese tugurio.

Fort William, Luss

En definitiva, estuve más que contenta de abandonar ese horrible lugar, aunque, como comprenderéis, después de dormir en esa mierda de colchón, meterme en el autobús fue un suplicio para mi espalda. Pero bueno, lo pasado, pasado estaba, tampoco iba a dejar que tan horrible experiencia me amargara el viaje. Fuimos en ferry al área de Glenfinnan y tampoco me mareé, lo cual es un logro para mí: ni un mareíto en todo el viaje (bueno, en uno de los aterrizajes de avión, pero paró antes de que llegara lo peor). Luego nos llevaron al famoso viaducto del tren a Hogwarts de Harry Potter y al monumento en homenaje a la revolución de los Estuardo.
Viaje a Escocia día 6 Viaducto del tren y las vistas del monumento cuando girabas 180º
Viaducto del tren y las vistas del monumento cuando girabas 180º
La comida fue en Fort William, ciudad bonita e interesante. Después de darme una vueltecita, me fui a un bonito parque para sentarme en un banco y algunos de los del tour, que estaban en el banco de al lado (no les había visto), me hicieron señas para que me uniera a ellos, así que comimos juntos. Luego fuimos a varias charities de camino al autobús, que puso camino a Glasgow por las más agrestes zonas de las Highlands. Paramos un rato en Luss, un precioso pueblo a orillas del lago Lomond, antes de continuar el camino.
Viaje a Escocia día 6
Fort William, las Highlands y una iglesia de Lomond
Llegamos muy pronto a Glasgow y me dio tiempo a pasear por el centro y a tirar unas cuantas fotos, pero dejo dichas fotos y mis impresiones sobre la ciudad para la crónica siguiente: solo anticiparé que me pareció una ciudad fea y sin encanto (para los fiesteros a lo mejor, pero lo que es para mí...), tanto más en contraste con toda la belleza que habíamos visto a lo largo de todo el viaje.

martes, 19 de julio de 2016

Viaje a Escocia: días 3-4: Highlands, Hermitage, lago Ness, Inverness y más pueblos

Días 1 y 2: Edimburgo
El día 3 madrugamos un poquito para salir pronto. Yo me había llevado el libro con la idea de matar las horas de autobús, pero no hizo falta, porque nuestro guía, Raúl, no paró de hablar y de contarnos una fascinante mezcla de historia, historias y datos curiosos de todo tipo a lo largo de todo el viaje. También había llevado un arsenal de biodraminas, pero nuestra conductora, Rosi, lo hacía tan bien que no me sentí mareada ni una vez ^^. Además, el hilo musical del bus, con canciones escocesas y relacionadas con los sitios a los que íbamos, estaba muy bien elegido. Vamos, que no leí ni una línea en todo el viaje, salvo en Glasgow, pero ya entraré en eso cuando toque.

Queensferry y Fort Bridge, St. Andrews

Primero fuimos al pueblo de Queensferry y fotografiar el puente Forth Bridge, que en su momento fue el mayor de Europa. Ahora hay otro puente al lado y están creando otro más, pero esos dos no tenían mayor interés.
Viaje a Escocia: día 3 Forth Bridge y algunos monumentos de St. Andrews
Forth Bridge y algunos monumentos de St. Andrews
Después de la parada fotográfica, nos dirigimos a St. Andrews, donde está el famoso campo de golf, una playa y, lo que me interesaba a mí, la sede de la universidad más antigua de Escocia. También tiene una catedral y un castillo hechos polvo pero con mucha historia, aunque lo bonito es la universidad en sí y las residencias. En el ratito que nos dieron libre para visitarlo prácticamente me lo recorrí entero y hasta llegué antes de tiempo al autobús.
Luego comenzamos a adentrarnos en las preciosas Highlands y comimos en Dunkeld. Nuevamente, llevar bocadillo fue un acierto, porque pude disfrutar de mi comida con unas vistas estupendas de la catedral desde un caminito interesante que encontré. Luego me di una vueltecita, llegué al río, volví al inicio, escalé una colina y finalmente volví al autobús.
Viaje a Escocia: día 3 Catedral de Dunkeld y bosque del Hermitage
Catedral de Dunkeld y bosque del Hermitage

Hermitage, Pitlochry y Highlands

Cuando llegó todo el mundo, fuimos al bosque del Hermitage, que, increíblemente, es fruto de la mano del hombre, si bien es cierto que saberlo no le quita ni un ápice de encanto. La sala de juegos de los niños (lo creó un tipo con demasiada pasta como regalo para sus hijos) era una pasada, y la cascada a la que daba era espectacular.
Seguimos en el autobús hasta hacer una breve parada en Pitlochry, otro pueblo precioso con casas de cuento, tras lo cual nos dirigimos a Inverness, trayecto en el cual pudimos apreciar el paisaje de las zonas altas de las Highlands, que nunca imaginé tan... desolado. Fijaos en la foto: apenas hay vegetación (había zonas donde no había ni un mísero árbol), solo turba. Estar ahí, tan cerca, es espectacular.
Viaje a Escocia: día 3 Pitlochry y vista de las Highlands
Pitlochry y vista de las Highlands
Finalmente, llegamos a Inverness a eso de las siete, así que no fui a visitar la ciudad y me relajé un rato en mi habitación del Jurys Inn antes de bajar a la cena, que se servía a las 8 y estaba incluida. Tanto el hotel como la cena estaban aceptables, así que me fui a dormir de lo más satisfecha.

Fort George, destilería, Inverness

Al día siguiente visitamos Fort George a primera hora. Es una fortificación impresionante y, lo más sorprendente de todo, ¡sigue siendo un cuartel militar operativo! Tiene unas vistas preciosas y algunas zonas acondicionadas para que viéramos cómo eran las cosas hace unos siglos. Hubiera sido perfecto si hubiéramos podido ver los delfines y las focas, pero era marea baja y no hubo suerte.
Viaje a Escocia: día 4 Vistas de Fort George
Vistas de Fort George
Viaje a Escocia: día 4
Destilería
La siguiente parada fue la destilería de Tomatin en Speyside, donde nos contaron cómo se hace el whisky. Que no digo que no sea interesante pero... me sobró un poquito. Había una cata al final, pero a mí no me va el alcohol, así que lo dejé pasar.
Comimos en Inverness, donde pregunté a nuestro guía dónde podía encontrar una falda de tartán barata. Él me recomendó que la buscara en alguna de las múltiples charitys, que son, básicamente, tiendas de segunda mano pertenecientes a ong's cuyos beneficios van a las causas que promueven. Escocia está plagada y es una iniciativa que deberíamos copiar aquí. Uno de los del grupo me dijo que había comprado su falda (en ese momento, tres hombres del grupo ya se habían atrevido a comprar y llevar puesto un kilt) por 20 libras, siendo mi tope 25, así que me puse a buscar como una loca. Visité cuatro charitys en los que encontré nada remotamente parecido al tartán y, cuando ya iba hacia el autobús, pasé por otro que ¡tenía un montón! Dos eran de mi talla, y finalmente me decanté por una falda de tartán rojo preciosa que me costó 9,50 libras. Vamos, ¡que todavía me sobraba algo del presupuesto que tenía reservado para chuminadas!

Lago Ness

 Después de comer nos dirigimos al lago Ness, en el trayecto hacia el cual nos hablaron de la leyenda de Nessie y de explicaciones científicas razonables para la gran cantidad de avistamientos de sombras extrañas y bichos raros (como que haya un canal de comunicación con el Mar del Norte). Me sorprendió mucho la oscuridad y tranquilidad de sus aguas, no me extraña que la gente crea ver cosas raras ahí. También me llamó la atención las pocas "cutreces" turísticas relacionadas con Nessie que encontré. Salvo una especie de estatua bastante elegante y un sitio relacionado con Nessina que hay un poco más allá para turistas japoneses (Nessie está hermanado con Gozilla), han logrado mantener la dignidad del lago y explotan lo verdaderamente importante: lo espectacular de su paisaje. Si eso fuera España, ya habrían montado un parque de atracciones y alguna barbaridad más, así que es de agradecer que los escoceses no se vendan y no crean que para atraer turistas todo vale. Esto se ve en todas las zonas, no solo en el lago Ness: no hay anuncios en las carreteras que estropeen el paisaje, se da más importancia a la belleza de un lugar y a su historia que a convertirlo en una absurda atracción... y, generalmente, cuando se pueden aprovechar (como, por ejemplo, con el tema de los baños públicos) si no es gratis, los fondos van a caridad o a mantenimiento de las instalaciones.
Viaje a Escocia: día 4 Lago Ness y castillo de Urquart
Lago Ness y castillo de Urquart
 Pero bueno, volvamos al lago Ness. Cogimos el ferry en dirección a las ruinas del castillo de Urquart. A pesar de que estaba cayendo una buena (tanto de frío como de agua) me mantuve en la parte de arriba todo el tiempo, porque el trayecto era demasiado bonito como para verlo desde una ventana. Además, para hacerlo más ameno había un audio en inglés (todo está en inglés sin traducción a otros idiomas, se ve que piensan que todo el mundo debe conocer su lengua... por suerte yo sí que la entiendo ^^) en el que contaban muchas cosas interesantes del lago.
El castillo está en ruinas, pero tiene muchísimo encanto. De hecho, puedes subir a lo más alto (es muy estrecho y hay mucha gente, eso sí, lo cual complica un poco las cosas) y disfrutar de grandes vistas. También hay algunas cosas que se mantienen más o menos intactas. Además, hay muchos carteles explicativos en los que te hablan de la vida en el castillo, de qué corresponde a cada cosa... Una vez acabas la exploración sobre el terreno, si subes a la zona de la cafetería, tienen una especie de exposición interesantísima sobre la gente que vivía en los castillos, sus oficios... Yendo de camino hacia allí, por cierto, hay una catapulta con la que lanzaban cadáveres de leprosos dentro del castillo para que se contagiaran y se pudiera tomar con más facilidad. Y entonces salió el sol y pudimos disfrutar de un precioso arcoiris sobre el lago Ness y el castillo.
Viaje a Escocia: día 4 Castillo de Urquart con el lago Ness de fondo.
Castillo de Urquart con el lago Ness de fondo.

Inverness

Después, fuimos de nuevo a Inverness, donde nos dieron a elegir entre volver al hotel (que estaba un tanto apartado) o disfrutar de una pequeña visita por la ciudad y después volver por nuestra cuenta. Elegí, por supuesto, quedarme. Nos hablaron de las múltiples iglesias de distintas religiones, del castillo que no es exactamente un castillo... y, ya cuando acabábamos, nos encontramos con dos grupos de gaiteros que estaban haciendo una exhibición por su ciudad y como compitiendo entre sí, moviéndose por distintos puntos antes de encontrarse. Fue espectacular.
Viaje a Escocia: día 4 Castillo de Inverness y grupos de gaiteros
Castillo de Inverness y grupos de gaiteros
Volvimos al hotel dando un paseo, a tiempo para la cena (incluida en el precio), en la que, a petición popular, estrené mi falda de tartán (me hicieron darme un paseo por toda la sala para que todos la vieran, qué vergüenza...). Luego subí a mi habitación para preparar la maleta y dormir todo lo posible, porque al día siguiente salíamos para Skye... pero eso os lo narraré en la próxima entrada.