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Todos los relatos cortos y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

miércoles, 26 de marzo de 2025

Escapada a Arévalo y Madrigal de las Altas Torres

Arévalo

Este pueblo de Ávila, que linda con tantas provincias, es famoso por su cochinillo y tiene mucha historia, ya que es ahí donde vivió Isabel la Católica. Además, tiene castillo, así que teníamos que visitarlo.
Lo primero que hicimos fue entrar en la Iglesia de Santo Domingo, de estilo mudéjar. Luego volvimos a entrar con la visita guiada, pero con las iglesias nunca se sabe, hay que aprovechar cuando están abiertas. La siguiente parada fue la oficina de turismo, en el lugar de la antigua muralla, donde nos hablaron de la visita guiada, que además empezaba en breve.
La visita duró algo más de dos horas y empezó en el exterior de la muralla, frente a la estatua de Isabel la Católica. Luego, fuimos hasta la iglesia y seguimos por el exterior un poco más antes de volver a entrar y ver varios palacios e iglesias. En una de ellas, la Iglesia de San Martín, encontramos Collegium, un museo de arte contemporáneo, y está en proyecto la realización de un espacio para distintos artistas en uno de los edificios cercanos.
Castillo de Arévalo y Plaza de la Villa
Enfrente está la Plaza de la Villa, maravillosamente despejada de terrazas, algo poco frecuente en los pueblos. Desde ahí, fuimos al castillo, que pertenece al Ministerio de Agricultura y contiene una exposición sobre el trigo que no pudimos ver. Lo que sí pudimos ver fue la curiosa bodega del Arriero, o de Marolo Perotas, en la que este curioso personaje se reunía con todo tipo de artistas y que tiene una sala de libaciones y otra con barricas dedicadas a personajes ilustres de la localidad.
Finalizamos el paseo casi donde lo empezamos, en la Plaza del Real y, como quedaba poco para comer, nos quedamos por allí. El cochinillo estaba espectacular y, a lo tonto, nos dieron más de las cinco, así que ya no podíamos entrar al castillo y decidimos ir a la exposición de arte contemporáneo, aunque casi hubiera sido mejor ir a otro de los museos, como el del mudéjar. Ya sabéis que a mí ese tipo de arte no me va.

Madrigal de las altas torres

Este pueblo está pasado Arévalo y es famoso porque allí nació Isabel la Católica, aunque también han tenido bastantes ciudadanos ilustres. La verdad es que es un pueblo con mucho encanto y me gustó más que Arévalo, que es más ciudad.
Empezamos haciendo una visita a la maravillosa iglesia de San Nicolás de Bari, que tiene unos interiores impresionantes. La visita era guiada y nos contaron muy bien tanto la historia de la iglesia como sus restauraciones y algunas curiosidades.
Interior de San Nicolás de Bari y claustro del Convento de Nuestra Señora de Gracia
Interior de San Nicolás de Bari y claustro del Convento de Nuestra Señora de Gracia
Luego, vimos más de cerca la iglesia de Santa María del Castillo (a la que no pudimos entrar) y pasamos a la oficina de turismo, que está en el antiguo hospital de la Purísima Concepción, tras lo cual fuimos a ver el convento extramuros, que debió de ser gigantesco, pero ahora está en ruinas.
Después de comer, visitamos el Palacio de Juan II, ahora convento de Nuestra Señora de Gracia. Como era el lugar de retiro de muchas segundonas y es el lugar de nacimiento de Isabel la Católica, tiene verdaderas joyas que merece la pena visitar. La visita también fue guiada y me pareció muy interesante.
El pueblo también tiene trozos de muralla y varias puertas, que no vimos porque estaban algo retiradas.
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miércoles, 19 de marzo de 2025

Relato ilustrado: Mar adentro

portada para el relato Mar adentro
Les habían destinado a una estación científica mar adentro, y los tres se habían llevado a sus familias con ellos, una decisión desconcertante, porque no era lo habitual. Después de todo, eran científicos del más alto nivel y podían permitirse mantener a su gente mientras pasaban unos meses en medio de la nada.
La estación contaba con todas las comodidades, provisiones casi infinitas, una biblioteca de entretenimiento inabarcable, comunicadores de última tecnología e instalaciones deportivas. No obstante, miraras donde miraras solo había mar y nunca pasaba nadie por ahí, por lo que, aunque hubiera espacio de sobra, era inevitable sentir cierta claustrofobia.
Ni la esposa, ni los dos maridos, ni los muchos hijos del equipo científico estaban contentos con la situación. Se habían resignado, por supuesto, pero en el ambiente subyacía una cierta hostilidad hacia aquellos que les habían encerrado. Al menos, hasta que empezó la guerra.
Fue sin previo aviso, inesperada para todos, pero escaló tan rápido que pronto abarcó a todos los países del planeta. Las familias, pendientes todo el día de las noticias, observaron anonadadas cómo las hostilidades iban en aumento, con armas cada vez más sofisticadas. Ya no había hostilidad hacia los cabezas de familia que les habían llevado hasta allí, sino agradecimiento por poder vivir ese horror desde detrás de la pantalla y no en directo.
Finalmente, se lanzaron las bombas definitivas y se hizo el silencio. La radio interna de la red científica, sin embargo, siguió funcionando. La expedición a los polos fue la primera en ponerse en contacto. Luego, el experimento de la ciudad subterránea ubicado en un lugar remoto del Himalaya, el equipo de arqueólogos que se había internado en la selva en busca de una civilización perdida y muchos otros.
Todos ellos, en sus respectivos países, habían sorprendido a colegas y extraños al solicitar que sus familias formaran parte de la expedición, incluso había dos familias de astronautas que experimentaban cómo sería la vida en el espacio dentro de una Estación Espacial.
En su momento, les habían tachado de excéntricos, pero nadie había unido los hilos. Ahora, no quedaba nadie para unirlos, salvo las propias familias que se habían sentido traicionadas por ser arrastradas a lugares tan recónditos y ahora solo podían agradecer su propia salvación, preguntándose cómo y por qué.
Los científicos, sin embargo, también estaban un poco desconcertados. Ninguno recordaba por qué habían tomado esas decisiones tan poco convencionales, solo que las habían tomado tras tener una larga charla con los líderes de su asociación. Eso, quizás, había sido lo que les había salvado a todos. No había habido fugas de información porque todos creían haber tomado la decisión por un impulso propio.
Años más tarde, algunos recordarían vagamente algunos papeles preocupantes, llenos de fórmulas matemáticas con predicciones de tendencias sociales. Para entonces, poco importaba. Estaban demasiado ocupados reconstruyendo la civilización.
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miércoles, 12 de marzo de 2025

Tren de Alcalá del Júcar

Este era otro de los trenes temáticos que no pude pillar en primavera, así que aproveché la segunda vuelta para reservarlo. Como pasó en el tren de Consuegra, la joya turística a visitar está bastante retirada de la estación donde te deja el tren, así que hay que contar con un buen rato de autobús.
La primera parada fue una totalmente prescindible bodega. Normalmente estas visitas de relleno a negocios locales no me entusiasman, pero creo que además es de las más cutres que he visitado. Al margen de que no bebo alcohol y no ofrecían alternativa sin, generalmente en las bodegas te dan productos de la tierra para hacer maridajes o algo por el estilo, pero ellos pusieron cortezas y patatas de bolsa para acompañar y nos hicieron ver un vídeo en el que destacaba la palabra "prueba" en todo momento...
Alcalá del Júcar desde el río y desde las alturas
Después nos llevaron a Alcalá del Júcar y nos dieron tiempo libre para comer. Aquí debo decir que el pueblo es un espectáculo ya desde que te vas acercando por la carretera. Precioso. 
Estaba lloviendo y todos los restaurantes hasta la bandera, pero íbamos preparadas, así que no nos molestó y tuvimos tiempo de sobra para visitar el lugar... la parte de abajo, al menos, ya que las cuestas eran matadoras y nos habían prometido que después de comer subiríamos arriba y sería todo cuesta abajo.
A la hora convenida subimos en autobús hasta el castillo, que más bien es un torreón. Teníamos una guía local que lo hacía estupendamente y nos contó un montón de curiosidades. Lo primero que hicimos fue entrar en una de las típicas casas-cueva, inmensas por dentro ya que iban ampliando a pico y pala directamente en la montaña (ahora ya está prohibido). Luego, los que quisimos subimos al torreón, aunque este apenas tenía nada que ver por dentro. Las vistas, eso sí, espectaculares.
Tras salir del castillo, fuimos bajando por el pueblo hasta las cuevas del Diablo, que, aunque suene extraño, son en realidad un pub. Hay muchos escalones y larguísimos pasillos, ya que atraviesa la montaña, y es muy curioso, porque el propietario es todo un personaje. Nos dieron también una consumición y estuvimos allí un rato hasta que hubo que volver al autobús para pillar el tren a tiempo.
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miércoles, 5 de marzo de 2025

Relato: La jefa

De nuevo toca jugar a hacer un relato en base a lo que salió en mis cartas Fatum. En esta ocasión, estreno el mazo de Dark Miths. El tapete es diferente, pero en este caso hay cartas de personalidad en el centro y por lo demás, en esencia, da la misma información. Esto es lo que significan las cartas:

Personalidad misericordiosa. Su origen es una armería y tiene un pasado de héroe legendario. Tiene un vecino con mayor rango y es subordinado de un prodigio juvenil. Su marca del pasado es que siguió la luz en una misión suicida en una tumba milenaria. Su deseo es olvidar a una persona oscura. 

 La Jefa

Cartas que inspiraron el relato
Elies solo quería olvidar a Gwael, ese hombre que había traído la oscuridad a su vida y, usándole como palanca, había destruido la armería y había arruinado por completo tanto a Elies como al resto de familias que dependían del negocio. 
Por eso había seguido la luz y por eso había entrado en esa tumba milenaria de la que nunca nadie había logrado salir. Solo quería desaparecer allí y acabar con todo de una vez. ¿Quién le iba a decir que era la reencarnación del héroe legendario al que pertenecía el lugar?
Había entrado y había conseguido el tesoro, lo que podría haber sido un buen comienzo para empezar una nueva vida. Pero entonces había pensado en el resto de las familias que habían sufrido por su confianza ciega y les entregó todo cuanto había recogido para que pudieran rehacer sus vidas.
Elies solo se había quedado con una espada, y solo porque esta no aceptaba más dueño que él. En el fondo, tenía que considerarse afortunado, porque a un hombre que empuñaba un arma poderosa nunca le faltaba trabajo. No obstante, no podía dejar de pensar que hubiera preferido desaparecer en esa tumba con todos los demás antes que seguir arrastrando tan penosos recuerdos.
Se estaba preguntando si la espada le permitiría empuñarla para acabar con su propia vida cuando su vecino y nuevo jefe llamó a su puerta.
-La Jefa quiere verte -le dijo cuando abrió.
Elies no conocía a nadie que la hubiera visto en persona, ni siquiera su nuevo jefe, que parecía un poco envidioso por el honor que se le concedía. Sin embargo, el encuentro le motivaba tanto como el resto de su vida. Nada.
Por eso, no preguntó nada más ni mostró la más mínima curiosidad. Cuando su jefe le dejó en la puerta de la guarida y un grupo de guardias le rodeó para conducirle a través de un auténtico laberinto de pasillos y puertas, ni siquiera se molestó en tratar de seguir la ruta. 
Sí que fue imposible no sentir sorpresa cuando la vio. Era prácticamente una chiquilla, no podía tener más de doce años. Y llevaba por lo menos tres liderando al grupo de mercenarios más importante de la región. Aun así, no tardó en recuperarse y la oscuridad y la apatía volvieron a apoderarse de él. Al menos, hasta que ella habló:
-He oído que conoces a un tal Gwael. -Escuchar el nombre fue como recibir una bofetada; Elies acusó el golpe y el dolor apareció en su rostro. Una sonrisa calculadora muy adulta apareció en el rostro juvenil de La Jefa-. Bien. Lo imaginaba. Te gustaría olvidarle, pero él no te dejará hacerlo. Es un demonio. Literalmente. Ya te arruinó una vez, y está decidido a hacerlo de nuevo. Pero ha decidido atacarte a través de tu trabajo, y ha tenido la mala suerte de que trabajes para mí. No he llegado hasta aquí dejando que un demonio de tres al cuarto me destroce el negocio. Podría haberte matado para que fijara su atención en otra parte, pero soy leal con mi gente y tú no me has dado motivos para hacerte daño, aunque los dioses saben que me agradecerías que acabara con tu vida.
-Hazlo, pues. Tú te librarás del demonio y yo también -dijo Elies. Que fuera un demonio era, en el fondo, un alivio. Pero no lo suficiente como para querer seguir viviendo. 
-No te lo crees ni tú. Su oscuridad te ha agarrado tan fuerte que ni en la muerte te librarías de él. Y trabajas bien, aunque no tienes ni ambición ni iniciativa. Lo cual nos deja con la otra opción. Te ayudaré a matarle. Así, no podrá hacerte más daño, ni tampoco a los que te rodean. Matándole no solo te librarás de la oscuridad, lo más importante es que librarás al mundo de esa oscuridad. Y luego volverás al trabajo más motivado que nunca. 
Elies llevaba demasiado tiempo sin sentir nada, pero las palabras de La Jefa removieron algo en él. Nunca había pensado en la venganza, pero ella tenía razón: si dejaba a Gwain vivo, seguiría haciendo daño. Cuando acabara con él, iría a por otros. Esa pequeña chispa prendió y pronto formó un fuego que empezó a mantener a raya esa oscuridad que le había acompañado durante tanto tiempo.
-Dime dónde encontrarle.
La Jefa sonrió y le dio instrucciones, así como un hechizo que supuestamente permitiría que a una criatura demoníaca se la pudiera matar. En realidad, era un conjuro que haría que ese humano pareciera que era un demonio. Porque sí, era un humano. Un humano malo y retorcido, pero inofensivo. Ni siquiera había querido seguir ensañándose con Elies, había buscado otras víctimas, y a ella no la había molestado en ningún momento. 
No obstante, la reencarnación de un héroe legendario solo resulta realmente útil si no ha perdido la iniciativa ni las ganas de vivir. Y si La Jefa era La Jefa, era porque sabía sacar el máximo potencial de sus subordinados.
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