Amigos o algo más Enemigos o algo más incursores de la noche incursores del ocaso Eladil Atrapada en otra dimensión Viajera interdimensional48 trozos 126 trocitos 42 trozos PINCHA EN CADA PORTADA PARA SABER MÁS SOBRE EL LIBRO. Para más información visita la Web oficial de Déborah.

viernes, 28 de noviembre de 2008

El crack del 29

Mi queridísima prometida:
Bien sé que tú mereces toda la riqueza que yo ya no puedo darte. Todos mis ahorros estaban invertidos, y no solo mis ahorros, sino mucho más, todo el dinero que había pedido prestado al banco y que pensaba devolver en cuanto hubiese logrado duplicar o incluso triplicar mi inversión. Porque realmente parecía que la inversión iba a ser rentable. Tenía la esperanza de poder enriquecerme rápidamente para así demostrar a tu padre que era digno de ti, para que al fin nos permitiera casarnos y para que me tuviera algo de respeto. Lo he perdido todo en un solo día. Aún no me explico cómo ha podido pasar, aunque debí haberlo previsto porque hace unos días estuvo a punto de pasar lo mismo. Pero esta vez nadie salió al rescate. Todos queríamos vender, pero nadie quería comprar. Y cundió el pánico. Tanto, que la policía tuvo que desalojar el edificio de la bolsa. Es la ruina, la mía y la de todos los demás, incluso la de muchos de eso ricos que solíamos observar soñando que así seríamos nosotros en unos años. Ahora no podré mirarte a la cara nunca más, y mucho menos a tu padre. Espero que encuentres a alguien digno de ti.

Adiós
John Loser, 24-Octubre-1929

Las aguas se estrellaban contra los muelles del Lower de Manhattan. Un hombre miraba con tristeza el atardecer pensando en los hombre que se habían tirado de los rascacielos sabiendo que su buena vida se había acabado y estaban en la ruina. De repente, vió un bulto en el agua.

Unas horas después de haber llamado a la policía, vió a una guapa joven de clase alta aparecer y hablar con uno de los policías. Llevaba un papel arrugado en la mano. Al parecer, era la novia del hombre. Del hombre muerto. Aún sentía escalofríos al pensar en el momento en que había descubierto que lo que flotaba en el agua era un hombre muerto. Se acercó un poco, y pudo oir el nombre:

-Loser. Se llamaba John Loser.- la muchacha quedó en silencio un momento, con la mirada perdida- aquí fue donde nos conocimos.

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