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Todos los relatos cortos y personajes de este blog son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia

sábado, 1 de septiembre de 2018

Mi viaje a Rusia: día 1, perdida en San Petersburgo

Experiencia previaje: una mierda

Contraté el viaje con Mapa Tours y todo fueron inconvenientes en todo momento. De entrada, tomo una medicación y pregunté por todas partes si debía o no llevar una receta en ruso para que no me pararan en el aeropuerto, o me las quitarán alguna manera, o me la sustituyeran por un equivalente en caso de robo. La web del Ministerio de Asuntos Exteriores español decía que sí, que para algunas medicinas, pero no especificaba cuáles. Mapa Tours respondió con un borde «nosotros no nos encargamos de esas cosas» y el consulado ruso respondió con un muy borde «nosotros no sabemos de medicinas» (¿Si no saben ellos, quién?). Al final, pagué la traducción jurada porque no me quedaba otra para quedarme tranquila (ya sabéis que viajo sola, me cubro las espaldas en la medida de lo posible), y la odisea fue encontrar un traductor desponible que no intentara timarme. Finalmente di con una traductora que además de ser un encanto de mujer me lo hizo perfectamente y a un precio razonable. Pero el tiempo y el dinero que perdí en ese asunto no me lo devuelve nadie.Y al final no me hizo falta.
Luego está el hecho de que no llegué a recibir los billetes hasta menos de una semana antes de empezar, sin saber en qué hoteles me iba alojar, ni qué recorrido definitivo iba a haber, ni si al final me cobraban el extra por carburante (al final me lo cobraron) ni a qué hora salía el avión. Esto último hubiera dado igual, porque de todas formas dos días antes retrasaron el vuelo 40 minutos. Por cierto, no salía ni en la web del aeropuerto. Lo triste es que, en el aeropuerto, tras una hora y media de espera en la cola de facturación para que me dieran mi tarjeta de embarque, con un calor que te mueres, también hubo un retraso y el avión salió más tarde, con lo cual llegamos al hotel 2 horas antes de ir a cenar, porque la cena estaba incluida.
El retraso me ayudó, eso sí, a llegar a tiempo al embarque tras cambiar moneda (y que me estafaran 40 rupias: decidí cambiar solo 40€ porque todo estaba incluido y os diré que me sobró). 
La aerolínea aceptable, tenía comida a bordo que no estaba mal del todo y en general el trato fue bueno a pesar de los retrasos.

Perdida en San Petersburgo

Viaje a Rusia: san Petersburgo: canales, parque Yusúpov e iglesia de la santa Trinidad
Viaje a Rusia: San Petersburgo: canales, parque Yusúpov e iglesia de la Santa Trinidad
Como el hotel está a una hora del aeropuerto y hubo que esperar a que estuviera todo el grupo, al llegar quedaban 2 horas para cenar, pero no iba a dejar que eso me detuviera ni a quedarme en la habitación a pesar del cansancio y de que estaba mareadilla.
Mi idea era ir visitando las manzanas que están más cerca del hotel, que es bastante céntrico y tiene muchas cosas alrededor interesantes. Eran calles rectas, así que supuestamente tendría que haber sido fácil, pero para variar erré los cálculos
Suertuda de mí, los mapas de la aplicacion maps.me no se habían descargado correctamente. El problema era que cada paso que daba me encontraba con una cúpula que quería alcanzar para ver la iglesia de turno y claro, las distancias no son como las de Madrid, así que calculé mal y, aunque en teoría quedé más o menos en la misma zona, estaba en diagonal, a dos manzanas de distancia, del hotel. Por suerte, la gente en las calles de San Petersburgo no es tan borde como la pintan y una señora y sus hijos me indicaron cómo llegar a mi hotel justo a tiempo para darme una ducha e irme a cenar.
San Petersburgo me dio una muy buena primera impresión: es una ciudad muy europea llena de Palacios y edificios elegantes pero con iglesias muy bizantinas, con cupulas doradas que al atardecer se vuelven preciosas. Y los canales le dan mucho encanto. 
A posteriori supe que, durante el tiempo que estuve perdida, visité los jardines Yusúpov y la iglesia de la Santísima Trinidad, entre otras cosas. Podéis ver algunas en la foto de arriba.

Sobre el Holliday Inn Sadovaya

Es un hotel gigantesco y muy nuevo, así que cuenta con las utilidades más modernas (cargadores usb además de enchufes...) y no hay nada deteriorado. Las camas son muy cómodas, aunque altas, es como subirse a una nube calentita (por desgracia, soy calurosa y tuve que improvisar para no asarme). La comida (desayunos y cenas) no es nada del otro mundo: todo precocinado e industrial, pero se deja comer.

Consejos para viajar a Rusia y curiosidades

Orientarse en San Petersburgo (a buenas horas, mangas verdes): 

Si te pierdes deberías saber que cada río tiene un estilo de valla diferente. Simplemente hay que tomar como referencia el río que esté más cerca de tu hotel y fijarte en cómo es la valla y hacia dónde corre el río. Así cuando te pierdas solo tienes que buscar la valla que coincida con el patrón y seguir el río.

El agua: 

Según parece, aunque el agua en las ciudades grandes rusas es limpia en origen, no es muy recomendable tomar la del grifo porque las tuberías son muy viejas. Mejor tomar agua mineral, muchos hoteles la ponen junto a la tetera y de todas formas es barata.

Más consejos y el resto del viaje a Rusia en las siguientes entradas:


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domingo, 26 de agosto de 2018

Escapada exprés a Torrelaguna

Ya sé que estáis deseando ver qué tal me fue por Rusia, pero ¡necesito algo más de tiempo para organizar fotos y demás! Además, me faltaba contaros la visita a Torrelaguna.
Como dije en la entrada sobre la Escapada a Patones, la visita fue decepcionante y tomamos el camino de regreso cabreadas y hambrientas. Pero al pasar por Torrelaguna se me encendió la bombilla: se veía que tenía bastante encanto y que era un pueblo de verdad, no uno artificial, así que era probable que hubiera pan (y del bueno). 
Así pues, decidimos aparcar el coche e ir en busca de una panadería. Un viejecito, de los que habitan los pueblos de toda la vida, nos recomendó una que, además, tenía dulces artesanales que estaban de muerte (luego, cuando volvimos a pasar, se interesó por si la habíamos encontrado). Y por fin podíamos comer.
Plaza Mayor de Torrelaguna
Plaza Mayor de Torrelaguna
Lo hicimos en un pequeño parquecillo, los jardines del Palacio de Salinas, donde hay un busto del cardenal Cisneros (que era del pueblo) y una escultura bastante moderna de homenaje al matrimonio de San Isidro y Santa María, y a su hijo, San Illán. Además, Google nos indicó que había cerca otros lugares de interés, como el arco de San Bartolomé, la fuente del Coso o los edificios de la Plaza Mayor (el ayuntamiento o Antiguo Pósito, un almacén de grano fundado por Cisneros, la preciosa iglesia de Santa María Magdalena, el convento de las Hermanas Franciscanas o la Cruz de Cisneros). 
Vamos, que vimos en media hora más de lo que habíamos visto en Patones. Y todo mucho más auténtico. El resto de cosas del pueblo estaban más alejadas y ya íbamos cansadas, así que lo dejamos para otra ocasión, pero vamos, que Torrelaguna sí que me pareció un lugar para volver.

sábado, 25 de agosto de 2018

Dime una palabra y haré un relato

Reto vuestras consignas mi relatoYa sabéis cómo va... Necesito alrededor de tres consignas, cualquier palabra, que me daréis vosotros por comentario (por aquí, por facebook... lo mismo da).
Podéis dar hasta dos consignas por persona. Bueno, a veces admito tres.
Se elegirán las tres primeras que se digan. Puede que más, si me encajan. Y si se diera el extraño caso de que hubiera muchas palabras, haría dos relatos en vez de uno.
Se tendrán en cuenta sugerencias respecto a los nombres de personajes, pero eso dependerá del relato en cuestión (no es obligatorio). A partir de todo eso, haré un microrrelato de no más de una página de word.

Así que... ¿qué palabras propones?

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viernes, 3 de agosto de 2018

Por primera vez en años, ¡cerrado por vacaciones!

Pues sí, como leéis. ¿Cuánto tiempo hace que no cierro? Tanto que ni me acuerdo. Y creo que me las he ganado, ¿no os parece? Un poco de desconexión absoluta me vendrá de perlas y volveré con las pilas más cargadas y más creativa que nunca.
Tengo varios motivos:
por primera vez en años, cierro los blogs por vacaciones
  1. Viajaré una semana a Rusia, y allí no hay, por lo que tengo entendido, muchas zonas wifi. Cuando tenga acceso a una, desde luego la usaré para comunicarme con mi familia y que sepan que sigo viva (a lo mejor pongo algún post en redes para que os tranquilice a vosotros también) pero no para estar pendiente de mis blogs y de mi carrera literaria. Y, como no voy a estar pendiente, prefiero no actualizar nada.
  2. Estoy demasiado enganchada a las redes y creo que merezco descansar de ellas un poco. Así que, cuando vuelva de Rusia, seguiré desconectada unos días.
  3. Estoy tan pendiente de mi carrera, de los libros, de los blogs y de mis seguidores que no me centro en mí misma. Así que voy a dedicarme unos días a mí y a ciertos proyectos que merecen mi plena atención.
  4. De todas formas, en agosto las visitas y las interacciones con mis publicaciones caen en picado.
Serán solo un par de semanas, el resto de agosto estaré medio pendiente. Dejaré programadas cosillas, pero solo me conectaré por si hay algún comentario, reseña de mis libros... Y eso es todo, ¡nos vemos a mi vuelta!

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